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Opinión

Mochilas moradas para viejos discursos

El Ayuntamiento representa a toda la ciudadanía, también a quienes no comparten esa visión sobre la maternidad, la moral o la religión

La mirada de Toledo: Mochilas moradas para viejos discursos (22/04/2026)

Toledo (Toledo)

¿Habéis oído hablar de la “Fiesta por la Mujer y por la Vida”? Ya de entrada suena a eufemismo.

Se produjo el pasado sábado y fue anunciada y retransmitida a bombo y platillo por el equipo municipal toledano; básicamente, es una marcha antiabortista promovida por Cáritas y la Archidiócesis de Toledo.

Cuando un acto se presenta “por la mujer” pero en lugar de defender nuestros derechos, va dirigido a oponerse al derecho al aborto, eso no es defender a las mujeres: es intentar controlar sus derechos reproductivos. Y por mucho que se adorne con mochilas moradas, globos y discursos emotivos, el objetivo es el que es.

Y aquí viene lo serio: el Ayuntamiento de Toledo ha colaborado en este evento. Y sí, en Toledo gobierna una coalición de PP y Vox, y este tipo de decisiones encajan con su línea. Hasta ahí, nada sorprendente. Pero aquí está el punto clave: si PP y Vox quieren ir a ese acto como partidos, perfecto, están en su derecho. Lo que no es de recibo es que lo hagan como Ayuntamiento, porque el Ayuntamiento no es su plataforma ideológica.

El Ayuntamiento representa a toda la ciudadanía, también a quienes no comparten esa visión sobre la maternidad, la moral o la religión. Y cuando digo “mezclar política con religión”, no lo digo por decir. En este país ya vivimos eso durante más de tres décadas de dictadura, y no acabó precisamente bien.

Y ya que hablamos de “defender la vida”, pues coherencia. Si el consistorio está tan dispuesto a apoyar esta concentración, espero que también esté igual de presente cuando haya una manifestación antitaurina, una protesta anticaza o cualquier otra movilización ciudadana que también dice defender la vida… aunque sea de otras formas. Porque si unas causas sí y otras no, el mensaje es clarísimo: no se está representando a la ciudad, sino a una parte de ella.

Las creencias personales son libres. Las instituciones, no. Las instituciones tienen la obligación de ser neutrales, de garantizar derechos y de no repetir viejos patrones que ya sabemos cómo terminan. Y cuando un ayuntamiento cruza esa línea, aunque sea un poquito, hay que decirlo. Y espero que los partidos de la oposición, PSOE e IU, también lo hagan. Porque si no se dice, esta situación irá a más.

Porque cuando las instituciones pierden la neutralidad, todos perdemos la libertad.