Hoy por Hoy Cuenca
Sociedad

Emociones solidarias: cómo colaborar con los amigurumis de Cruz Roja en Cuenca

La exposición ‘Hilos solidarios’ reúne 80 muñecos de ganchillo para recaudar fondos destinados a familias vulnerables

Cuenca acoge una exposición solidaria de Cruz Roja con 80 amigurumis únicos

Cuenca

La ciudad de Cuenca acoge entre el 24 de abril y el 2 de mayo una iniciativa solidaria que entrelaza creatividad, emoción y compromiso social. Bajo el título Hilos de solidaridad, una exposición a beneficio de Cruz Roja reúne 80 amigurumis —muñecos tejidos a mano— con un objetivo claro: recaudar fondos para apoyar a familias en situación de vulnerabilidad.

La muestra, ubicada en la sala multiusos del centro comercial El Mirador, no solo invita a contemplar piezas artesanales únicas, sino también a participar activamente en una cadena de ayuda. Cada muñeco, elaborado con dedicación y significado, representa una emoción y ofrece la posibilidad de transformar un gesto simbólico en apoyo tangible.

Conectar con las emociones

La iniciativa surge de la colaboración entre Cruz Roja en Cuenca y Charo Escribano, autora de los amigurumis. Andrea Briceño, responsable de captación y alianzas empresariales de la organización, explica el sentido del proyecto: “Hilos de Solidaridad es una exposición solidaria formada por 80 amigurumis, muñecos tejidos a mano todos únicos que han sido donados por Charo. Cada uno representa una emoción y todos tienen un objetivo común, convertir un gesto bonito y cercano en ayuda real para familias que lo necesitan”.

Más información

La propuesta destaca por su enfoque diferente. Más allá de la donación económica, busca implicar emocionalmente a quienes visitan la exposición. “No hablamos solamente de donar dinero, sino de emociones, de objetos que acompañan, de historia”, señala Briceño.

Cada uno de los amigurumis está vinculado a una emoción concreta —como calma, esperanza, amor, alegría o fortaleza—, lo que permite a los visitantes elegir no solo una pieza artesanal, sino también un mensaje personal. “Cada persona que se lleve un amigurumi puede elegir no solamente una pieza única elaborada a mano, sino que también se lleva una emoción”, añade.

Charo Escribano, la autora de los amigurumis, en plena labor.

Piezas únicas con historia

Los muñecos no son objetos decorativos convencionales. Cada uno incluye un certificado de autenticidad que detalla su origen, la emoción que representa y su posible uso como acompañante emocional. “No solo es un muñeco, es una pieza con sentido”, subraya Briceño.

Este valor añadido convierte a los amigurumis en símbolos personales, capaces de acompañar procesos vitales o representar nuevas etapas. Según la organización, esta dimensión emocional es clave para conectar con el público y reforzar el impacto de la iniciativa.

Las donaciones por cada pieza oscilan entre 30, 60 y 90 euros, y cuentan con una deducción fiscal del 80%. Todo lo recaudado se destinará a programas de apoyo a familias vulnerables, incluyendo ayuda básica, apoyo a la infancia y acompañamiento social. “Es una ayuda directa, cercana y muy necesaria a nuestro entorno”, afirma Briceño.

Charo Escribano dona los amigurumis para esta exposición solidaria.

El origen de una vocación artesanal

Detrás de cada amigurumi está el trabajo de Charo Escribano, vecina de Cuenca desde hace casi cuatro décadas. Su historia personal está estrechamente ligada al mundo del tejido, una afición que comenzó en su juventud. “La idea nace del amor por tejer y del deseo de que lo que hago con mis manos sirva para algo más”, explica.

Autodidacta, Escribano aprendió observando a su entorno familiar y vecinal. “Me fijaba en mi madre, en mis tías, en mis vecinas… y así aprendí”, recuerda. Con el paso del tiempo, amplió sus conocimientos y técnicas, hasta descubrir hace cinco años el mundo de los amigurumis a través de redes sociales.

Fue entonces cuando se unió a un grupo internacional de tejedoras liderado por una maestra en Perú. “Ahora mismo es mi maestra desde hace cinco años y sigo tejiendo con ella. Tejemos de muchísimos países”, señala.

Muñecos que escuchan y acompañan

Uno de los rasgos más llamativos de los amigurumis es que carecen de boca. Lejos de ser un detalle estético casual, responde a una tradición simbólica. “Cuenta la leyenda que mientras se teje puedes pensar en otras cosas y les vas contando todo lo que quieras. Ellos son los mejores confidentes, no van a decir nada”, explica Escribano.

Esta característica refuerza su función como objetos de acompañamiento emocional. “Representan calma, ternura, el cuidado”, afirma la autora, quien destaca el valor simbólico de cada pieza. La exposición, por tanto, no solo muestra el resultado de un trabajo artesanal, sino también un proceso creativo cargado de significado personal y colectivo.

Una invitación a participar

La inauguración de Hilos de solidaridad tendrá lugar el viernes 24 de abril a las 19:00 horas. La organización espera que la iniciativa tenga una buena acogida y logre implicar a la ciudadanía.

Escribano anima a los visitantes a acercarse: “Que no se lo piensen, porque no es solo llevarse el amigurumi a casa, se lleva un símbolo que acompaña. Y además, sentir la satisfacción de que gracias a ese gesto vas a estar ayudando a alguien de verdad”.

En una frase que resume el espíritu del proyecto, la autora lo define así: “Cuando donas un amigurumi estás regalando un gesto de cariño enorme que acompaña, sin lugar a dudas”.

Paco Auñón

Director y presentador del programa Hoy por Hoy...