Humanizar

La columna de Rafa Gallego: Humanizar (13/03/2026)
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León
Cuando tenía catorce años tuve una época en la que no pisaba el mundo, porque había una nube extraña que separaba mis pies del suelo. Esa distancia entre mis pies y el cemento de la calle cuando iba camino del instituto llegó a parecerme una situación normal, algo que debía pasarle a todo el mundo. Digo cuando iba camino del instituto pero miento, porque al instituto íbamos en autobús, que entonces en mi pueblo instituto no había y miento también al decir que me pasaba cuando iba al instituto como si fuese solo en ese momento cuando notaba esa distancia con la realidad. En realidad, me pasaba a todas horas. No sé qué hubiera sido de mí si hubieran existido TikTok, Instagram y demás redes sociales en las que encontrar otros voladores como yo que hablasen de su ausencia del mundo.
A mí me salvó el teatro, porque me sacó del mundo sin dejar que me fuese y hubo quien tenía más vida y más tierra en las sandalias y sabía bajarme a la pista de baile. Hoy creo que hubiera caído en la moda de la sinrazón. Me habría dejado llevar por el aislamiento de lo virtual y habría terminado viviendo en la red a quinientas millas de distancia de mí mismo. Eso que le pasa a muchos de nuestros chavales, que se aíslan cada vez más en universos de algoritmo.
Abro aquí el melón de lo humano genuino y lo humano artificial, porque hasta lo más inhumano que pueda encontrarse en el mundo construido por los hombres es fruto de la humanidad. Lo deshumanizado por lo humano, una expresión que es una aporía en sí misma, un sindiós que diría rápidamente el tío Ful que tan claro ve lo inhumano de estos tiempos. Eso que es oscuro de nosotros también nos hace humanos, nos aprieta contra el suelo y no nos deja escapar en el vuelo de la psicopatía Pero vamos hacia un mundo lleno de no humanos. Tendremos que convivir con lo artificial inteligente y capaz de realizar las tareas que nosotros no hacemos. Me lo decía un brillante empresario leonés: no encuentro quien me haga las obras; he tenido que parar. Para resolver su problema va a comprar un humanoide que le haga las tareas de albañilería, porque no hay nada más humano que enfrentar el problema que uno tiene, aunque sea comprando en China un humanoide que te lo pueda solucionar




