Dos emprendedores llevarán la fisioterapia móvil por los pueblos de Cuenca
Cristina Lafarga y Diego Berlanga trabajan en el proyecto empresarial de La Fisioneta desde Sotos y con el apoyo de la Diputación

De la ciudad a Sotos: una furgoneta lleva fisioterapia a pueblos de Cuenca
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Cuenca
De la ciudad al pueblo, y de la clínica tradicional a una furgoneta convertida en consulta sanitaria. Cristina Lafarga Merlo, fisioterapeuta y emprendedora, ha decidido junto a su pareja, Diego Berlanga Ramos, dar un giro profundo a su vida personal y profesional apostando por el medio rural conquense.
Instalados desde hace apenas un mes en Sotos, un pequeño municipio de la provincia de Cuenca, han puesto en marcha La Fisioneta, un innovador servicio de fisioterapia móvil que nace con un objetivo claro: llevar atención sanitaria especializada allí donde no existe y responder a una necesidad real detectada en los pueblos de la comarca.
La historia de Cristina Lafarga Merlo no comienza en Castilla-La Mancha. Su trayectoria vital pasa por Valencia y por Palma de Mallorca, entornos urbanos en los que desarrolló su carrera profesional antes de sentir que algo debía cambiar. “Llevábamos tiempo que el cuerpo nos iba dando señales”, explica, recordando el momento en el que ella y su pareja tomaron conciencia de que no querían seguir viviendo en la ciudad.
Un viaje especialmente revelador terminó de afianzar esa decisión. “Nos dimos cuenta de que no queríamos seguir viviendo en una ciudad y queríamos vivir en la naturaleza, formando parte de una comunidad y aportando nuestros servicios a una necesidad real”, relata. Ese deseo de reconectar con un ritmo de vida diferente y con un trabajo más ligado al territorio marcó el inicio del proyecto.

Cristina Lafarga Merlo junto a su pareja, Diego Berlanga Ramos, emprendedores en Sotos (Cuenca).

Cristina Lafarga Merlo junto a su pareja, Diego Berlanga Ramos, emprendedores en Sotos (Cuenca).
Proyecto Arraigo
La llegada a Sotos no fue fruto del azar. En la búsqueda de un lugar donde asentarse, el Proyecto Arraigo desempeñó un papel determinante. “Fue clave porque cuando empezamos a buscar dónde mudarnos, entramos en contacto con ellos”, señala Lafarga.
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El programa les permitió conocer distintos puntos de la provincia de Cuenca y entender las dinámicas sociales y las necesidades reales de la zona.
La elección de Cuenca respondió también a una cuestión estratégica y familiar, al situarse entre Madrid y Valencia. Gracias a ese acompañamiento inicial, pudieron conectar con la población local y comprobar que el territorio ofrecía tanto oportunidades como retos.
“Gracias a ellos conocemos la zona, conectamos con la gente y pudimos ver un poco las necesidades y aquí estamos”, resume.
Sotos, el lugar donde empezar
Aunque no tenían preferencia por un municipio concreto, Sotos terminó siendo el punto de partida. Encontrar vivienda fue uno de los mayores desafíos y, cuando surgió la oportunidad, decidieron asentarse allí.
En apenas un mes, la acogida ha superado sus expectativas. “Nunca nos hubiéramos imaginado una acogida tan maravillosa”, afirma. La llegada de nuevos vecinos ha sido recibida con entusiasmo y apoyo por parte de la población local, un factor clave para quienes apuestan por emprender en el medio rural.
La fisioterapia rural
La Fisioneta no surge como una idea improvisada, sino tras un proceso de observación y contacto directo con el territorio. Aunque siempre habían vivido en ciudades, Cristina y su pareja mantenían vínculo con el mundo rural. Durante una investigación previa, recorrieron la zona y hablaron con vecinos. El diagnóstico fue claro: la fisioterapia especializada apenas estaba disponible.
“La gente nos decía que para ir al fisioterapeuta se tenían que desplazar 30 o 40 kilómetros o incluso más”, recuerda. Incluso en los pueblos donde existía algún servicio, este no cubría especialidades concretas. Esa carencia evidenció una oportunidad, pero sobre todo una necesidad sanitaria no cubierta.
Al encuentro del paciente
El funcionamiento de La Fisioneta rompe con el modelo clásico de consulta fija. El servicio se basa en llevar “directamente a los domicilios o a los pueblos el diagnóstico, tratamiento y educación para la salud”. La furgoneta se convierte así en una clínica móvil que se desplaza allí donde viven los pacientes.
La propuesta va más allá del tratamiento individual. El proyecto incorpora una visión comunitaria y preventiva. “No solo tratamiento individualizado, sino formar grupos de ejercicio terapéutico”, explica Lafarga. También están previstos talleres experienciales de educación para la salud y colaboraciones con el tejido económico local, como casas rurales u hoteles.
Un servicio para perfiles diversos
Lejos de centrarse únicamente en población envejecida, La Fisioneta está dirigida a cualquier persona que viva en el entorno rural y necesite atención fisioterapéutica. Cristina destaca que ambos profesionales se complementan en especialidades, lo que permite abarcar un amplio abanico de patologías.
“Incluye tanto traumatología, salud de la mujer como suelo pélvico, fisioterapia oncológica”, detalla. El objetivo es ofrecer un servicio integral que responda a distintas disfunciones y necesidades, adaptado a un contexto donde el acceso a la sanidad especializada es limitado.
El impulso de Integra 4.0
El proyecto ha recibido el respaldo institucional a través del premio Integra 4.0 de la Diputación de Cuenca, una ayuda que ha supuesto un punto de inflexión. “Ha sido un gran impulso porque nos permite empezar el proyecto con una inversión sin endeudarnos”, afirma Cristina.
La subvención, de algo más de 25.000 euros, permitirá equipar la clínica móvil con material profesional de alta calidad, como radiofrecuencia o un ecógrafo, además de contribuir a la adquisición del vehículo. “Gracias a este apoyo la Fisioneta puede arrancar con estabilidad y crecer con sentido”, resume.
Primeros pasos y mirada al futuro
En estos momentos, La Fisioneta se encuentra en una fase muy inicial. Tras su llegada a Sotos, el trabajo se centra en conocer a la población, establecer contactos y buscar espacios donde desarrollar la actividad. Cristina es consciente de que “todos los comienzos son duros”, pero también transmite ilusión y ganas de que el proyecto empiece a rodar.
Más allá del ámbito profesional, la vida en el medio rural ya les está aportando lo que buscaban. “El cambio de ritmo de una ciudad a un pueblecito ha sido maravilloso”, confiesa. La calma y la conexión con los ritmos naturales forman ya parte de su día a día.
A quienes se plantean dar un paso similar, Cristina lanza un mensaje realista. “Primero que nada que no idealicen el medio rural”, advierte. Reconoce sus ventajas, pero también sus retos, y anima a apoyarse en proyectos existentes, conocer el territorio y hablar con la gente. “El mundo rural te da mucho, pero también te exige implicarte y aportar”.

Paco Auñón
Director y presentador del programa Hoy por Hoy Cuenca. Periodista y locutor conquense que ha desarrollado...




