Opinión

Sobre la declaración de Aldama

El Enfoque de Francisco Pomares en Hoy por Hoy Tenerife

Sobre la declaración de Aldama

Santa Cruz de Tenerife

La declaración de Aldama en el Supremo no es un episodio más del que -muy probablemente- será recordado como el caso más escandaloso de la historia de la corrupción en España. Aldama ha provocado un punto de inflexión, no tanto por lo que demuestra -que está por probar- como porque introduce en el debate político un relato coherente, creíble, detallado y, sobre todo, apuntando hacia arriba.

Aldama no se ha limitado a describir una trama de comisiones en torno a José Luis Ábalos y Koldo García, al que ha señalado no como el hombre de Ábalos, sino como el hombre de Sánchez. Con ese señalamiento, Aldama ha ido mucho más allá. Ha establecido un nexo con Pedro Sánchez, al que sitúa en la cúspide de una jerarquía de responsabilidades de la trama corrupta, afirmando que no sólo conocía, sino que era el ‘número 1’, -el director, pues- de las operaciones delictivas desarrolladas por la trama y su red de empresas, y que esas operaciones formaban parte de un sistema amplio de financiación irregular del PSOE y la Internacional Socialista.

Por supuesto, conviene no perder de vista quién es el que confiesa. Aldama es un acusado, un comisionista señalado por la investigación como pieza central de la trama, que ha decidido colaborar con la Justicia en una fase en la que su propio interés es evidente: reducir su responsabilidad penal. Su testimonio, por eso, no puede darse por cierto sin más. Pero tampoco puede despacharse sin más.