“Nunca estás solo”: la nueva vida de José Luis en el Centro Sociosanitario de Tamaraceite
Los familiares y usuarios destacan la comodidad, el trato del personal y la flexibilidad de horarios para estar con sus personas más allegadas en el centro Benedicta Ojeda
Felices y tranquilos, la experiencia de familiares y personas que viven en el nuevo centro de Tamaraceite
Las Palmas de Gran Canaria
José Luis Espino nunca había vivido en una residencia ni en ningún centro. Durante años su casa fue su espacio, sus rutinas y su forma de entender la vida. Ahora comparte su día a día con otros mayores en el nuevo centro sociosanitario Benedicta Ojeda, en Tamaraceite, en Las Palmas de Gran Canaria. Y, contra lo que temía antes de llegar, la experiencia está siendo positiva. “Es mi primera residencia y la verdad es que no tengo ninguna queja. Todo funciona perfectamente y el cariño que ponen para atenderte es fabuloso”, cuenta mientras describe sus primeras semanas en el centro.
El cambio no siempre es sencillo, y más para personas mayores que ya tienen su costumbres, manías y forma de entender el día a día. Adaptarse a nuevas rutinas, convivir con personas desconocidas o compartir espacios puede resultar extraño al principio. Pero José Luis asegura que el ambiente que se ha creado entre los residentes está ayudando mucho en ese proceso, ya que “hay cosas que se te hacen raras, claro, pero los compañeros son muy buenos. Al final somos como una familia que vamos a terminar aquí”, explica.
Para él, uno de los aspectos más importantes es precisamente esa convivencia. En un momento en el que muchas personas mayores viven solas, la residencia se convierte en “una comunidad. Nunca estás solo, siempre estás acompañado, y eso es bueno”, resume.
Las familias, tranquilas y felices de estar cerca de los suyos
La experiencia también está siendo positiva para los familiares. Carmen, portavoz de la asociación de familias del centro, explica que el ambiente cercano del personal y la flexibilidad para las visitas están ayudando mucho en la adaptación, puesto que “estamos muy contentos con el personal, es muy cercano. Podemos entrar a la hora que queramos, siempre respetando las horas de las comidas”, señala.
Para muchas familias, uno de los grandes cambios es la cercanía. En su caso, su familiar estaba antes en otro recurso lejos de casa, en Taliarte, lo que dificultaba las visitas. Ahora la situación es distinta. “Está cerca de casa, yo vengo caminando. Mi madre incluso se lleva a mi padre, Norberto, de 83 años, a casa a veces y luego lo trae por la tarde. Para todos es ganar calidad de vida”, explica.
Para ellos no hay nada como la posibilidad de ver a sus familiares todos los días, porque ayuda también a los propios residentes a adaptarse al nuevo entorno. “Como nos ve a diario, para él es como si fuera su casa”, cuenta.
El centro acaba de abrir y todavía hay detalles que mejorar, pero las familias prefieren verlo como parte del proceso. “Es normal, es un centro nuevo. Pasito a pasito se van haciendo cosas y con cariño y hablando todo llega a buen puerto”, afirma.
Un modelo que busca parecerse a un hogar
El centro sociosanitario Benedicta Ojeda dispone de 156 plazas destinadas a personas en situación de dependencia. Se reparten en 105 plazas residenciales —60 de alto requerimiento y 45 de medio—, 30 para usuarios con afecciones de salud mental y 21 para centro de día.
La infraestructura ha supuesto una inversión de 21,3 millones de euros cofinanciados entre el Gobierno de Canarias y el Cabildo de Gran Canaria. Además, es la primera apertura de un centro sociosanitario de estas características en la isla desde 2006, cuando se inauguró la reconversión del antiguo Hospital del Pino.
El modelo de atención se basa en unidades convivenciales de 15 personas que funcionan como pequeños hogares. Cada una cuenta con dormitorios adaptados, zonas comunes, comedor con cocina y espacios compartidos pensados para fomentar la convivencia.
“La verdad es que está siendo un éxito. Las familias y las personas están muy contentas. Todavía queda un poco para que todo esté al cien por cien, pero de momento está yendo muy bien”, afirma la directora del centro, Denise Koch.
Actualmente unas 60 personas ya viven en el centro, distribuidas en cuatro de las unidades convivenciales.
Una de las claves del proyecto es precisamente la participación de las familias en la vida diaria de los residentes. “Aquí no hay horario de visitas. Las familias pueden estar todo el día y participar en las actividades y en la vida de las personas, que es lo que queremos. No son usuarios, son personas que viven aquí”, explica Koch.
Más plazas sociosanitarias en la isla
La apertura del centro Benedicta Ojeda forma parte de la ampliación de la red sociosanitaria en Gran Canaria. En los últimos meses también se ha inaugurado un nuevo centro en Teror y está previsto que en el próximo año abran sus puertas el centro de Nuevo Taliarte y el Centro Julia de El Sabinal.
Con estos proyectos, la isla prevé superar las 2.000 plazas sociosanitarias en los próximos años para atender a una población cada vez más envejecida.
Mientras tanto, para personas como José Luis, lo importante es el presente, como un lugar donde convivir, sentirse acompañado y construir una nueva rutina. “Aquí siempre hay alguien”, dice. Y para muchos mayores, eso marca toda la diferencia en estos tiempos de soledad no deseada.