Los primeros relojes que marcaron el tiempo en Palencia
Julián García Torrellas nos acerca la historia de los relojes emblemáticos de la ciudad

Cosas de Palencia: Los primeros relojes de la ciudad
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Palencia
Durante siglos, la referencia horaria de Palencia fue el reloj de la Catedral, un mecanismo instalado ya en el siglo XVI y que, pese a su importancia, funcionaba con frecuentes desajustes. Aquella ciudad silenciosa y sin prisas dependía de sus campanadas para orientarse en el día a día, hasta que la llegada del ferrocarril y, con él, el reloj de la estación, aportó una nueva, aunque igualmente imperfecta, manera de medir el tiempo.
Así nos los cuenta hoy Julián García Torrellas en 'Cosas de Palencia', donde también ha explicado que a finales del siglo XIX, la ciudad incorporó un nuevo referente temporal: el reloj del Ayuntamiento, construido por el palentino Moisés Díez, heredero de una saga de relojeros que llegó a tener gran prestigio dentro y fuera de España. Inaugurado en 1880, el reloj municipal vivió episodios curiosos, como la caída de una de sus pesas en 1976 que perforó dos techos y terminó sobre la mesa del alcalde, afortunadamente vacío en ese momento.
Con el paso de las décadas, la coexistencia de varios relojes públicos provocó desajustes constantes entre Catedral, estación y Ayuntamiento, hasta el punto de obligar a los alcaldes de distintas épocas a decretar cuál debía considerarse la hora oficial de la ciudad. No fue hasta bien entrado el siglo XX cuando Palencia incorporó otros relojes urbanos emblemáticos, como el de la Caja de Ahorros en 1951, poniendo fin a una larga historia de discrepancias horarias que marcó la vida cotidiana de los palentinos.




