No somos jueces
Las Claves de Pedro Brouilhet, párroco solidario del barrio de San Antonio y Grijota (Palencia)

Se ha linchado a la concejala de Palencia Laura Lombraña
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Palencia
Vivimos en una época en la que opinamos, a la primera y condenamos, sin saber realmente lo que pasa. Sin entrar en el hecho en sí, estos días se ha linchado a la concejala de Palencia Laura Lombraña, sin dejársela defender o explicarse. Nos convertimos en jueces, sí sobre todo, los otros son mis adversarios o del fuego amigo,
La presunción de inocencia no es un tecnicismo legal reservado a los tribunales; es un principio básico de justicia y convivencia. Significa que nadie debe ser considerado culpable hasta que se demuestre lo contrario. Es una garantía que protege a todos, no solo a quien está bajo sospecha. Porque mañana cualquiera puede ser objeto de una acusación, justa o injusta.
Cuando señalamos, compartimos rumores o dictamos sentencia pública antes de tiempo, contribuimos a una cultura del linchamiento. Las consecuencias no son virtuales: afectan reputaciones, familias, trabajos y salud mental. Una absolución posterior rara vez repara el daño causado por una condena social anticipada.
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DescargarDefensa de la presunción de inocencia
Defender la presunción de inocencia no es justificar delitos ni restar importancia a las denuncias. Es exigir rigor, prudencia y respeto por los procesos. Es entender que la justicia requiere pruebas, garantías y tiempo. Si renunciamos a ese principio por impaciencia o indignación, debilitamos el mismo sistema que debería protegernos.
No nos corresponde juzgar en plazas digitales ni sustituir a los tribunales. La crítica es legítima; el prejuicio, no. Antes de compartir, opinar o condenar, conviene recordar que la justicia no se construye con impulsos, sino con responsabilidad. Porque en una sociedad justa, nadie es culpable hasta que se demuestre lo contrario.




