El bailarín alemán Paul Breslau deslumbró a Palencia con un reto de 50 horas de baile ininterrumpido
Julián García Torrellas nos lleva a 1927 con la curiosa historia de este bailarín que pasó por el Teatro Principal de la ciudad
Cosas de Palencia: La historia del bailarín Paul Breslau
Palencia
Esta semana en 'Cosas de Palencia', Julián García Torrellas nos acerca una historia que arranca en octubre de 1927, cuando el Teatro Principal de Palencia acogió un espectáculo insólito protagonizado por el bailarín alemán Paul Breslau, nombre artístico de Paul Tiel, quien recorrió España con el objetivo de batir récords de resistencia en el baile. Breslau, ya campeón en Alemania y Marruecos, llegó a la ciudad dentro de una gira que despertaba gran expectación allí donde actuaba. Su desafío en Palencia consistió en permanecer 50 horas seguidas bailando, un reto que atrajo a numeroso público incluso de madrugada.
El espectáculo comenzó a la una de la madrugada de un lunes y se prolongó hasta el jueves, manteniendo el Teatro Principal abierto las 24 horas. Los asistentes, que pagaban una peseta por entrada, acudían en todas las franjas horarias e incluso llevaban café o churros al bailarín para animarle. El concurso permitía también la participación de parejas locales, y dos palentinos lograron bailar 30 horas, obteniendo el segundo premio dotado con 250 pesetas. Sin embargo, pese a su resistencia, no pudieron igualar al alemán, cuya capacidad física sorprendió a toda la ciudad.
Tras completar las 50 horas marcadas por las normas, solo cinco minutos de descanso por cada hora de baile, Breslau quiso continuar un día más, pero el empresario del teatro lo impidió porque debía proyectarse la película "La locura del charlestón". Después de su paso por Palencia, el bailarín siguió su gira por Castilla y León y otras regiones españolas, incrementando en cada ciudad el número de horas bailadas hasta alcanzar récords extraordinarios. Un año después, desmintió su supuesta muerte visitando la redacción del Diario Palentino, demostrando que seguía vivo… y bailando.