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Opinión

Sonrisa de bienvenida

Los que en los años 2000 y 2001, bajo la presidencia de Aznar, aprobaron medidas iguales a este proceso, hoy salen en patética tromba anunciando el fin del mundo

La mirada de Toledo: Sonrisa de bienvenida (21/04/2026)

Toledo (Toledo)

Buenos días, Carlos. Buenos días, oyentes.

Desde ayer lunes, y hasta el próximo 30 de junio las personas extranjeras residentes en España en situación irregular pueden acudir en persona a cualquier oficina de extranjería, de la seguridad social o de correos o a las sedes de las ONG,s que prestan su asesoramiento y colaboración para tratar de poner en orden su situación en nuestro país y ser ciudadanos de pleno derecho.

Nada nuevo, desde 1986 se han puesto en marcha siete procesos similares en nuestro país -incluidos dos con gobiernos del PP- con el objetivo de hacer oficial la residencia de miles de personas que llevan viviendo y trabajando con nosotros desde hace años.

Procesos que evidencian las frágiles costuras de un sistema -nuestro sistema- que se ha mostrado incapaz de gestionar de forma eficiente y actualizada la llegada de migrantes. Un sistema que parece que se afana y se ocupa en hacernos olvidar que debajo de la etiqueta de “migrante” o de “extranjero”, casi siempre hay una historia de desarraigo y pobreza; una vida de humillaciones, persecución, hambre o violencia; una necesidad de mejora, de supervivencia, de progreso y la búsqueda natural de derechos básicos para la familia a la que tratas de darle la dignidad y la seguridad por la que ningún ser humano debiera temer.

Y hasta tal punto se olvida, que con tal de arañar votos, unos (demasiados, quizá) efímeros aplausos y un momento de gloria frívola y vacía en tiktok, algunos han desplegado una vomitiva artillería mediática que, más allá del disenso lógico y sano de una democracia, emana un tufo racista que me temo que tardará en disiparse.

Los que en los años 2000 y 2001, bajo la presidencia de Aznar, aprobaron medidas iguales a este proceso, hoy salen en patética tromba anunciando el fin del mundo y una especie de apocalipsis pijo que va a inundar nuestros barrios de moros, negros, panchitos y otras raleas de segunda. Se refieren, claro, a los mismos moros, negros o panchitos que ya tienen de guardeses en sus fincas, trabajando sin contrato en vendimia o limpiando sus casas y cuidando a sus abuelos, pero de ahí a considerarlos ciudadanos e igualar derechos y dignidad…. ¿dónde vamos a parar? ¿qué va a ser lo siguiente?

Lo siguiente, espero, es hacer oficial la España diversa, variada y multicolor en la que afortunadamente se está convirtiendo nuestro país. Lo siguiente, confío, será normalizar la diferencia e ir aprendiendo a convivir a base de respeto y de empatía. Lo siguiente, ojalá, será conseguir diluir el racismo y el odio en la tolerancia y la dignidad de la mayoría

Así que ante tanta vileza, tanta necedad y el cabreo supino de los de siempre, a mi lo más revolucionario que se me ocurre es sonreír y repetir con voz tranquila y satisfecha que, desde ayer 20 de abril, medio millón de vecinos van a ser también ciudadanos. ¡Bienvenidos!

Hasta el martes que viene. Besos.

Javi Mateo

Javier Mateo

Educador social y exconcejal del Ayuntamiento...