Desastre sin paliativos del Salamanca CF UDS e indiferencia de la ciudad hacia un proyecto caducado
Nuevo ridículo de Manuel Lovato, Rafael Dueñas y Carlos Valverde

El Salamanca CF UDS, apenado tras quedar fuera matemáticamente del playoff de ascenso/SalamancaCFUDS

Salamanca
Ni la profunda renovación de una plantilla casi nueva al completo para afrontar la temporada; ni las promesas del director deportivo, Carlos Valverde, sobre que las cosas en el club iban a funcionar mejor; ni la apuesta por un cuerpo técnico de la casa y, ni siquiera, las prisas por abrir el estadio Helmántico sin licencia de actividad para que el equipo abandonara Las Pistas al principio de la temporada. Nada ha salvado al Salamanca CF UDS del desastre y del naufragio absoluto una temporada más.
Es justo pedir explicaciones y señalar como principales culpables del fracaso estrepitoso de esta temporada, en lo deportivo, a Carlos Valverde y a Jorge García, fundamentalmente. La segunda vuelta del equipo ha sido, en términos generales, paupérrima. Pero los grandes arquitectos del desastre, año tras año, siguen siendo los dos dirigentes del club de la carretera de Zamora.
Las claves de un proyecto fracasado
En verano de 2018, en plena celebración del ascenso de Tercera División a Segunda B, Manuel Lovato se presentó en el estadio Vero Boquete del Compostela para celebrar, junto al equipo, la consecución del objetivo que perseguían: llegar a la división de bronce del fútbol español. Por aquel entonces y, especialmente, en la temporada 2018-2019, el conjunto blanquinegro gozó de buena salud en lo que a seguimiento se refiere: buenas entradas en el Helmántico (con entre 4.000 y 6.000 aficionados de manera asidua), convivencia tensa con su máximo rival, Unionistas de Salamanca, y promesas. Muchas promesas de Lovato, amparadas y difundidas ampliamente por algunos sectores del mundo del fútbol de la capital charra. Promesas que, una vez tras otra, se demostraban incumplidas y falsas.
La primera, y más destacada, la supuesta conversión del club deportivo que preside en SAD, Sociedad Anónima Deportiva. Llegó a asegurar durante una entrevista en la COPE, falsamente, que el proceso se llevaría a cabo en poco tiempo. Era 2018. Han pasado ocho años desde entonces.
Y, mientras, más promesas, más mercancía averiada que mucha gente compró, y realidades que nunca llegaban: las mejoras infinitas del estadio Helmántico, los nuevos videomarcadores, el soterramiento de los banquillos e, incluso, el deseo de hacer una ciudad deportiva y una superficie comercial en el entorno del Prado Panaderos. Ocho años después, el estadio es un cúmulo de desperfectos que obligaron al Ayuntamiento de Villares de la Reina, ante la atronadora evidencia, a clausurar la instalación. Todo, exactamente, lo contario de lo que prometió Lovato.
El disparate de las promesas que llegaron de un empresario mexicano que pocas veces se ha sentado a explicar a qué se dedica y cuáles son sus pretensiones respecto al club, si es que tiene alguna, llegó hasta tal punto de que se publicó que la entidad quería que Alejandro Sanz actuara, en 2019, en el estadio Helmántico.
No ha quedado ahí el desmembramiento del club: los impagos a jugadores, trabajadores y proveedores han sido una constante estos años. Algunos han tenido la valentía de denunciarlos públicamente. Otros, sin embargo, han optado por callarse. Pero las deudas han existido durante toda la etapa de Lovato y Rafa Dueñas al frente del club. Para colmo, el club perdió la Segunda B y descendió en la temporada postpandemia, la 20-21: se quedó sin jugar en Primera RFEF y cayó a la nueva Segunda RFEF, exactamente donde estará la próxima campaña.
Y eso no fue todo: en el curso 21-22 descendió a Tercera RFEF y eso supuso una losa que, hasta hoy, no ha sido posible levantar. Las temporadas de Lovato al frente del club son sinónimo de un rosario de decisiones contrarias a mantener la estabilidad: continuos cambios de entrenadores (desde trabajadores profesionales a usar al director general, y antes asistente sanitario, Rafa Dueñas, para ese puesto), despidos de futbolistas en masa cada temporada, desplantes constantes a la afición (célebre es aquella frase de Lovato en la que dijo que, mientras hubiera 22 futbolistas y los árbitros en el campo, no se necesitaba nada más), y ataques frontales e impropios de una democracia como la de España a los medios de comunicación de Salamanca, desde la Cadena SER, a todos y cada uno de los periódicos digitales y escritos de la provincia. Un sindiós.
Y, ahora, el año 2026 ha vuelto a poner negro sobre blanco lo que es el Salamanca CF UDS, ocho años después: un club que, durante varios partidos de esta temporada, no ha llegado a los 1.000 aficionados en el estadio Helmántico. De 6.000, a 1.000 ahora. Sin ilusión entre la gente que, todavía, lo sigue. Sin ningún futuro creíble con Lovato y Dueñas al mando, después de tantas promesas que fueron, después, mentiras. Sin una infraestructura interna aceptable para un club que aspiraba a llegar al fútbol profesional. Sin un estadio cuidado y digno para una ciudad como Salamanca. Con el club sumido en constantes problemas con las instituciones (los dos ayuntamientos que implican el trabajo del club, la Universidad de Salamanca, empresas de autobuses, medios de comunicación, empresas que antes se anunciaban con el club...).
Y, ante todo, con la clara sensación de que el Salamanca CF UDS no da para más.

Sergio Valdés
Periodista, desde 2015 en la SER. Especializado en la información deportiva de Salamanca y provincia,...




