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Ágatha Ruiz de la Prada asegura que Rafa Nadal solo sabe hablar de tenis o fútbol: "No se puede tener todo"

La diseñadora acaba de publicar su segundo libro 'Todo por un plan'

Ágatha Ruiz de la Prada asegura que Rafa Nadal solo sabe hablar de tenis o fútbol: "No se puede tener todo"

Hoy ya tiene planes: avisa, solo empezar esta entrevista telefónica en el Aquí Catalunya, que está en la calle, que confía en que no se corte la llamada, porque va de camino a Atocha a coger el tren hacia Barcelona, donde este lunes presenta su segundo libro, Todo por un plan. "Tendría que haber estado por Sant Jordi", lamenta, pero es que también tenía otras cosas: una exposición en el museo del Automóvil y la Moda de Málaga y luego, una presentación del libro en Marbella. "Tengo demasiados planes", comenta.

"Mi abuela era mucho más de planes que yo", reivindica. En el libro cita una frase suya: "Un funeral podía ser tan buen plan como una boda". De pequeña aprendió que no importa el evento, que lo importante es tener algo que hacer. Cuenta que cuando fundó su primera tienda, todo el mundo exclamaba que era una locura, "lo que pasa es que yo sigo y sigo, algunos caen por el camino". No es su caso: mañana se va a Mallorca y el finde desfila en Rabat. "Yo me siento muy reconocida, casi te diría que demasiado: voy por la calle y me conoce todo el mundo". Cuando pasaba largas temporadas en Barcelona, se cruzaba con conocidos (i familiares) a cada manzana.

"¿Tú no has tenido nada mío?", inquiere al presentador, aunque es una pregunta extrapolable a toda España. ¿Y quién no? Sea algún boli, libreta, estuches, perfume... "Hace unos años tú ibas al cole y pedías que te dibujaran algo sobre Ágatha Ruiz de la Prada y todos dibujaban el corazón". En esta conversación también apunta que siempre, en carnaval, hay alguien que va de Ágatha Ruiz de la Prada, cosa que al principio le molestaba un poco, "ahora ya me da igual; hasta yo tuve una colección de disfraces de mí misma". Porque cuando se dio cuenta de que vendían disfraces de Ágatha Ruiz de la Prada, decidió hacerlos ella misma. Y con una marca se puso a venderlos en El Corte Inglés: "He hecho tantas licencias que no te lo llegas a imaginar". Una vez, en el carnaval de Madrid, la nombraron jurado. "Llegué y un policía me soltó: 'Los disfrazados, por ahí'. ¡Y le miré con un odio!", recuerda divertida. "Lo bonito, al final, es que la gente se ponga tus cosas y tener una vida que te haya permitido hacer muchas cosas".

En el último mes y medio ha Agatizado unos chocolates, sal y pimienta (con Carmencita, empresa), un aceite que ha ganado premios de diseño en Los Ángeles (que se está vendiendo en diez países), ha agatizado carritos de la compra y hasta unas pastitas de caviar. Y, recientemente, unos productos de limpieza ecológicos, que es lo que más ilusión le hace ahora mismo. Ruiz de la Prada es muy animalista; en esta conversación también recuerda sus diez perros —tenía 17, pero unos cuantos ya han fallecido, por la edad—.

En su nuevo libro Todo por un plan define a Belén Esteban como una amiga de verdad. En este sector, donde hay tantos intereses y donde hay tanta gente obsesionada por el dinero o por la notoriedad, ¿Cómo distingue a aquellos que se acercan por interés? "Más bien yo quiero ser amiga de Belén que Belén amiga mía", responde. Le parece una mujer muy natural, "y a veces prefieres las pruebas de amor al amor".

Quien también aparece en su segundo libro es Rafa Nadal, a quien describe como alguien que solo sabe hablar de tenis o de fútbol. Eso sí: tiene claro que si entra Rafa en el mismo restaurante, ella se levanta a aplaudir. "Es que no se puede tener todo en la vida: si eres el mejor del mundo jugando a tenis, si encima tienes que tener una maravillosa conversación... es imposible, no se puede, aunque él lo tiene casi todo". El terreno que prefiere no pisar es el político: "Me aburre mucho la política", considera que ha "tragado" mucha política (cenas y almuerzos con alcaldes, ministros, presidentes...) "y la verdad es que al final no es lo que más me divierte". "Te quedas amiga de muy pocos", reflexiona. Cuando ve a los periodistas a las puertas de su casa se le ponen los pelos como escarpias, se exclama: "¡Dios mío, ¿Qué habrá pasado?", y es que "siempre son malas noticias, nunca vienen por mi nueva colección", bromea.

Laura Estrada

Redactora, locutora.