La creatividad como motor social
Ya no se trata solo de producir ideas, sino de hacerlo de forma ética, crítica y orientada al bien común
La mirada de Toledo: La creatividad como motor social (20/04/2026)
Toledo (Toledo)
Ahora que eso de la innovación parece estar de moda y que, mañana 21 de abril se celebra el Día Mundial de la Creatividad y la Innovación, es importante recordar, que la creatividad no es solo una cuestión artística, sino una herramienta clave para entender y transformar la sociedad.
Desde la sociología, la creatividad puede entenderse como una capacidad social, no únicamente individual. No surge en el vacío, sino en contextos culturales, educativos y económicos concretos. Es decir, las sociedades no solo producen bienes o normas, sino que también producen ideas, imaginarios y formas de pensar. Y ahí es donde la creatividad se convierte en un recurso estratégico.
De hecho, Naciones Unidas subraya que la creatividad y la innovación son esenciales para afrontar desafíos globales como la pobreza, el cambio climático o la desigualdad. Y esto nos obliga a replantear una idea muy extendida, la de que la creatividad pertenece exclusivamente al ámbito cultural o artístico. Hoy sabemos que también está en la base del desarrollo económico, la tecnología y las políticas públicas. Además, la llamada economía creativa se ha convertido en uno de los sectores más dinámicos del mundo, generando empleo, identidad cultural y crecimiento económico. Pero, desde una mirada crítica, no todas las personas tienen las mismas oportunidades para desarrollar su potencial creativo. El acceso a la educación, a los recursos culturales o a la estabilidad económica condiciona profundamente quién puede crear y quién no.
Aquí aparece una cuestión sociológica clave, la creatividad también está atravesada por desigualdades. No basta con decir sé creativo si no existen las condiciones materiales y sociales para ello. Por eso, fomentar la creatividad implica también democratizar el acceso a la cultura, la educación y la innovación. Por otro lado, en un contexto marcado por la inteligencia artificial y la digitalización, la creatividad adquiere un nuevo valor. Ya no se trata solo de producir ideas, sino de hacerlo de forma ética, crítica y orientada al bien común. La creatividad, en este sentido, puede ser una herramienta de transformación social o, por el contrario, un mecanismo más de reproducción de desigualdades.
En definitiva, este día nos invita a reflexionar sobre qué tipo de sociedad queremos construir. Si una sociedad que valore la creatividad no solo como talento individual, sino como un bien colectivo capaz de generar soluciones, cohesión social y futuro compartido.
Porque, al final, imaginar el cambio es el primer paso para hacerlo posible.
Natalia Simón
Directora del departamento de Filosofía, Antropología,...Directora del departamento de Filosofía, Antropología, Sociología y Estética de la UCLM