"La soledad es más frecuente entre quienes se relacionan principalmente de forma digital"
La firma de opinión de la catedrática de Trabajo Social y Servicios Sociales y directora del Instituto Internacional de Ciencias Sociales Aplicadas, María José Aguilar

'Cada vez más solas', la firma de María José Aguilar
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Albacete
En 1950 se publicó un informe sociológico muy famoso que analizaba el cambio social en las sociedades occidentales tras la segunda guerra mundial. Los cambios más significativos que se pronosticaron fueron dos: Unas sociedades formadas por individuos que, a pesar de vivir en entornos urbanos cada vez más densos e hiperconectados, experimentarían cada vez más una profunda soledad y aislamiento. Y unas formas de comportarse cada vez más dirigidas por otros, en lugar de guiarse por decisiones y metas internas. Ese estudio, liderado desde la Universidad de Oxford por David Riessman, se titulaba “La muchedumbre solitaria”.
Hoy, 76 años después de ese estudio, la soledad no deseada es un problema creciente en España y en otras sociedades occidentales, que afecta especialmente a las personas con discapacidad, a los jóvenes y a las personas mayores. En el contexto europeo, una parte importante de la población declara sentirse sola al menos ocasionalmente, lo que confirma que se trata de un problema extendido que afecta de forma transversal a la sociedad.
El último informe del Observatorio Estatal de la Soledad No Deseada analiza la incidencia, las causas y la percepción social de la soledad no deseada en España a partir de una encuesta a 2.900 personas adultas. Los resultados muestran que se trata de un fenómeno ampliamente extendido: siete de cada diez personas han experimentado soledad en algún momento de su vida, con mayor prevalencia entre mujeres y jóvenes. Siendo mucho mayor entre las personas con discapacidad que entre quienes no la tienen, y más de un tercio de la población ha experimentado sentimientos intensos de soledad en algún momento.
La soledad está estrechamente relacionada con factores como la cantidad y calidad de las relaciones personales, la falta de apoyo social y el tipo de interacción social, siendo más frecuente entre quienes se relacionan principalmente de forma digital. Asimismo, se asocia con condiciones de vulnerabilidad social, como el desempleo, bajos ingresos, bajo nivel educativo y situaciones de exclusión. También influyen factores como vivir solo (especialmente de forma no deseada), el estado de salud —en particular la salud mental— y la pertenencia a colectivos vulnerables, como personas con discapacidad, población migrante o personas LGTBI+. Son factores determinantes de la soledad la mala salud física y mental, las dificultades económicas, el aislamiento relacional y vivir solo, mientras que otros factores como el sexo o la edad, aunque asociados estadísticamente, no son explicativos por sí mismos.
En cuanto a la percepción social, la soledad se considera un problema generalizado, creciente e invisible, cuya causa es multidimensional y mayoritariamente atribuida a factores externos. Aunque existe apertura para hablar del tema, las personas que la sufren muestran dificultades para expresar su situación y pedir ayuda. Lo más positivo del informe es que existe un amplio consenso en que la lucha contra la soledad debe ser una prioridad pública, con responsabilidad compartida entre administraciones, organizaciones sociales y la ciudadanía.
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Hoy por Hoy Albacete (21/04/2026)




