Cantabria inicia las obras de recuperación en los diques mineros de Reocín con más de 9 millones de inversión
El Gobierno de Cantabria ha iniciado la recuperación ambiental de los siete diques de la antigua mina de Reocín, un proyecto financiado con fondos europeos
Recuperación ambiental de la mina de Reocín
La recuperación ambiental de los siete diques de la antigua mina de Reocín ya está en marcha en los municipios de Torrelavega y Cartes. Se trata de una intervención global superior a los 9 millones de euros, financiada con fondos europeos, y que permitirá actuar sobre más de 100 hectáreas afectadas por décadas de actividad extractiva. Durante la presentación, la presidenta de Cantabria destacó que el proyecto permitirá “corregir y reparar parte de la huella industrial que ha marcado a toda esta comarca”.
Las actuaciones previstas se distribuirán entre ambos municipios. En Torrelavega se intervendrá en el Dique 27, en Torres, así como en los diques de La Luciana y El Mazo. En Cartes, los trabajos se desarrollarán en Mijarojos, La Garma y Pozo Jaime. El alcalde de Torrelavega, Javier López Estrada, destacó que esta intervención se integra en la estrategia municipal de regeneración de espacios degradados y creación de nuevas zonas verdes.
Dimensión adicional
Más allá del componente ambiental y urbanístico, este proyecto adquiere una dimensión adicional al enmarcarse en un territorio profundamente transformado por la minería. Mario Iglesias, historiador y autor del libro Una historia minera: Reocín, ha recordado en la Cadena SER que la mina operó durante 147 años y que llegó a ser uno de los mayores yacimientos de zinc de Europa. “Durante ese periodo se movieron decenas de millones de metros cúbicos de estériles, lo que explica por qué el paisaje actual no es un paisaje natural”.
Iglesias apunta que muchos elementos que hoy forman parte del entorno —terrazas, taludes, elevaciones o explanadas— tienen un origen artificial, resultado directo de la acumulación continua de material sobrante. Incluso espacios industriales actuales, como el polígono del Besaya, se levantan sobre antiguas escombreras formadas por ese proceso de extracción y vertido.
La alteración del territorio fue tan profunda que zonas antiguamente ocupadas por viviendas y huertos dieron paso, con el paso de los años, a la gran lámina de agua conocida como el lago de la corta, un espacio de más de 300 metros de profundidad que ha llegado a convertirse en una de las mayores reservas hídricas de Cantabria. Iglesias recuerda además episodios asociados a la propia actividad minera, como la rotura del dique de La Luciana en 1960, que provocó un grave accidente con más de una veintena de víctimas y afectó a edificaciones cercanas.
Numerosas actuaciones
El proyecto de restauración contempla numerosas actuaciones: limpieza de residuos, reparación de drenajes, eliminación de especies invasoras, revegetación, creación de humedales, sendas y zonas de descanso, así como mejoras orientadas a la recuperación de la biodiversidad mediante refugios para fauna y nidales para aves y murciélagos. También se incorporarán técnicas de bioingeniería para contener la erosión y mejorar la estabilidad del terreno.
Para Mario Iglesias, esta intervención es “necesaria y positiva” para la comarca, tanto desde el punto de vista ambiental como histórico. Recuerda que estos suelos arrastran décadas de alteraciones y que la actuación permitirá avanzar hacia una recuperación progresiva del entorno en los tres municipios implicados.
Con el inicio de los trabajos en el Dique 27, la intervención avanza ahora por fases en los diferentes emplazamientos previstos. El objetivo es completar la restauración ambiental conforme al plan técnico y adecuar estos espacios a los criterios de seguridad, control y recuperación establecidos en el proyecto.
Joaquín Díaz
Profesional con más de cuatro décadas de experiencia...Profesional con más de cuatro décadas de experiencia en la actualidad de la comarca del Besaya. Edito y presento los tramos matinales y el magacín de Hoy por Hoy Torrelavega