El Toluca de Cantabria, el club de barrio que reunió a cinco leyendas del Real Madrid
En los años 50 'Uco' Ruiz Alciturri y Fernando 'El Gavilán' García crearon con colaboración del equipo azteca, un equipo satélite en el centro de Santande
La historia del Toluca de Cantabria, que renuió a cinco campeones de europa del Real Madrid en Tercera División
Cantabria
Hubo un tiempo en el que un modesto equipo de Santander, asentado en un campo de tierra y rodeado de barrios obreros, logró atraer a algunos de los futbolistas más prestigiosos del país. Fue el Club Deportivo Toluca, una entidad desaparecida en 1984 pero cuyo legado forma parte de la historia más singular del fútbol cántabro y nacional.
Fundado en 1952 bajo el nombre de Paredón Vista Alegre, el club adoptó definitivamente la denominación de Toluca a finales de los años cincuenta, en homenaje al conjunto mexicano del mismo nombre. La elección no fue casual: detrás estaba la figura del cántabro Fernando García Lorenzo, “El Gavilán”, uno de los grandes impulsores del fútbol mexicano en los años cuarenta y cincuenta.
Un nombre traído desde México
Fernando García había sido entrenador del Deportivo Toluca mexicano entre 1953 y 1955, dejando una huella profunda en el club azteca. De regreso a Santander, su influencia fue clave para que el equipo del barrio adoptase no solo el nombre, sino también el escudo y los colores del Toluca mexicano, creando un vínculo único entre ambas orillas del Atlántico.
Ese gesto simbólico fue el punto de partida de una historia irrepetible. A comienzos de los años setenta, el Toluca cántabro alcanzó la Tercera División nacional.
Cuando el Real Madrid se asomó al Regimiento
Para reforzar al equipo en su estreno nacional, los dirigentes del Toluca, con la ayuda de antiguos contactos del fútbol profesional, lograron algo insólito: convencer a cinco campeones de Europa con el Real Madrid para que jugasen en Santander. Marcos Alonso “Marquitos”, Pachín, Enrique Mateos, Manuel Quevedo “Pantaleón” y Ángel Atienza vistieron la camiseta del Toluca en partidos oficiales de Tercera División.
Antonio Carriazo, exjugador del Toluca y actual comentarista de Carrusel Deportivo Cantabria, recuerda aquellos partidos como un acontecimiento social sin precedentes: “Aquello fue una cosa excepcional. Venían desinteresadamente cada quince días a jugar al Regimiento y aquello era una fiesta”, explica Carriazo.
Los encuentros en el campo del Regimiento llegaban a reunir entre 2.000 y 3.000 espectadores, una cifra extraordinaria para un club de barrio. “Era ver internacionales que se habían retirado hacía poco, pero que todavía tenían un nivel magnífico”, añade.
La repercusión fue tal que el caso del Toluca trascendió fronteras y apareció en medios internacionales, sorprendidos de que un equipo de categoría modesta alinease a leyendas del Real Madrid.
Un club formador y rival del Racing
Más allá de aquel episodio histórico, el Toluca fue también una potencia del fútbol base cántabro. Durante los años setenta y ochenta, disputó al Racing la hegemonía del fútbol juvenil en la región, convirtiéndose en una auténtica escuela de talento.
“El Toluca y el Racing se llevaban a los mejores jugadores. Si no iban a uno, iban al otro”, recuerda Carriazo, que destaca el papel fundamental de Uco Ruiz Alciturri, alma mater del club y figura clave del fútbol santanderino.
Esa filosofía formativa permitió que por el Toluca pasaran futbolistas que luego alcanzarían relevancia, como Pedro Alba o Pedro Camus, auténticas leyendas del fútbol regional.
El relevo del Cervantes y la desaparición
Tras su descenso de Tercera, el Toluca regresó a categorías regionales y acabó desapareciendo en 1984, tras su última temporada en Primera Regional. Sin embargo, su espíritu sobrevivió a través del Club Deportivo Cervantes, fundado como heredero natural del proyecto.
“Cuando el Toluca desaparece, hay un trasvase natural de jugadores al Cervantes, que recoge ese testigo”, explica Carriazo, subrayando la continuidad social y deportiva entre ambas entidades.
Un legado imborrable
Hoy, más de cuatro décadas después, el Toluca de Santander sigue siendo un ejemplo de cómo la pasión, la amistad y el fútbol pueden romper cualquier lógica deportiva. Un club humilde que logró reunir a campeones de Europa, competir con los grandes en cantera y dejar una huella imborrable en la memoria colectiva del fútbol cántabro.
Como resume Carriazo: “Fue una historia impresionante del fútbol de Cantabria, de esas que no se deberían olvidar nunca”.
Eduardo Bermúdez Dapena
Licenciado en Periodismo por la Universidad del...Licenciado en Periodismo por la Universidad del País Vasco. Redactor de la Cadena SER en Cantabria. Edito La Ventana de Cantabria y narro los partidos del Racing en Carrusel Deportivo Cantabria.