Los profesionales de la educación en Cantabria están detectando las consecuencias de una perdida de la infancia adelantada
Niños que pasan las tardes solos, abuso de redes sociales, conductas sexuales inapropiadas y dificultad para ver al otro, son algunas de ellas.
Los profesionales de la educación en Cantabria están detectando las consecuencias de una perdida de la infancia adelantada
Santander
Los niños de hoy en día no son como los de antes. Es una evolución que en algunos términos ha sido positiva, pero en otros no tanto. Los niños comienzan a comportarse como adultos de forma prematura y pierden antes la inocencia. en buena medida por la falta de referentes infantiles.
Nos referimos a cuestiones que los profesionales de la educación en Cantabria vienen detectando desde hace años. La música que escuchan los niños es la misma que escuchan los adultos y sus mensajes en ocasiones no son los más idóneos y desde bien pequeños visten también con la misma ropa que los adultos. En el caso de las niñas, en ocasiones hipersexualizándolas.
Los dibujos animados, además, ya no se centran en enseñar valores, sino que muestran personajes histriónicos y más agresivos. Todo esto, unido a las redes sociales, ha supuesto que los referentes de los más pequeños hayan cambiado notablemente.
Todo esto lo recoge el divulgador cántabro, Miguel Ángel Ruiz, en un libro que acaba de publicar “La destrucción planificada de la infancia”. Recientemente en una entrevista en la Cadena Ser explicaba el sentido de esta publicación que parte de la lectura de “La desaparición de la infancia” de Neil Postman, que se publicó en 1982. El autor cree que se adoctrina a los niños para ser adictos al consumo.
En el programa “A vivir que son dos días Cantabria”, hemos recogida la opinión de profesionales de la educación en base a su experiencia. Desde el área de la orientación educativa, Rosario Villarroel, directora del equipo de orientación educativo y psicopedagógico de Santander que atiende centros de educación infantil y primaria del sector de Santander, explica que han notado un ascenso pronunciado de algunas conductas sexuales que antes eran más propias de niños más mayores.
“Tienen que ver, creo, esto es una intuición con que los niños están solos bastantes horas por la tarde. Y entonces tienen acceso a redes sociales y esto les produce este efecto, el tener acceso a conductas sexuales que no son apropiadas para su edad. De hecho, en el equipo nos llama la atención, los profesores de servicios a la comunidad, me avisan de que hay un incremento muy elevado de derivaciones a servicios sociales por este tipo de conductas sexuales. Entre menores, y de edades muy tempranas, hablamos de niños de quinto, sexto de primaria. Hemos tenido prácticas sexuales con grabación incluida, por ejemplo”.
Azuena Martínez, orientadora de secundaria en el Centro Concertado María Auxiliadora Los Salesianos, añade que su iniciación en todo lo que es la sexualidad se ha adelantado.
“Hay estudios que ya nos hablan de que inician en cuarto de primaria con 9 añitos y lo hacen, además viendo porno, no explícitamente porque ellos lo busquen, sino porque salta, pues en estos youtubers que siguen, que son un poco los referentes que ellos tienen, además, actualmente les llega el porno. Y claro, esto es muy dañino. Nosotros en secundaria sí que hacemos muchos talleres en el centro, trabajando el abordaje de lo afectivo sexual desde lo que es la realidad, porque el porno les trastoca. No están preparados para esto”.
“Yo trasladaría a las familias en este sentido que me parece muy importante la vigilancia del uso que hacen de las redes sociales en los móviles. Si yo no digo que los niños no deban tener móviles, pero controlados y que no tengan acceso a determinados contenidos, porque esos cerebros no están en ese momento preparados para recibir esos impactos”, añade Rosario.
La directora del IES La Albericia, María Sampedro coincide en que se está dando una pérdida de la infancia adelantada que, como no podía ser de otra manera, se traslada a los centros educativos de Secundaria. Para Sampedro, lo que más le llama la atención y lo que más le preocupa son los modelos de convivencia que los niños y adolescentes están tomando como referencia a unas edades tan adelantadas.
“Me refiero a lo siguiente, ellos, lo que más consumen son modelos de convivencia que pueden estar basados, por ejemplo, en series de televisión de comunidades de vecinos, que son referencia para ellos, porque se ven los capítulos uno detrás de otro y en bucle. En esas series, realities, incluso streamings, que es lo que ellos ahora mismo están consumiendo, los conflictos se generan de una manera, se incendian de otra manera, se resuelven de otra manera. Desde luego, son referentes, completamente diferentes a lo que nosotros en los centros educativos estamos intentando trasladarles”.
“Puede haber más agresividad, pero sobre todo lo que detectamos es que la forma de resolver los conflictos es tal cual lo hacen en esos streamings, en esas series, en esos programas de televisión. Cuando realmente la forma de resolver los conflictos que nosotros estamos intentando trasladarles para convertirles en ciudadanos que sean capaces de convivir, no tiene nada que ver con la forma de resolver los conflictos en estos en estas series”.
“Entonces, ¿qué nos ocurre?, pues que a los equipos educativos nos llevan mucho más tiempo la resolución de los conflictos. Porque necesitamos ponernos en su lugar y entender qué es lo que ellos tienen en la cabeza, por qué han resuelto de esta manera o por qué han funcionado de esta manera, añade Sampedro”.
Raquel Pardo, es inspectora de educación. Explica, que cuando la inspección conoce un caso que afecta a menores, suelen ser casos con cierta virulencia, pero, aun así, comparte la visión de una adolescencia adelantada. Añade que los referentes que están teniendo los menores, no son referentes constructivos, sociales o altruistas.
“Se está formando una infancia, una adolescencia muy egocéntrica, en el sentido no tanto egoísta, que no hay un egoísmo per se, sino en esa dificultad para ver al otro, para ver el derecho del otro que supone mi límite y jugar con esas cosas a la hora de volver a construir relaciones. Hay un afán por la persona, por la individualidad, por el auto etiquetaje, que esto también creo que es una cosa que muchas veces les auto justifica en algunas de las conductas que llevan a cabo”.
“La adolescencia es una etapa, aparte de ser una etapa preciosa, es una etapa tremendamente vulnerable y todos los adultos que estamos alrededor tenemos muchas cosas que hacer y mucha conciencia que tomar. Tenemos ya años de ver muchas cosas y es necesario que hagamos algo al respecto. Todos juntos, ¿no? Y en eso creo que estamos, por lo menos los profesionales. Creo que somos conscientes de ello”, sentencia Pardo.
Las cuatro profesionales de la educación comparten que algunas de las máximas para tener en cuenta de cara a revertir la actual situación son iniciativas como barrios sin móviles, no sobre estimular a los pequeños, dejar que se aburran, no poner la tele por defecto, respetar la autoridad de los profesores, no hipersexualizar a las niñas y dar ejemplo, leyendo con ellos.
Añaden, que es muy importante una presencia de los adultos de calidad, con amabilidad, con cariño y con límites. También, ponernos en el lugar de los menores para conocer que los ha llevado a una situación de conflicto en la convivencia, trabajar de manera conjunta, los centros, los tutores, los orientadores, los profesores y las familias. Y por último recuerdan que los niños hacen lo que ven, no lo que se les dice, por ello, es fundamental reducir el uso de los móviles en la familia y que fluya la comunicación de otra manera.
Marta Bustamante
Licenciada en Periodismo y Publicidad por la...Licenciada en Periodismo y Publicidad por la Universidad del País Vasco. Cuento historias de vida en Radio Santander.