Fútbol

Decisión firme: Concepción cierra la venta de sus acciones y su salida del CD Tenerife

Una serie de reuniones con otros accionistas de referencia pactan su retirada tras más de 16 años en el cargo > Para octubre están previstos cambios sensibles en el accionariado blanquiazul

Tony Cuadrado

6.060 días después de su acceso a la presidencia del Club Deportivo Tenerife, Miguel Concepción Cáceres (Los Llanos de Aridane, 1953) prepara su retirada y su relevo para el venidero trimestre -se anunciaría en octubre y se consumaría en diciembre- como así han confirmado a la SER fuentes próximas a la administración del representativo, siempre y cuando no sobrevengan causas inesperadas como un posible empeoramiento de la situación clasificatoria. De hecho, una de las obsesiones del dirigente isleño es dejar el club no solo saneado económicamente, sino también estabilizado en la parcela deportiva.

La decisión es firme. Hace varias semanas que se han producido conversaciones concluyentes al más alto nivel entre los accionistas de referencia de la sociedad blanquiazul respecto a la voluntad que les ha expresado en privado el propio Concepción, y que pasa por dejar el cargo para el que fue designado en febrero de 2008 y reelegido en 2011 (sin rival), 2016 (frente a Pier Cherubino, que le ganó en número de accionistas pero no en acciones representadas) y 2021 (nuevamente sin opositores).

Aunque ha sido dado a numerosos cambios de parecer a lo largo de su mandato y ha prometido su salida en varias ocasiones, esta vez sí será la definitiva. Por varias razones, pero una muy relevante: está muy próxima en el tiempo la sentencia del Tribunal Supremo (TS) sobre el caso Islas tras un largo proceso durante el cual el empresario palmero se declaró culpable de estafa en sede judicial; y por tanto parece probable que quede definitivamente inhabilitado para la dirección del club, así como para ostentar cualquier cargo de responsabilidad en el consejo de administración blanquiazul.

La gran novedad en las negociaciones para el relevo es que el mandamás blanquiazul no dejaría solo la presidencia; por vez primera tiene cerrado un principio de acuerdo para el traspaso de una porción de su paquete de acciones, con lo cual podría desprenderse de la condición de primer accionista de la institución. Y aunque ha habido interés por parte de algunos fondos de inversión (uno de ellos con capital foráneo) en la compra de su amplio paquete de títulos, a día de hoy lo más factible -siempre y cuando ejecute los planes proyectados en las reuniones mantenidas a tales efectos- es que haya un traspaso de parte sus acciones a algunos otros de los socios de referencia del club.

Entre los accionistas de referencia del club figuran sobre todo cuatro nombres relevantes: Amid Achi, propietario del grupo Número Uno; Conrado González Bacallado, directivo durante los tiempos de Javier Pérez y actual vicepresidente primero; el inversor peninsular José Miguel Garrido, vinculado en su momento a otros clubes de fútbol y con amplia experiencia en el sector del deporte de alta competición; y Juan Pelayo, máximo exponente de Egatesa. No obstante, con éste último están rotos todos los puentes de diálogo y casi cualquier opción de negociación.

Las fuentes consultadas por la SER se expresan desde la más absoluta prudencia, más todavía porque Concepción enunció en su día que no se presentaría a la presidencia para dejar su mandato a medias. Pero es justamente lo que está próximo a hacer, tan solo un año y medio después de su última reelección para el cargo. No en vano, sus planes pasan por que el relevo se consume con suficiente antelación respecto a la celebración de la próxima Junta General de Accionistas, prevista para el mes de diciembre. Comoquiera que esta asamblea debe convocarse un mes antes de que tenga lugar, octubre parece el momento propicio para dejar la sustitución atada y perfilada definitivamente.

Los accionistas de referencia consultados por Radio Club Tenerife han preferido no hacer declaraciones al respecto de un posible acuerdo ya firmado para la retirada de Miguel Concepción, pero en cambio otras fuentes sí atestiguan que el pacto de salida es real y está sellado bajo estrictas cláusulas de confidencialidad.

La voluntad de los administradores y accionistas de referencia es hacer una comunicación pública en la que informen a la masa social del CD Tenerife -de forma clara, concisa y sin que haya lugar a la duda- sobre cuál será la nueva situación en la que queda la institución. En este sentido, se ha contemplado durante diversas reuniones una nueva fisonomía para el accionariado, ahora compuesto de forma muy heterogénea, con varios empresarios como principales dueños de la institución y el resto de las acciones muy repartidas, atomizadas entre distintas empresas y aficionados.

Cambios en el accionariado

Llegados a este punto, si finalmente se ejecuta el plan previsto, la voluntad de los accionistas principales -ahora casi todos en buena armonía, como así visibilizó la reciente visita al Papa Francisco en El Vaticano- se vertebra en tres acuerdos fundamentales: contar para la presidencia con una figura representativa y no 100% ejecutiva (al estilo de Enrique Cerezo en el Atlético de Madrid); que además se produzca una inminente reestructuración del consejo (a mediados de octubre) y que sean los principales dueños de la institución los que orienten y guíen (desde la directiva o con representantes suyos dentro de ella) la gestión del club a lo largo del próximo quinquenio. En todo caso, Concepción deja algunos asuntos previamente encarrilados, como la renovación del director deportivo, Juan Carlos Cordero, hasta 2025.

Respecto a la identidad del próximo presidente (el número 23 en la historia del club), el gran favorito es Paulino Rivero Baute, expresidente del Gobierno de Canarias.

Recientemente ha podido verse a Rivero en algunos actos muy selectos y organizados por la entidad deportiva, como el almuerzo de confraternización de la plantilla con el consejo de administración en la finca de Concepción en Arico; la visita a la Virgen de Candelaria, previa al comienzo del nuevo curso; o la gala del Centenario, que tuvo lugar el domingo en el Guimerá, en la cual Concepción le dedicó unas muy afectuosas palabras. En su día, el dirigente nacido en El Sauzal estuvo dispuesto a asumir la presidencia, pero se topó con una situación de incompatibilidad por haber inyectado desde el Gobierno cuantiosas sumas de dinero al Tenerife -a través de contratos de patrocinio- que hacían inviable su acceso a la administración del club. En el momento actual, tal coyuntura ya ha caducado y no habría obstáculos legales para su acceso al consejo.

El reloj ha empezado a caminar y la operación relevo está en marcha. Con una salvedad. Concepción no quiere dar la impresión de que deja al Tenerife abandonado en una situación deportiva difícil como la que atraviesa en estos momentos, de ahí que se vaya a periodificar el momento idóneo para dar un paso al costado, 16 años después de que la cumbre de La Ermita -justamente con Paulino Rivero como muñidor- le aupase a la presidencia más larga que jamás haya firmado un dirigente blanquiazul. Incluso por delante de los longevos mandatos de Javier Pérez (16 años y cinco meses) y José López Gómez.

Una junta que valide las decisiones

Un relevo higiénico, rápido y que tenga cero impacto en la estructura deportiva del club. Es el objetivo que se han marcado Concepción y otros accionistas de referencia a lo largo de sus últimas reuniones. Es por ello que se han manejado desde el más absoluto sigilo, compartiendo sus determinaciones solo con un muy estrecho grupo de colaboradores e informando tan solo a un par de cargos políticos, aunque sin dar pistas respecto a dos asuntos capitales: a quiénes irán a parar las acciones del actual presidente; y quiénes serán los integrantes del nuevo consejo. En esta dirección, la idea es designar a los nuevos administradores por un proceso de cooptación, recogido con esta denominación en la Ley del Capital; para que posteriormente la junta de diciembre sea solo un trámite. Una especie de barniz para dar validez legal a las decisiones que tomarán los verdaderos dueños de la institución, que son aquellos con el mayor porcentaje de acciones en su poder. Concepción se va. Esta vez, no hay marcha atrás.

 
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