Entre beneficios y pérdidas: lo que deja la lluvia en el campo de Cuenca
El tren de borrascas del invierno altera cultivos y calendarios agrícolas con efectos desiguales en cereal, olivar, leguminosas y ajo
El campo de Cuenca evalúa daños y beneficios tras las últimas lluvias
Cuenca
Las intensas lluvias registradas entre mediados de enero y mediados de febrero han dejado en la provincia de Cuenca un escenario agrícola complejo, con efectos positivos y negativos según el cultivo y la zona. En apenas cuatro semanas ha caído entre el 40 y el 50% de la precipitación media anual, un volumen inusual que ha obligado a agricultores y técnicos a detenerse y evaluar daños y oportunidades.
Desde el cereal hasta el olivar, pasando por cultivos emergentes como el pistacho o tradicionales como el ajo, el agua ha marcado el ritmo del campo conquense.
Para analizar este impacto, el secretario general técnico de Asaja Cuenca, Manuel Torrero, ofrece en Hoy por Hoy Cuenca un balance detallado tras dejar pasar unos días desde el final del “tren de borrascas” que ha atravesado la provincia.
Un episodio de lluvias fuera de lo común
“El balance tiene cosas buenas y cosas malas”, resume Torrero al describir un periodo marcado por la sucesión constante de borrascas. “Cada dos o tres días venía una y se iba otra, casi como un tren de alta velocidad”, explica. El resultado ha sido un mes de enero “tremendamente lluvioso”, cuando tradicionalmente suele ser seco y frío.
Las precipitaciones acumuladas ya superan el 50% de lo que suele recogerse en un año agrícola completo, una circunstancia que, pese a las dificultades inmediatas, es considerada beneficiosa a medio plazo para muchos cultivos.
Vega inundada en Zafra del Záncara (Cuenca).
El cereal
El cereal de invierno, especialmente la cebada, afronta una situación ambivalente. Por un lado, “va a haber ya mucha humedad para que el cultivo prácticamente llegue al final de la primavera”, apunta Torrero. Por otro, preocupan seriamente las zonas encharcadas.
“Nos preocupan dos cosas: lo que haya podido ocurrir con el cultivo que ha estado en condiciones de encharcamiento o inundación”, señala. En esas áreas, sobre todo en grandes llanuras de inundación asociadas a cauces, el cereal que ha permanecido sumergido “normalmente suele casi desaparecer”.
A ello se suma la imposibilidad, por ahora, de realizar labores habituales como la fertilización de cobertera o los tratamientos fitosanitarios. “El suelo está prácticamente saturado y van a tardar varios días en poder recuperarse las labores”, explica.
Siembras pendientes
Aunque todavía se está en tiempo de sembrar cereal de invierno, la incertidumbre meteorológica condiciona el calendario. “Estamos en tiempo de sembrar, pero no sabemos cuándo se podrá hacer”, reconoce Torrero, a la espera de una ventana de estabilidad que permita completar las labores pendientes.
Tradicionalmente, los agricultores intentan dejar sembrado el cereal antes de la recolección de la aceituna, algo que este año no siempre ha sido posible debido a la persistencia de las lluvias.
Las leguminosas
Entre los cultivos herbáceos, las leguminosas son las que presentan un panorama más complicado. “Quizás son las más perjudicadas”, afirma Torrero, ya que suelen sembrarse al final del ciclo. La combinación de lluvias desde mediados de diciembre y la falta de acceso a las parcelas ha impedido que muchas hectáreas lleguen siquiera a sembrarse.
Yerros, vezas, guisantes e incluso lentejas permanecen en gran medida pendientes, con el riesgo de que “probablemente no salgamos ya del ciclo normal del cultivo”.
Girasol
Mirando a los cultivos de primavera, el girasol podría beneficiarse de este invierno húmedo. “Siempre le viene bien el agua de invierno”, explica Torrero, al favorecer la recarga de los distintos horizontes del suelo. Su raíz profunda encontrará humedad suficiente cuando llegue el momento de la siembra, prevista a partir de mayo.
No obstante, el dirigente agrario insiste en que aún queda mucho tiempo para valorar con precisión cómo evolucionará la campaña.
Aceitunas en el suelo en un olivar de Villaconejos de Trabaque (Cuenca).
El olivar
En los cultivos leñosos, el agua acumulada en el subsuelo es, en general, positiva. Sin embargo, en el olivar el problema se ha concentrado en la aceituna que aún no se había recogido. “Quedaba más de un 30% de la cosecha por recoger”, indica Torrero, especialmente en zonas como La Alcarria.
La lluvia ha provocado caída de fruto, con aceituna que “prácticamente se da por perdida” al quedar en el suelo. A esto se suma la dificultad para acceder a las fincas y el posible aumento de la acidez del fruto que permanece en el árbol, factores que complican el final de la campaña para un cultivo clave en muchas explotaciones familiares.
Viña y almendro
La viña se encuentra en pleno periodo de hibernación, aunque los agricultores deberían estar finalizando la poda. Las lluvias benefician la reserva hídrica del suelo, igual que en el almendro, que este año aún no ha florecido gracias a unas temperaturas medias bajas y a la ausencia de fuertes heladas.
“Estamos acostumbrados a ver la flor del almendro a primeros de febrero, pero este año no”, recuerda Torrero. Aun así, advierte de que una humedad excesiva puede favorecer la aparición de enfermedades fúngicas en herbáceos y leñosos.
Las lluvias han retrasado la floración del almendro. / Paco Auñón
Pistacho y ajo
El pistacho, cada vez más presente en la provincia de Cuenca, no tolera bien los suelos saturados durante periodos prolongados. “No es un cultivo que le guste estar mucho tiempo en condiciones de saturación”, señala Torrero, aunque confía en que el drenaje y el cambio de tiempo permitan una recuperación normal.
En el caso del ajo, el retraso en la siembra es especialmente delicado. “La gente está parada, no puede adelantar la siembra”, explica, lo que podría dejar fuera del mercado algunas variedades.
Caminos rurales
Pese a la persistencia de las lluvias, los caminos rurales no han sufrido grandes destrozos, al no haberse producido riadas intensas. Torrero destaca la labor de la Diputación en la reparación de los puntos más afectados para garantizar el tránsito agrícola.
Con el campo todavía empapado y muchas labores pendientes, el balance definitivo deberá esperar. Como concluye Torrero, “tienen que pasar unos días para hacer una valoración más precisa”, en un año agrícola marcado por un invierno que ya ha dejado huella en el campo conquense.
Paco Auñón
Director y presentador del programa Hoy por Hoy...Director y presentador del programa Hoy por Hoy Cuenca. Periodista y locutor conquense que ha desarrollado su carrera profesional en la SER