Un vecino se encadena a una retroexcavadora para exigir celeridad en las obras de la carretera de La Culata
Denuncia el aislamiento que sufren cerca de 300 vecinos desde hace más de un mes y acusa al Cabildo de no habilitar una vía provisional pese a existir alternativas
Un vecino de Tejeda denuncia la falta de soluciones provisionales y abandono institucional
Las Palmas de Gran Canaria
La desesperación ha llegado al límite en La Culata, en Tejeda. Tras más de un mes con la carretera de acceso parcialmente desaparecida por un derrumbe, y con cerca de 300 vecinos afectados por graves problemas de movilidad, el propietario de los terrenos colindantes, Bernardo Medina, decidió encadenarse a una retroexcavadora de la empresa encargada de ejecutar las obras como gesto de protesta para exigir mayor celeridad y una respuesta institucional más contundente.
Bernardo Medina se encadenó este martes a una retroexcavadora en La Culata para exigir celeridad en las obras de la carretera caída que mantiene incomunicados a cerca de 300 vecinos
Un vecino se encadena a una retroexcavadora en La Culata para exigir celeridad en las obras de la carretera caída que mantiene incomunicados a cerca de 300 vecinos
La acción tuvo lugar en pleno desarrollo de los trabajos adjudicados por la vía de urgencia para restituir el tramo afectado, una obra valorada en torno a 1,6 millones de euros. Sin embargo, Medina asegura que su intención no es paralizar la actuación, sino “visibilizar el drama diario que viven los vecinos” y reclamar que se adopten medidas inmediatas mientras concluye la reparación definitiva.
“Mi único objetivo al encadenarme es darle celeridad a la obra. Aquí había una alternativa sencilla para habilitar un paso provisional y no se ha hecho porque no ha habido implicación”, manifestó en Hoy por Hoy El Drago.
Un mes de aislamiento y una vida partida en dos
Desde el colapso de la vía, residentes, trabajadores y pequeños empresarios de la zona han tenido que improvisar una rutina marcada por las dificultades. Muchos vecinos se ven obligados a dejar un vehículo a cada lado del corte para poder desplazarse, mientras otros realizan trayectos a pie para cruzar el punto afectado.
La situación afecta especialmente a personas mayores, familias con menores y negocios rurales que dependen del tránsito habitual para mantener su actividad. Acudir al centro de salud, a la farmacia, al supermercado o simplemente ir al trabajo se ha convertido en una odisea diaria para quienes residen en este enclave bajo la sombra del Roque Nublo.
Medina sostiene que existía la posibilidad de construir un bypass temporal de apenas 200 metros atravesando parte de su propiedad, una actuación que, según afirma, podría haberse ejecutado en pocos días con maquinaria pesada. Sin embargo, denuncia que esa opción nunca fue atendida por la administración insular.
Acusan al Cabildo de falta de comunicación
Otro de los puntos que ha elevado la tensión entre propietarios y administración es la ausencia, según denuncia Medina, de interlocución técnica con los dueños de los terrenos afectados por la intervención.
“Ningún ingeniero, ningún responsable del Cabildo ni ningún perito se ha puesto en contacto con nosotros. Han entrado en los terrenos e iniciado actuaciones sin explicar nada”, lamentó.
El vecino responsabiliza directamente al consejero de Obras Públicas del Cabildo de Gran Canaria, Augusto Hidalgo, de no haber impulsado antes una solución transitoria que evitara el aislamiento de la población mientras se desarrollan los trabajos de reconstrucción.
Aunque reconoce que la obra definitiva avanza “con bastante rapidez”, insiste en que nadie ha ofrecido a los residentes plazos cerrados ni garantías de cuándo podrá recuperarse la normalidad en uno de los accesos más sensibles del municipio cumbrero.
Protesta vecinal para no quedar en el olvido
La imagen de Bernardo Medina encadenado a la retroexcavadora simboliza el creciente malestar de una población que siente que su problema ha quedado relegado a un segundo plano pese a tratarse de una conexión esencial.
Lejos de una reivindicación individual, la protesta pretende convertirse en altavoz de un vecindario que lleva semanas reclamando soluciones provisionales, mejor comunicación institucional y una mayor sensibilidad ante una situación que condiciona por completo la vida diaria en La Culata.
Mientras las máquinas continúan trabajando sobre el terreno, los vecinos siguen pendientes de una respuesta definitiva que les devuelva algo tan básico como poder entrar y salir de sus casas sin obstáculos.