Elías Domingo, el librero que convirtió la lectura en un punto de encuentro en Aranda de Duero
En nuestro Viaje por la Memoria conocemos a quien fue todo un pilar de la cultura en la capital ribereña creando la icónica librería Todo Libro
Viaje por la Memoria - Elías Domingo
Aranda de Duero
Como indica Ausen Frutos en su introducción de este Viaje por la Memoria, "en los libros de la nada se pasa al todo". "Un todo que formará parte de otro más amplio y poderoso que es el todo común y colectivo". Y una de esas historias escritas es la de Elías Domingo, que de libros sabe un rato. Demasiado. Es el fundador de Todo Libro. Pero su historia no es solo la de un librero, sino la de alguien que ha hecho de la libertad su forma de estar en el mundo. “Yo siempre he sido una persona libre… he escuchado a todos, pero he tomado mis propias decisiones”, resume en la SER. Esa idea atraviesa toda su trayectoria, desde su infancia en Langa de Duero, hasta su consolidación como referente cultural en la Ribera.
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Una infancia dura, y una vocación que nace en la cama
Elías recuerda una niñez marcada por la escasez y el frío. “Había grandes nevadas, mi padre tenía que salir con la pala para que pudiera ir al colegio”, cuenta. Pero uno de los episodios que más le marcó fue la enfermedad que lo mantuvo un año en cama cuando apenas tenía siete años. Estuvo al borde de la muerte. “Llegué a tener 42 o 43 grados de temperatura… me dieron por muerto”, relata.
Sin embargo, aquel paréntesis se convirtió por contra en el origen de todo. “¿Qué iba a hacer en la cama? Pues leer”, dice. Su madre le traía tebeos y libros de todo el pueblo, y así, casi sin darse cuenta, fue construyendo un universo propio. “La literatura ya la llevaba en la sangre”, afirma. Ese año no solo sobrevivió; también descubrió su pasión.
Elías, en la mili / imagen facilitada
De fraile, a buscar otros caminos
Con apenas 12 años, Elías se traslada a Barcelona para estudiar en un seminario. Su intención era clara: quería ser misionero en África. “Yo admiraba a esas personas y quería ser como ellos”, explica. Pero su rumbo cambió cuando la congregación decidió que su destino debía ser la docencia. No era lo que él quería. Y fiel a su manera de entender la vida, tomó una decisión difícil: marcharse. “He hecho cambios, pero cuando yo he considerado que debía hacerlos”, indica Domingo. Reconoce que esa elección no fue fácil, especialmente para su familia, que soñaba con verle convertido en obispo. “Les sentó muy mal… pero lo entendieron con el tiempo”, señala.
Barcelona, trabajo y amor
Fuera del seminario, empezó de cero. Trabajó en lo que pudo, desde cobrador hasta auxiliar administrativo en una imprenta. Siempre con una idea clara: salir adelante. “Yo no he tenido nunca miedo, todo se puede”, refleja, antes de desvelar cómo surge su amor con Ángela, su compañera de vida. Fue en Madrid, en una época en la que él se encontraba haciendo el servicio militar. Y pese a las broncas, dice entre risas, sigue mostrando ese amor incondicional hacia ella. “Llevamos 48 años discutiendo… pero bien”, ríe.
Elías, junto a Ángela en una foto de hace décadas / imagen facilitada
Aranda y los libros como salvación
El destino les llevó finalmente a Aranda de Duero, donde comenzaron una nueva etapa no exenta de dificultades. Sin trabajo estable y con una familia que sacar adelante, Elías encontró en los libros una salida. Literalmente. “Ponía una mesa enfrente del bar La Perla y vendía libros los sábados y domingos”, recuerda. Aquella imagen -un hombre con una bicicleta, una tabla y una maleta llena de libros- fue el germen de todo lo que vendría después. Porque durante años Elías compaginó distintos trabajos, ahorrando con una idea fija: abrir una librería. Y lo hizo. Así nació Todo Libro, un espacio que con el tiempo se convertiría en un referente cultural en la ciudad -lo sigue siendo hoy día, aunque sea con otra gerencia-.
Y la clave de ese éxito estaba en que Domingo no solo vendía libros, sino que creaba comunidad. Introdujo descuentos cuando nadie lo hacía, organizó actividades, impulsó un club de lectura y apostó por innovar, incluso siendo pionero en la digitalización comercial. “Era un club de amigos”, dice al recordar a sus clientes. Personas que, con el tiempo, dejaron de serlo para convertirse en algo más cercano. En amistades. Así, salir por la calle le supone recibir no pocos saludos.
Elías, en los estudios de la SER / SEO Cadena SER
Mirar atrás para entender el camino
Hoy, con la serenidad de quien ha recorrido mucho, Elías mira atrás sin nostalgia, pero con conciencia de lo vivido. Desde aquel niño que leía en una cama en un pueblo soriano hasta el librero que llegó a manejar decenas de miles de ejemplares, hay una constante: la capacidad de adaptarse y seguir adelante. “Siempre hay oportunidades para reinventarse”, viene a decir con su historia. Y ahora, lejos del ritmo diario de la librería, a quien dejó en muy buenas manos, su aspiración es sencilla. “Sueño con ser feliz… nada más”. Y esa es la clave de la vida. Escrita día a día. Página a página. Siempre en libertad.
Este Viaje por la Memoria al completo, en compañía de Ausen Frutos y Valentín García, puede reproducirse en el audio superior.