Jan Abascal: “Mi padre me empujó en mi primer barco… y desde entonces sigo navegando”
El segundo oro olímpico de la historia del deporte español repasa en La Ventana de Cantabria el origen del Raquero, la embarcación-escuela que diseñó junto al arquitecto naval Fernando Roca y que revolucionó la formación de miles de jóvenes regatistas

Jan Abascal: “No tengo tiempo para nada. Estoy jubilado… pero sigo navegando”
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Cantabria
No todos los campeones saben identificar el momento exacto en el que empezó su historia. Jan Abascal sí. Aún recuerda a su padre, carpintero de ribera, poniéndole un chaleco salvavidas, entregándole un pequeño barco recién construido… y empujándolo al agua con solo nueve años.Un gesto casi doméstico que, sin saberlo, encendió la mecha del segundo oro olímpico del deporte español.
Mucha gente piensa que fue el primero, pero no, el mismo es quien reconoce que el equipo de hípica de 1928, consiguió el primer oro olímpico y que no fue hasta 1980, en Moscú, cuando él consiguió el segundo.
Hoy, con la serenidad que da una vida entera dedicada al mar, Abascal ha pasado por La Ventana de Cantabria para repasar una trayectoria que mezcla talento, sacrificio, ciencia, nostalgia y una enorme capacidad de innovación.
“Me empujó… y desde entonces sigo navegando”
Crecido entre maderas, velas y olor a astillero en el barrio de San Martín, Abascal contó que en los años 60 “ni siquiera había escuelas de vela en Santander”. Aprendió solo, por intuición, repitiendo gestos, observando el viento y entendiendo poco a poco lo que más tarde estudiaría a fondo: la física que mueve un barco.
De autodidacta a pionero olímpico
Su carrera lo llevó lejos —20 años fuera de Cantabria, formándose y compitiendo— hasta regresar convertido en referencia absoluta. Montreal 76, Moscú 80, Los Ángeles 84… tres ciudades, tres etapas vitales, tres recuerdos de alguien que ha vivido la vela desde todos los ángulos posibles.
Moscú fue el momento histórico: un oro que, aunque él lo cuente con humildad, cambió para siempre el deporte español.
El origen del Raquero: un barco, una idea y miles de futuros navegantes
Pero la parte más reveladora de la entrevista no fue su victoria olímpica, sino lo que vino después.Abascal desveló cómo nació el Raquero, una embarcación diseñada para que los niños no abandonaran en su primer contacto con la vela.
Detectó un problema claro:los jóvenes se asustaban con el viento fuerte, el ruido de las velas y la sensación de inestabilidad.Hacía falta algo nuevo.
“Pensé que hacía falta un barco donde el instructor navegara con los alumnos. Seguridad, cercanía y aprendizaje real.”
Junto al arquitecto naval Fernando Roca dio forma a una idea que hoy cumple casi 40 años de vida. El prototipo navegó en Laredo, se ajustó, se reforzó y terminó convirtiéndose en un estándar:más de 1.000 unidades construidas y aún en activo.
Un barco con nombre cántabro
El nombre no es casual. “Raquero” evoca a los niños que se tiraban al puerto por monedas… y también a las pequeñas embarcaciones que hacían travesías pícaras por la costa del Cantábrico.El barco era perfecto para esos pequeños “piratas” que empiezan a navegar.
Una vida ligada al mar
Hoy, Abascal disfruta de una jubilación llena de actividad: navegación en barcos clásicos, música, teatro y todo aquello para lo que antes no tenía tiempo. Pero el mar continúa siendo su casa.
“No tengo tiempo para nada. Estoy jubilado… pero sigo navegando.”
Con la misma naturalidad con la que su padre lo empujó al agua, él sigue empujando a nuevas generaciones hacia el mar, hacia el viento y hacia una tradición que, gracias al Raquero, seguirá viva muchos años más.

Eduardo Bermúdez Dapena
Licenciado en Periodismo por la Universidad del País Vasco. Redactor de la Cadena SER en Cantabria....




