El Puente de Hierro: desde su origen en madera hasta su complejo montaje en 1911
Julián García Torrellas repasa la historia desconocida del emblemático viaducto

Cosas de Palencia: El Puente de Hierro... y el de madera
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
Palencia
En su sección Cosas de Palencia, el historiador y divulgador Julián García Torrellas ha viajado esta semana a los orígenes del puente de hierro, uno de los símbolos urbanos más reconocibles de la capital. Torrellas recordó que antes de la actual estructura metálica existió en el mismo punto un puente de madera construido en 1875, de estilo americano y de celosía, que apenas sobrevivió ocho años debido a su deterioro.
El puente de hierro —o puente Abilio Calderón, su denominación oficial— comenzó a proyectarse a finales del siglo XIX, aunque la falta de financiación retrasó durante décadas su construcción. No fue hasta la llegada al cargo de director general de Obras Públicas del palentino Abilio Calderón cuando se impulsó de forma definitiva el proyecto.
Los ingenieros Luis Morales y Eduardo Fungaeriño Fernández Campa diseñaron la estructura, cuyas piezas fueron fabricadas en los astilleros del Nervión, en Vizcaya, y trasladadas por ferrocarril a Palencia. Durante meses, los operarios ensamblaron el puente como un “mecano” en la actual plaza de Pío XII, un proceso que se convirtió en todo un espectáculo para los vecinos.
El 27 de marzo de 1911, el puente fue finalmente colocado sobre el río Carrión mediante un complejo sistema de andamiajes, cables y poleas. Para anunciar su colocación, la empresa lanzó doce cohetes, gesto que hizo que toda la ciudad supiera que el nuevo viaducto ya estaba en pie. Aun así, su apertura al tráfico se retrasó debido a la falta de fondos para completar aceras, calzada y accesos.
Torrellas también desmintió la extendida leyenda que asegura que Abilio Calderón mandó construir el puente para llegar más fácilmente a sus tierras. “Una de tantas historias que se perpetúan sin base real”, apuntó el divulgador.
Más de un siglo después, el puente sigue siendo un elemento clave del paisaje palentino. Su última gran reforma se realizó en 1994, cuando se reforzó la estructura y se sustituyeron las antiguas planchas que vibraban con el paso de peatones y vehículos.




