SER Historia convierte Santillana del Mar en un aula viva: estrellas, cuevas, románico y Santa Juliana
El programa SER Historia ha convertido el Museo Diocesano Regina Coeli de Santillana del Mar en un estudio de radio

SANTANDER
El eco de las campanas y la piedra centenaria de la capilla del Museo Diocesano Regina Coeli sirvieron de acústica y atmósfera a un SER Historia diferente: un programa con el público llenando los bancos, que convirtió a Santillana del Mar en un aula viva de pasado y patrimonio.
Con Nacho Ares a los mandos, el especial propuso un viaje que empezó en las estrellas de Carl Sagan, descendió a las cuevas paleolíticas, cruzó los arcos del románico y terminó dialogando con Roma y con el propio tejido histórico y artístico de Cantabria.

Nacho Ares charla con Sara Izquierdo, alcaldesa de Santillana del Mar.

Nacho Ares charla con Sara Izquierdo, alcaldesa de Santillana del Mar.
“Este lugar es mágico”, subrayó Ares al arrancar, recordando la imagen del “pálido punto azul” y esa vocación humana de mirar al cielo, incluso cuando la contaminación lumínica lo pone difícil.
Del cielo a la roca: el lenguaje del Paleolítico
El conservador de Cuevas Prehistóricas de Cantabria, Eduardo Palacio, llevó al oyente a ese momento fundacional en el que se pintó sobre la roca lo que no podía escribirse.
Advirtió contra el “presentismo” —proyectar nuestros símbolos sobre los de hace 20.000 años— y recordó que, aunque algunas teorías han querido ver constelaciones en puntos y trazos, carecemos de una tradición directa que nos permita descifrarlas con certeza.

El público, que agotó las invitaciones en cuestión de horas, llenó el aforo disponible en el interior de la iglesia.

El público, que agotó las invitaciones en cuestión de horas, llenó el aforo disponible en el interior de la iglesia.
“Tenemos imágenes, pero no palabras; y sin palabras es muy difícil reconstruir el pensamiento”, explicó. Aun así, subrayó que no eran garabatos aislados: formaban sistemas de comunicación, se repetían tipologías de signos en distintas cuevas y había una relación deliberada entre motivos y topografía subterránea.
La Garma, una suerte de “Pompeya” paleolítica sellada hace 16.000 años, muestra hogares, restos de comida y herramientas junto a las figuras: lo cotidiano y lo ritual convivían, quizá en tiempos sagrados más que en espacios segregados. Es la vida misma dialogando con la imagen.
Patrimonio, jóvenes y una cueva que late
La alcaldesa del muniipio, Sara Izquierdo, puso voz a una Santillana que rehúye la visita exprés. El municipio, recordó, atesora siete Bienes de Interés Cultural, forma parte del Camino del Norte y, además de Altamira, exhibe tesoros como la Colegiata de Santa Juliana, origen de la villa, con reliquias, poder económico y un urbanismo que creció a su abrigo.
El reto es desestacionalizar: “Recibimos casi un millón de visitantes al año, y solo en diciembre fueron 77.000”, apuntó, defendiendo un modelo de turismo de calidad que invita a quedarse, pasear y visitar museos como el Diocesano.
Entre las iniciativas recientes, destacó la entrada excepcional de 21 jóvenes a la cueva original de Altamira: “El mejor regalo posible, ver sus caras al salir fue emocionante”.
Regina Coeli: un museo que explica Cantabria a través de sus piezas
El director del Museo Diocesano, Enrique Campuzano, abrió vitrinas y puertas para compartir un relato singular: este es el único museo generalista que permite recorrer la historia de Cantabria desde época romana hasta hoy, integrando lo religioso y lo civil, lo local y lo global.

El director del Museo Diocesano, Enrique Campuzano, realizó una visita guiada para Nacho Ares y su equipo antes de la grabación de SER Historia.

El director del Museo Diocesano, Enrique Campuzano, realizó una visita guiada para Nacho Ares y su equipo antes de la grabación de SER Historia.
La sede es, por sí misma, una lección de historia. Dentro, escultura renacentista y barroca, piezas devocionales y doctrinales, iconografías sorprendentes (como demonias femeninas de los siglos XV-XVI), y un capítulo fascinante: las conexiones transoceánicas. Campuzano explicó cómo la documentación diocesana permite trazar el viaje de marfiles, sedas chinas, con decenas de ejemplares del XVII y XVIII, o cerámicas hasta Santillana, fruto de las redes que unieron Filipinas, México y los puertos cántabros.
De ahí que, a pocos kilómetros, se conserve uno de los Cristos de marfil más grandes documentados: una geografía de ida y vuelta, hecha de comercio, fe, arte y educación dominica. “Este museo cuenta quiénes somos porque cuenta de dónde vino lo que somos”, resumió.
Roma, mitos y cántabros: lo que la Antigüedad nos devuelve
El profesor de la UNED Pedro Ángel Fernández Vega, autor de Historia de Roma. Los orígenes, propuso otra cautela contra el presentismo: leer el pasado desde el pasado, no usarlo como espejo complaciente del presente.

Las pinturas rupestres y su lectura astronómica
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En el mito de Rómulo y Remo o en la genealogía que remite a Eneas, Roma se piensa a sí misma como destinada al poder. En la práctica, ese destino se materializa en un imperialismo pragmático que aprovecha, adapta y asimila lo útil allí donde llega: calzadas, puertos, ciudades, derecho, lengua.
¿Y los cántabros? Las fuentes romanas los presentan como bárbaros indómitos, una narrativa que magnifica el mérito de quien vence; pero también confiesan derrotas y águilas perdidas. La atomización por valles y la ausencia de una “batalla decisiva” explican unas guerras largas y tozudas. Mirar hoy ese relato ayuda a entender no solo Cantabria, sino la argamasa cultural de lo que llamamos Occidente.




