Ocio y cultura

La Fundación Díaz Caneja acoge la exposición "Cigaerbú" de Fernando Zamora

La exposición se complementará con una muestra de sus versos y también de libros de artista en la Biblioteca Pública de Palencia

Acuarela de Fernando Zamora

Palencia

La Fundación Díaz Caneja presenta “Cigaerbú”, exposición antológica de la obra pictórica y libros de artista de Fernando Zamora, que será sin duda uno de los eventos artísticos más importantes del año en nuestra ciudad y se complementará con una muestra de sus versos y también de libros de artista en la Biblioteca Pública de Palencia.

Pero ¿quién es Fernando Zamora?: para unos un poeta que pintaba. Para otros, un artista que escribía poemas. Para algunos, un coleccionista de pecios desechables que organizaba para crear belleza. Para casi todos, el cirujano minucioso que diseccionaba objetos y palabras en busca de la esencia que les diera vida. Y no cabe duda de que Fernando Zamora era eso de una manera indisociable, pues su poesía, su pintura, su arte todo, no se podrían entender por separado y no era sólo eso, sino mucho más, aunque en su humildad nunca se diera la importancia que sin duda tiene.

Era Fernando Zamora un artista personalísimo y reconocible, que cuando tenía sed, no desdeñaba beber de numerosas fuentes casi todas de las vanguardias históricas. Así, podemos rastrear en su trabajo a través del tiempo, ecos de Kandinsky, Paul Klee, Malevich, Duchamp, Kurt Schwitters... pero también, a la hora de escribir, de Francisco Pino y Justo Alejo, compañeros en el grupo “Relieve” de Valladolid, del que formó parte; de Carlos Oroza, al que admiraba; Gabino Alejandro Carriedo, Georg Trakl, Gottfried Benn, Elouard, Aragon, Auden, Queneau y un largo etcétera que hacía más rica su fecunda imaginación.

Hombre discreto, de amplia cultura y una riquísima vida interior, su curiosidad era insaciable, su sentido del humor, fino y lleno de retranca y su palabra, cuando la regalaba, sabia y pertinente, transmitiendo sus muchos conocimientos como quien pedía disculpas por saber tanto.

En esta exposición póstuma y no exhaustivamente antológica, aunque con vocación de ello, podrán verse muestras puntuales de alguna de sus fases creativas a través del tiempo, si bien la muestra se centra sobre todo en la producción de sus últimos años, que es la que él más apreciaba porque había sintetizado ya una manera muy personal de “sindecir-diciendo”, cargada de grandes dosis de ironía, con unas piezas que adoptan la verdadera forma de poemas-objeto en no pocas ocasiones, síntesis de sus diferentes aspectos de artista y poeta.

Pero no podían faltar a esta cita sus acuarelas, tanto figurativas como abstractas, ni sus trabajos al óleo o acrílico ni, sobre todo, sus numerosos juegos a base de papel, donde muestra la plenitud de su sutileza cada vez más agudizada, sus cajas, verdaderos "altarcillos" al dios de la creación y los “libros de artista”, que se pueden considerar auténticas obras de arte conceptual, cercanas a veces a la papiroflexia y sin duda síntesis de todas sus facetas creativas.

Sirva pues esta exposición para el recuerdo de un artista y una persona por tantas cosas irrepetible.