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La carnicera de Saelices: este pueblo de Cuenca recupera servicios y vecinos

El Proyecto Arraigo trae a esta localidad manchega a una nueva emprendedora y a su familia

Abrir negocios para quedarse: la experiencia de la carnicera de Saelices

Cuenca

La llegada de nuevos vecinos a los pueblos empieza a cambiar el mapa demográfico y social de la provincia de Cuenca. En Saelices, ese cambio se percibe en cifras, pero también en gestos cotidianos: volver a comprar el pan en el pueblo o no tener que coger el coche para ir a la carnicería.

Impulsado por el Proyecto Arraigo y con el apoyo de la Diputación de Cuenca, el municipio ha sumado nuevas familias, niños en la escuela y negocios que llevaban años cerrados.

La alcaldesa, Paloma Jiménez, y la emprendedora Nohelia Maurelia ponen voz a un proceso que va más allá de los datos. Lo hemos contado en el espacio Mirando por Cuenca.

Un pueblo que fue de los primeros

Saelices fue uno de los primeros municipios de la provincia en adherirse al Proyecto Arraigo. “La verdad que fantástico”, resume su alcaldesa al describir el balance.

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“Hemos sumado cuatro familias, con cuatro menores y uno en camino, y se han conseguido abrir dos negocios que hacía años que estaban cerrados en el municipio”.

Con una población en torno a los 480 habitantes, la llegada de nuevas familias tiene un impacto visible. No solo incrementa el padrón, sino que activa servicios y refuerza la vida comunitaria. “Los pequeños se han adaptado perfectamente a la escuela infantil y al colegio, usan todos los recursos”, explica Jiménez. “Impulsa que en la escuela infantil haya más niños y que en el comedor escolar también”.

Tahona Corona es el sueño hecho realidad de Alberto, un arraigado en Saelices (Cuenca)

Convivencia y adaptación

Desde el punto de vista social, la integración ha sido natural. “La adaptación ha sido maravillosa tanto de las familias como de los pequeños”, afirma la alcaldesa. Familias jóvenes, algunas con bebés de pocos meses, han encontrado en el pueblo un entorno tranquilo y cercano.

Las motivaciones para dar el paso son diversas. “Algunos huían de la ciudad, sobre todo los que tienen niños pequeños”, relata Jiménez. En otros casos, circunstancias laborales precipitaron la decisión, y en otros, como el de la panadería, el problema era el acceso a un local propio en una gran ciudad.

Volver a tener servicios básicos

Uno de los efectos más visibles del proyecto ha sido la recuperación de servicios esenciales. “Es maravilloso”, dice la alcaldesa. La panadería llevaba más de diez años cerrada. Su reapertura, hace dos años, supuso mucho más que volver a vender pan. “Hemos añadido un servicio más que tampoco teníamos nunca”, señala, recordando que el nuevo panadero también es pastelero.

Ahora, la apertura de la carnicería refuerza esa red básica. “Entendemos que es un servicio esencial y que no tenerlo significa tener que desplazarse”, explica Jiménez. En un municipio con población envejecida, no todos pueden coger el coche para comprar. “Aquí vive gente mayor que no tiene esa disponibilidad”.

El papel del Ayuntamiento

Desde el Ayuntamiento, el acompañamiento es clave. Jiménez explica que el trabajo se hace de la mano del Proyecto Arraigo. “Les decimos cuáles son las necesidades del municipio y las actividades que podrían funcionar”. A partir de ahí, se inician contactos, entrevistas, videollamadas y visitas al pueblo.

“Una vez que deciden instalarse en Saelices, desde el Ayuntamiento damos las máximas facilidades”, asegura. “Les ayudamos en lo que necesiten y en lo que esté en nuestra mano para hacer lo más fácil posible la instalación”.

A pesar de los avances, siguen existiendo carencias. “Faltan muchos oficios”, reconoce la alcaldesa. Electricistas, fontaneros y otros servicios básicos son una necesidad común en muchos pueblos. “Cualquier negocio que quiera instalarse en Saelices, desde luego que es bienvenido”.

Un fenómeno provincial

Lo que ocurre en Saelices forma parte de una tendencia más amplia. El último balance del Proyecto Arraigo en la provincia de Cuenca recoge 30 familias arraigadas y más de 100 personas instaladas en el último ejercicio. En el conjunto de ediciones, el histórico alcanza las 80 familias y más de 240 personas asentadas en pueblos de la provincia. Son cifras que, según Jiménez, generan confianza y animan a otras familias a dar el paso.

De Bilbao a Saelices

La historia de Nohelia Maurelia es un ejemplo concreto de ese proceso. Llegó a Saelices tras vivir siete años en Bilbao. “La vivienda es muy cara y muy difícil acceder a un piso alquilado”, explica. Una amiga le habló del Proyecto Arraigo, investigó, envió el formulario y comenzó el proceso.

Tras entrevistas, una videollamada con la alcaldesa y una visita al pueblo en agosto, la decisión fue clara. “Quedamos encantados”, resume.

La carnicería no es una casualidad. Noelia ha trabajado siempre en supermercados. “En mi país siempre trabajé en supermercado”, cuenta. Aprendió diferentes secciones y, ya en España, acumuló experiencia en charcutería y carnicería.

La carnicería abrió sus puertas el 7 de febrero. “Tenemos un poquillo de todo”, explica: cerdo, ternera, pollo, charcutería, embutidos y algunos productos de alimentación básica. El horario es amplio, de lunes a domingo por la mañana.

Carnicería de Nohelia Maurelia en Saelices (Cuenca).

La respuesta del pueblo

La acogida ha sido inmediata. “Ha tenido muy buena receptividad”, afirma. En Saelices llevaban desde 2021 o 2022 sin carnicería. Los vecinos lo agradecen, especialmente las personas mayores. “Es una gozada”, le dijo una vecina. “He llegado y he dicho: me voy a volver a buscar hígado porque me apetece comer hígado hoy”.

No tener que desplazarse es un cambio importante. “Hay muchas personas mayores que ya no conducen”, recuerda Noelia.

Lo fácil y lo difícil

El proceso no ha estado exento de dificultades. “Lo más fácil ha sido por el apoyo que hemos tenido”, reconoce, citando a la alcaldesa y a la técnica de la Diputación. “Sin ellas habría sido un camino muy difícil”. Lo más complicado fue la tramitación administrativa tras capitalizar el paro. “Requisitos y requisitos”, resume.

Más allá del negocio, el cambio de vida es lo más valioso. Noelia llegó con su marido, una hija adolescente y estando embarazada. “El cambio ha sido brutal, a bien”, afirma. “Es una tranquilidad”. Describe cómo el estrés de la ciudad afectaba a su familia y cómo ha mejorado su bienestar en el pueblo. “Mi hija ha sido un cambio brutal, es otra niña”.

Paco Auñón

Director y presentador del programa Hoy por Hoy...