Charo Escribano teje solidaridad en Cuenca: amigurumis con historia para ayudar a familias vulnerables
Una exposición solidaria en Cuenca convierte el ganchillo en ayuda directa para familias vulnerables a través de Cruz Roja.

Entrevista con Charo Escribano, Amigurumis
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En un rincón tranquilo de Cuenca, entre ovillos de colores y el ritmo pausado del ganchillo, Charo Escribano ha convertido una afición en una iniciativa solidaria que ya está emocionando a decenas de personas. Sus amigurumis —pequeños muñecos tejidos a mano— no solo destacan por su cuidado artesanal, sino también por el propósito que los acompaña: recaudar fondos para quienes más lo necesitan a través de Cruz Roja.
La historia de Charo comienza en su infancia en Valverde de Júcar, aunque no fue hasta julio de 2021 cuando el ganchillo dio un giro en su vida. Tras tejer ropa para su segundo nieto, descubrió en redes sociales el mundo del amigurumi de la mano de su maestra, la peruana Magdalena Sánchez-Tarrillo. Desde entonces, lo que empezó como entretenimiento se transformó en una actividad emocional y constante.
Así, Escribano explica que “cada muñeco tiene una historia”. Y no es una frase hecha: mientras teje, recuerda momentos personales, tanto felices como difíciles, que quedan de alguna forma entrelazados en cada puntada. También, asegura que “son confidentes perfectos”, dice, “porque no tienen boca”.

Exposición Amigurumis / JCCM Cuenca

Exposición Amigurumis / JCCM Cuenca
El salto hacia la solidaridad llegó tras una exposición en su localidad natal. Con decenas de piezas en casa y sin espacio para exhibirlas, decidió donar 80 amigurumis a Cruz Roja. A partir de ahí, comenzó una colaboración que hoy se materializa en una exposición benéfica en el Centro Comercial El Mirador.
Las piezas no se venden como tal, sino que se entregan a cambio de donativos de 30, 60 o 90 euros. Cada una incluye un certificado de autenticidad, un nombre propio, una emoción asociada y la firma de la autora. Todo lo recaudado se destina a proyectos de apoyo a familias en situación de vulnerabilidad, incluyendo infancia, juventud y personas mayores.
Detrás de cada figura hay horas —muchas horas— de trabajo. Charo calcula que una sola muñeca puede requerir hasta 72 horas de elaboración. De este modo, indica que “son piezas con un valor incalculable. No se les puede poner precio”, afirma, dejando claro que su motivación no es comercial, sino humana.
La exposición puede visitarse hasta el 2 de mayo, en horario de tarde entre semana y también durante el sábado en horario de mañana y tarde. La iniciativa cuenta además con el apoyo de voluntarios y del equipo de Cruz Roja, a quienes Charo atribuye gran parte del mérito organizativo.

Exposición Amigurumis / JCCM Cuenca

Exposición Amigurumis / JCCM Cuenca
Más allá del resultado final, esta historia habla de cómo lo artesanal sigue teniendo un lugar en la sociedad actual, especialmente en entornos rurales donde, según Charo, aún pervive el espíritu comunitario. Y también de cómo un gesto aparentemente sencillo —tejer un muñeco— puede convertirse en una herramienta para acompañar, emocionar y ayudar.

Carolina Martínez
Natural de Albacete. Graduada en Periodismo especializado por la UCLM. Aprendió en Castilla-La Mancha...




