"Llevo desde mayo con una vértebra fisurada y no me atienden": las quejas de los canarios se multiplican
Isabel es una grancanaria que vive en Tenerife. Teme llegar a sufrir una depresión si su situación sigue sin resolverse



Isabel denuncia su complicada situación por las listas de espera en Canarias
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Santa Cruz de Tenerife
Estamos asistiendo en Canarias a un fenómeno estructural en los servicios públicos y esenciales. Esenciales, como concepto, implica una priorización que se debe demostrar a los ciudadanos, a los votantes. Últimamente hemos oído en las voces de muchos las quejas de miles: las listas de espera no acaban. De hecho, tenemos que esperar de media más de 110 días. Tampoco acaban las listas de Dependencia. Pero vamos por partes.
Isabel es una grancanaria que vive en Tenerife. En mayo, tuvo un accidente doméstico que la dejó con dolores por tener mal una vértebra. Una cuestión que podría resolverse rápidamente con atención quirúrgica, según nos cuenta. Lleva esperando desde mayo a que la llamen de traumatología, especialidad para la que -de media- esperan 8 meses los canarios. La fractura vertebral la hace llevar permanentemente un corsé, con lo incómodo que supone moverse de esa manera, y vive con dolores constantes hasta acostada. "Este sufrimiento, día y noche, ¿para qué? ¿Para terminar con una depresión?", lamenta. Y es que estas esperas no solo provocan el empeoramiento del estado de salud físico -dolores continuos no pueden ser buenos para el sistema nervioso, y en general para el mantenimiento de una vida sana y decente-, sino que se debilita el estado de ánimo.
La salud mental, infravalorada hasta ahora -parece ser- por las administraciones, hace mella en unos ciudadanos que no pidieron enfermar. Pero es que esto se suma a la situación ya de por sí compleja en el ámbito del sistema de salud en Canarias. Como dice el dicho, "es la pescadilla que se muerde la cola". Un bucle sin retorno en el que no solo participan los pacientes, sino los médicos, enfermeros, auxiliares, y sus condiciones. Más del 80% de los médicos en Canarias son temporales. Y se sabe que hacen falta enfermeras en las islas, al menos, unas 3.000 según los sindicatos.
"Menos mal que no he cogido depresión. Porque es fácil tenerla cuando te pasa esto"
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A pesar de esta situación, "seguimos para delante", nos cuenta Isabel, que, optimista, espera que la llamen pronto. "Desde el Hospital Universitario de Canarias me llamaron y me dijeron que lo sentían. Que todo era culpa del COVID. Pero, ¿hasta cuándo seguirán con esa excusa? ¿no creen que ya es hora de estabilizar el sistema? creo que es un poco burlón el asunto". A Isabel se le suma que tiene que cuidar de su hija, recién operada y con un problema de salud mental.
"Pedí la ayuda de Dependencia. He estado dos años esperando, y no he obtenido respuesta. Lo que más han hecho por mí es darme 200 euros, pero después de aportarlos yo primero. Me decían que así era el sistema. Primero lo doy yo, y luego me devuelven el dinero. Me pusieron una persona unas horas, pero para los cuidados esenciales. Pero necesito más ayuda, porque, de resto, tengo que estar yo pendiente. Así, sin ayuda para poder cuidar de ella, no puedo buscar ni trabajo. No puedo avanzar si no me lo permiten". Desde Derechos Sociales, ya han reconocido que "es un problema complejo" que "tardará en resolverse", pero que "están en ese camino, viendo algo de luz en el túnel".
"Espero que me llamen cuanto antes y lo resolvamos. No puedo seguir así". Como ella, miles de canarios. "Te dan fecha para el oftalmólogo en uno o dos años. Es una locura", nos dice un tinerfeño, algo que suscribe otra ciudadana. "Cada vez tengo un especialista distinto. Ahora no sé ni qué médico tendré", nos cuenta. No solo denuncian estas listas de espera, sino las trabas burocráticas en las herramientas telemáticas donde pedir cita previa.
La vida pasa rápido. Pero no tanto cuando hay que esperar meses a encontrarte mejor porque hay saturación en los hospitales. O cuando no obtienes ayuda para tu hija dependiente. Como decimos, no es algo nuevo. Viene de lejos. Pero continúa. Y eso es lo que debemos cambiar, para que Isabel y miles de canarios puedan respirar tranquilos.
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