El informe pericial sobre El Bocal apunta a un diseño sin robustez, herrajes corroídos y un mantenimiento “negligente” como causas del colapso
El ingeniero designado por la jueza argumenta que la pasarela no estaba concebida para que el fallo de uno de sus elementos no desencadenase un colapso total y que presentaba un deterioro visible desde hacía tiempo que habría sido detectado con un mínimo control técnico.

La pasarela colapsada, precintada tras el accidente en el que 6 jóvenes perdieron la vida. / Celia Agüero Pereda (EFE)

Santander
El derrumbe de la pasarela peatonal de la senda costera de El Bocal, el pasado 3 de marzo, que causó la muerte de seis personas y dejó a otra gravemente herida, fue consecuencia de un diseño estructural sin robustez, unido al fallo de herrajes metálicos gravemente corroídos y a una falta casi absoluta de inspecciones y mantenimiento, según concluye el informe pericial judicial incorporado a la investigación.
El documento, fechado el 9 de abril de 2026 y firmado por el ingeniero de Caminos y perito judicial Jorge Rebanal Lebeña, descarta que se tratase de un accidente imprevisible y sostiene que el colapso podía haberse evitado si se hubieran cumplido los criterios técnicos básicos de diseño y conservación de la estructura.
Una pasarela cuyo diseño no evitaba el colapso total
El informe, al que ha tenido acceso la Cadena SER, introduce un elemento clave en la investigación judicial: la pasarela no cumplía el requisito fundamental de robustez, un principio básico en ingeniería que exige que una estructura esté concebida de forma que el fallo de un único elemento no provoque un derrumbe generalizado.
En este caso, la pasarela estaba formada por dos vigas principales de madera sobre las que apoyaban cinco vigas secundarias, unidas mediante estribos metálicos. El fallo de uno solo de estos apoyos fue suficiente para provocar un colapso progresivo y en cadena.
Según explica el perito, cuando una de las uniones cedió, las cargas se trasladaron de forma brusca al resto hasta provocar la caída súbita del tablero central, que basculó sobre los extremos “como una doble trampilla”, precipitándose al vacío el conjunto de la estructura y las personas que se encontraban sobre ella.
Herrajes corroídos, no aptos para un entorno marino
La causa inmediata del siniestro fue el fallo por cortante de los herrajes que sostenían las vigas secundarias, debilitados tras años de corrosión severa.
El informe detalla que los herrajes estaban fabricados en acero galvanizado, adecuado para interiores. En un entorno marítimo y sin protección, asegura, como el de El Bocal, debieron ser de acero inoxidable.
Como muestra, el profesional designado por la jueza explica que el deterioro era tan avanzado que algunos fragmentos de metal se deshacían al manipularlos.
El perito subraya que el acero empleado no era inoxidable y que la pérdida de sección resistente llevaba produciéndose desde hacía mucho tiempo, lo que descarta un fallo repentino o accidental.
Corrosión detectable con una inspección básica
Aunque el deterioro no era visible para los usuarios desde la parte superior de la pasarela, el informe señala que habría sido claramente apreciable en una inspección visual realizada por la parte inferior, o desde uno de los laterales.
A los casi doce años de vida útil de la estructura, la Administración propietaria debería haber realizado inspecciones rutinarias periódicas, al menos dos inspecciones en profundidad por técnicos especializados y actuaciones de mantenimiento programado
Nada de ello consta documentalmente en el expediente.
“De haberse realizado las inspecciones previsibles, los deterioros se habrían detectado y el siniestro se habría evitado”, concluye el perito.
Reparaciones sin actuar sobre la estructura
El informe también analiza la última intervención conocida, realizada por la Demarcación de Costas en julio de 2024. Aquella actuación se centró exclusivamente en la reparación de las barandillas, sin intervenir en la estructura portante ni en los herrajes.
Según el perito, fueron trabajos destinados a garantizar la seguridad frente a caídas laterales, pero no a asegurar la estabilidad estructural de la pasarela, que era el verdadero problema.
Un mantenimiento “insuficiente” y una inspección “negligente”
La valoración final del informe es especialmente contundente. No consta la existencia de un plan de mantenimiento, registros de inspecciones periódicas o labores preventivas sobre los elementos estructurales
Y, por ello, el perito concluye que el mantenimiento fue claramente insuficiente y que la labor de inspección fue negligente, “si es que llegó a hacerse”.
La investigación judicial continúa
El informe pericial forma parte de las Diligencias Previas 432/2026, que instruye el Juzgado de Santander para determinar si existen responsabilidades penales en el que ha sido uno de los accidentes más graves registrados en la senda costera de la ciudad.
A partir de ahora, será el juez quien valore el alcance de un documento que apunta a fallos estructurales, de diseño y de conservación, todos ellos anteriores al colapso, detectables y evitables.

Fermín Mier
Formado en Ciencias de la Comunicación en la Universidad Autónoma de Barcelona, soy el director de Contenidos...




