Apenas uno de cada mil cerdos en España es de ganadería ecológica
Solo 164 granjas de las más de 44.000 que hay en el país crían cochinos en condiciones "dignas" de vida, alimentación y sanidad, que reducen el impacto ambiental

Una granja ecológica de cerdos

Barcelona
Solo 164 granjas de cerdos de las más de 44.000 que hay en España hacen una producción ecológica. Representan un 0,37% de las explotaciones porcinas. Y si se mira por cabezas de ganado, el peso aún es más insignificante, porque las granjas ecológicas suelen ser más pequeñas. En total, en el país hay 30.470 cerdos criados en condiciones "dignas" de vida, alimentación y sanidad, que reducen el impacto ambiental. Son un 0,09% de los 34,4 millones de cerdos censados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Apenas uno de cada mil animales.
Más de la mitad de las explotaciones ecológicas (86) están en Andalucía, que concentra un tercio de los cerdos ecológicos del Estado (11.603). Por número de granjas, en segundo lugar están las Islas Baleares, con 28 explotaciones, aunque son más pequeñas y solo tienen 1.466 cerdos. Por número de cerdos, la segunda comunidad es Cataluña, con 10.279.
En todo el Estado hay 11.164 explotaciones ecológicas y más de la mitad (52%) son de vacas, sobre todo de carne, seguidas de las de ovejas y corderos (28%). Las de cerdo solo representan un 1,5% de las granjas ecológicas.
En Cataluña, hay censados casi 8 millones de cerdos y los ecológicos representan apenas un 0,15% del total. En otras especies, el peso de la producción ecológica es mucho más importante: por ejemplo, el de la leche de oveja (36,5%), la leche de cabra (19,7%) o la carne de cordero (10,8%), según los últimos datos del Consell Català de la Producció Agrària Ecològica (CCPAE), la entidad que realiza el control y la certificación de la producción ecológica.
Aunque Cataluña es una de las principales potencias europeas en producción de cerdos, la producción ecológica es mínima. “De todas las especies de animales, los cerdos son de las más difíciles de producir de manera ecológica debido a la gran diferencia en gestión, alojamiento, alimentación o rendimiento respecto a la producción convencional”, explica Núria Vallès, directora técnica del CCPAE. En Cataluña predomina un modelo de ganadería intensiva, en el que cada vez hay menos explotaciones que concentran más animales.
La mayoría de las granjas convencionales de Cataluña son de integración vertical. El ganadero es propietario de la granja, pero no de los cerdos. Los cerdos son propiedad de una compañía integradora, que asigna cada fase de la cadena de producción (reproducción, engorde, sacrificio y comercialización) a diferentes profesionales. “En cambio, las explotaciones ecológicas son de ciclo cerrado. El ganadero es independiente, es el propietario de los cerdos y realiza todas las fases de la producción dentro de la misma granja, sin necesidad de trasladar los animales”, apunta Vallès.
A finales de 2024, en Cataluña solo había 18 granjas de cerdo ecológico (3 en Barcelona, 3 en Girona, 5 en Lleida y 7 en Tarragona), según datos del Departament de Agricultura. En cambio, de granjas de producción convencional había 5.604. En otras palabras, las granjas ecológicas representan un 0,32% de las explotaciones.
“Contradicciones” del modelo actual
El sector porcino es clave para la economía agroalimentaria catalana: según un informe reciente de IDRA, representa entre el 1% y el 3% del PIB catalán. Cada año se sacrifican 23 millones de cerdos y se exporta un 80% de la producción. Además, entre granjas, mataderos y fábricas de envasado y procesado, el porcino da trabajo a casi 30.000 personas. Algunas de las empresas dedicadas al sector han crecido exponencialmente en las últimas décadas, como Vall Companys, BonÀrea, Premier Pigs o Granges Terragrisa.
La otra cara de la moneda es el impacto ambiental: los purines —una mezcla de deyecciones, orina y restos de comida— causan estragos en el subsuelo. Su filtración contamina un 40% de las aguas subterráneas catalanas, según informes de Greenpeace y el Grup de Defensa del Ter, que analizan los nitratos.
Por todo ello, IDRA alerta de que el modelo industrial de macrogranjas es especialmente sensible a las consecuencias de brotes como el de peste porcina africana. El informe señala que la crisis actual es una oportunidad para repensar uno de los sectores más importantes de la economía catalana, que a la vez es el sector ganadero con menos producción ecológica en Cataluña.
Acceso al aire libre y pienso ecológico
Una granja de cerdos debe cumplir una serie de requisitos para ser considerada ecológica. Uno de los más importantes es el espacio exterior. “A los cerdos les gusta mucho jugar con el hocico y necesitan tener acceso al exterior. Se requiere una superficie mínima de corral y de patio para cada edad”, explica Vallès. Además, los animales no pueden estar en jaulas.
En cuanto a la alimentación, el periodo de lactancia de los lechones debe ser de un mínimo de 40 días. El pienso debe ser ecológico y no puede contener aminoácidos sintéticos. Finalmente, las deyecciones generadas por los cerdos deben utilizarse como fertilizante para campos ecológicos.
Menos producción, más puestos de trabajo
De media, las granjas ecológicas catalanas tienen 571 cerdos. En cambio, en las convencionales hay unos 1.415 animales. “Producimos menos, pero generamos más puestos de trabajo. Y esto solo se puede hacer si se reparte la riqueza mejor que lo hace la agroindustria. Por unidad de producción somos más interesantes socialmente”, señala Pino Delàs, ganadero ecológico en el Alt Empordà.
En 2016 puso en marcha “Llavora”, una producción de cerdo ecológico en Ventalló. “Hemos pasado de producir 1.800 cerdos al año a producir unos 600. Sin embargo, ahora trabajamos dos personas a tiempo completo y antes solo se necesitaba una persona dos o tres horas al día”, destaca.
Toda la cadena de producción es local. Elaboran pienso en un molino del pueblo que había quedado en desuso, a partir de materia prima que compran alrededor de la granja. Llevan los cerdos a un matadero municipal, gestionado de manera cooperativa con otros carniceros y ganaderos. Finalmente, distribuyen sus productos a través de una empresa conjunta con otros productores de la zona.
Según la última encuesta del CCPAE, más de la mitad de la población (52,5%) dice que nunca compra alimentos ecológicos. Esto significa que un 47,5% sí compra, una proporción que ha ido al alza, teniendo en cuenta que hace cinco años estaba en el 40,8%. Aun así, todavía hay un tercio de la gente que asegura que no consume nunca alimentos ecológicos.

Pol Valero Pallarès
Periodista d'Economia a Ràdio Barcelona. Habitatge, banca, laboral... una mica de tot. Llicenciat en...




