Un concierto de chelo y piano cierra la temporada de Juventudes Musicales en el Conservatorio


La temporada de conciertos de Juventudes Musicales que desde el Bergidum se organizan en el Auditorio Marita Caro del Conservatorio Cristóbal Halffter se cierra el próximo miércoles, 6 de mayo (19,30 horas) con un recital de chelo y piano dedicado a tres de los compositores mas influyentes de la música clásica rusa: Dmitri Shostakovich, Sergei Rachmaninov y Alexander Glazunov. La entrada es libre hasta completar el aforo y el acto está organizado en colaboración con el Secretariado de Actividades de la ULE y Juventudes Musicales, segun nos informan en nota de prensa.
La interpretación correrá a cargo del joven violonchelista madrileño Diego Jiménez, que estará acompañado al piano por Sergio García Berlinches. Diego Jiménez Alonso se ha formado en Irlanda, Malaga y Suiza. Desde 2024 es miembro de la Joven Orquesta Nacional de Espana (JONDE). Ha ganado premios como el extraordinario que otorga la Comunidad de Madrid, el primer premio en el concurso Jaime Dobato Benavente, segundo premio en el Regina Esperia Competition (Como, Italia) o el segundo premio en el concurso nacional de Juventudes Musicales de España.
El programa se basa en alguno de los compositores mas influyentes de la música clásica rusa. Tras una breve introducción con una pieza del compositor Alexander Glazunov, Serenade Espagnole, se presentan dos sonatas de Dmitri Shostakovich y Sergei Rachmaninov en las que la emoción, el virtuosismo y la complejidad técnica se entrelazan en una conversación profunda entre chelo y piano.
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DescargarLa música de Shostakovich, marcada por las turbulencias de su tiempo, nos ofrece una sonata llena de contrastes y tensiones. La Sonata para violonchelo y piano en re menor, Op. 40, escrita en 1934, captura el conflicto y la introspección del compositor, con movimientos que varían entre la agitación y la calma, pero siempre con una poderosa carga emocional.
Por otro lado, Rachmaninov, conocido por su lirismo desbordante y su habilidad técnica, nos presenta su Sonata para violonchelo y piano en sol menor, Op. 19, compuesta en 1901. Esta obra refleja la gran expresividad de Rachmaninov, que combina melodías cautivadoras con una estructura compleja. A través de sus cuatro movimientos, la sonata nos lleva desde momentos de serena belleza hasta pasajes de gran virtuosismo, creando una experiencia emocionalmente rica y variada.




