José Antonio Cuadrado, un veterano de la hostelería en Aranda y la Ribera que se jubila tras casi 50 años de servicio
Siempre junto a la familia Tudanca, con la que se ha sentido uno más, revela sus recuerdos, experiencias y momentos con todo tipo de clientes en el Viaje por la Memoria de la SER
Viaje por la Memoria - José Antonio Cuadrado
Aranda de Duero
Hay espacios en cada pueblo que son referencia y encuentro de las memorias. Bodegas, hogares, establecimientos, barrancos, perdidos o eras. Cualquier lugar es capaz de refrescarnos en la memoria momentos, sentimientos, emociones y hechos que forman parte de nuestra vida más personal y más compartida. Recuerdo, por ejemplo, un establecimiento que existió en los Jardines de Don Diego. Había que bajar unas escaleras para adentrarse en un espacio un tanto oscuro (era característica de los bares modernos de aquella época) donde se podía disfrutar de una buena partida de billar o compartir mesa e incluso ver alguna película en una sala al efecto. Un refresco ocasional para la memoria.
Ya en aquel local trabajaba nuestro compañero de viaje de hoy. Dedicado a la hostelería durante casi medio siglo, cuántas historias habrá visto y vivido, cuántos momentos de emoción habrá sentido, cuántas reseñas tendrá anotadas en su memoria. Intentaremos ahora revivir junto a nuestro invitado su trayectoria profesional y enfocar nuestra atención en sus recuerdos para acercarnos a la vida de un Aranda cambiante. Damos los buenos días hoy aquí a JOSÉ ANTONIO CUADRADO GÓMEZ.
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Una figura hostelera vinculada a Tudanca
Tras la introducción de Ausen Frutos saludamos a alguien que forma parte de la hostelería, y esos lugares que se convierten en puntos de encuentro, reunión, amistad y hasta confesiones. Y además, en el caso de José Antonio, con la fidelidad de formar parte de Tudanca desde que comenzó a trabajar... a los 15 años. "Llevo casi medio siglo, es que se dice pronto eh, empecé siendo un crío, con 15 años y hasta hoy -se jubila-. Estuve llenando las cámaras, yendo a por las tortillas donde la señora Vicenta a la Calle Isilla, hasta que luego fui creciendo y ascendiendo en el Grupo Tudanca", donde se considera "uno más" de "esa gran familia".
Pero rebobinando en sus recuerdos y en este Viaje por la Memoria, José Antonio nos cuenta que nació en Sinovas, donde "pació" y estudió hasta que se casó. Ahí dio el paso de venirse a Aranda, donde durante dos décadas fue vecino de Santa Catalina. Hasta que el fallecimiento de su abuelo y la reforma de su casa, les lleva de vuelta a Sinovas, donde él es muy feliz. Porque allí están sus orígenes. "Jugábamos a pistoleros, íbamos a por juncos... Mucha calle, porque televisión no había", recuerda de su juventud y amistades, donde también Aranda era "un sitio de referencia", y no solo para ir al cine o las discotecas, sino también los estudios. "Nosotros estudiábamos en Sinovas hasta quinto, y luego ya se bajaba a Aranda. Yo bajaba en bicicleta, hasta que luego pusieron una furgoneta", añade, quien después fue presidente de la Asociación de Vecinos de este barrio que, para él, es más bien un pueblo. Su pueblo.
Con la Peña El Barreño / imagen facilitada
Del Paladium al Área de Fuentespina
Cuadrado apenas tenía conocimiento del mundo de la hostelería cuando entró en Tudanca, donde tocaba partir limones o fregar. Después pasó a servir en la barra y en las mesas, dado que había salones de té, televisión... Todo era en el Paladium (abajo). "Hablamos del 77-78, porque antes fue bolera y yo eso ya solo lo conocí como cafetería. La más elegante de todo Aranda. Había todo tipo de perfiles. Aprendí mucho de Arcadio, que fue mi primer encargado. Y yo estuve trabajando allí hasta cuando se cerró, sobre el 85 más o menos, que fue cuando el área estaba en auge y nos fuimos todos para allá", expresa, reconociendo que "fue un cambio drástico, porque te entraba gente de 60 en 60 o de 100 en 100; no te aburrías".
Imagen de archivo / imagen facilitada
Cenas, banquetes, comuniones o bodas. José Antonio tiene experiencia en todo tipo de eventos, y también ha visto su evolución. "Antes dabas cuatro bodas en un día; ahora se quiere exclusividad y solo das una", detalla, recordando el menú que se daba antes, y comparándolo con lo de ahora. En todo caso, siempre se ha sentido en casa, con su otra familia. "Es mi segunda familia para lo bueno y lo malo, que ha habido momentos para todo. Pero lo importante es superarlo", dice.
"Contra más famoso es quien te visita, más sencillo es"
Y como camarero, Redondo ha atendido a perfiles muy diversos. Explica que primero hay que tratarlos con máximo respeto, tantearlos, e incluso pedirles una foto. Tiene varios recuerdos amables. "Cuanto más importante es la persona, más sencilla ha sido conmigo. El otro día el Marqués de Murrieta vino al enterarse de que me jubilaba, y tengo un pergamino suyo en el que me escribió unas notas. También Miguel Ángel Revilla es muy campechano, o los dueños de la casa Joma, hasta el punto de que el otro día en Toledo tenía una boda, vinieron a buscarme, me enseñaron su finca y me invitaron a comer. Y el otro día tuve una anécdota que me hizo llorar. Pero con un señor de a pie. Me dijo que iba a extrañarme por la jubilación, sobre todo por su mujer, que acababa de fallecer y que era asidua de Tudanca por mí", revela.
Con Bárbara Rey en el Área Tudanca / imagen facilitada
El 19 de febrero habrá una cena homenaje que servirá como despedida profesional de alguien que se ha entregado en cuerpo y alma a su trabajo. Pero que ahora se dedicará a disfrutar de la vida de una forma diferente. "Ahora toca intentar disfrutar de lo que no he podido disfrutar en mi juventud; es un trabajo muy vocacional, es muy bonito, pero es muy duro", reconoce alguien que echará de menos la barra. Aunque será la barra, sin duda, quien más le echará de menos a él.
Este Viaje por la Memoria al completo, junto a Ausen Frutos y Valentín García, puede reproducirse en el audio superior.
Jorge Alvarado
Periodista. Responsable Digital de la SER en...Periodista. Responsable Digital de la SER en Aranda. Presentador de Hoy por Hoy Peñafiel y El Banquillo de la SER. Aprendiendo y ejerciendo la profesión más bonita del mundo en el lugar que me vio nacer y crecer.