Economía y negocios

Ola de despidos de riders de Glovo después de la regularización de los falsos autónomos

Los repartidores denuncian que la empresa está despidiendo "de manera automatizada" a muchos trabajadores por ausencias o retrasos en las entregas que los afectados niegan

Despidos de riders de Glovo después de regularizar los falsos autónomos. EFE/ Quique García / Quique García (EFE)

Hace ocho meses, Glovo dejó atrás su modelo de falsos autónomos y anunció que había ofrecido contratos de trabajo a más de 30.000 repartidores en España y que 14.000 lo habían aceptado. Sin embargo, en los últimos meses, varios asalariados han recibido cartas de despido por motivos disciplinarios, alegando ausencias o problemas de puntualidad, que ellos niegan. Los riders afirman que, aunque la compañía les ha asegurado que siempre lo revisa un responsable, muchos procesos de las terminaciones de contrato se hacen de manera automatizada y a veces se cometen errores.

"Antes Glovo decía que no eran trabajadores. Ahora admiten que lo son, pero los despiden sin respetar la ley", asegura Sharjeel Tariq, abogado de Barcelona. Su despacho S&T lleva decenas de casos de repartidores que aceptaron trabajar con contrato laboral en Glovo, los han echado recientemente y ahora reclaman que su despido es improcedente o nulo. Muchos de sus clientes son del sureste asiático, de países como Pakistán, India o Bangladesh. "Estas compañías saben que, desgraciadamente, por no conocer bien el idioma o sus derechos laborales, muchos trabajadores no reclaman nada", lamenta Tariq. "Sin embargo, para esto estamos nosotros", remata.

"Tenemos la sensación de que están despidiendo a trabajadores masivamente. Tenemos casos en Barcelona, Girona, Tarragona, Mallorca, A Coruña, Jaén...", explica Tariq. "Solo en Pamplona, en diciembre hubo 45 despidos de una plantilla de máximo 300 asalariados", asegura Carlos Sola, responsable del sector en CCOO. "Es difícil saber cuántos ha habido en otros sitios donde no tenemos comité de empresa", lamenta. Y añade que de la lista de 30 personas que conforman su candidatura a las elecciones sindicales en Valencia, diez han sido despedidas en las últimas semanas.

"Me presionaban para que hiciera más de tres pedidos en una hora y esto es imposible", explica Martino, repartidor de Barcelona. "Me echaron en otoño del año pasado", lamenta. Martino llevaba siete años trabajando como autónomo para plataformas como Glovo y Uber. En julio, aceptó un contrato con Glovo, pero dice que sus condiciones empeoraron. “Empezaron a exigirme más pedidos, pero no podía correr más con la moto. Si no cumplía, recibía llamadas presionándome”. Martino también se quejó porque no le dieron material de seguridad, como un chaleco reflectante, ni tampoco le cubrían el mantenimiento de su moto. Ahora ha recurrido su despido y está pendiente de juicio.

Fuentes conocedoras de esta situación consultadas por SER Catalunya aseguran que en las oficinas del Departament de Treball se ha convertido en habitual ver a repartidores de Glovo que presentan papeletas de conciliación, el paso previo para demandar a la empresa. Varios abogados consultados aseguran que los representantes de la compañía rara vez acuden a las conciliaciones.

Despidos de repartidores de baja o de permiso

Varios repartidores denuncian errores en el sistema para justificar las ausencias que les han costado el despido. "Los correos que envían a los trabajadores siguen el mismo patrón que parece automático. No es una carta de despido, es un formulario", comenta Sharjeel Tariq, sorprendido. Según el abogado, la comunicación del despido disciplinario es idéntica para muchos trabajadores y, a menudo, no se especifican los motivos individualizados ni se da la posibilidad de rebatirlos.

"A mí me llegó la carta de despido estando de baja porque me había roto el brazo en un accidente laboral", cuenta Javi, repartidor en Barcelona. La compañía le había mandado varios correos electrónicos de advertencia pidiendo un justificante para su ausencia del trabajo, pero según explica, la plataforma para enviarlo no funcionaba. Javi asegura que su encargado conocía su situación y que, aun así, fue despedido. Semanas después, tras presentar una queja, a diferencia de otros, fue readmitido. "Han despedido a muchísimos", afirma, "han liado una buena escabechina".

"Mi caso no es una anomalía"

Un caso similar le ocurrió a David, también en Barcelona. "Estuve unos días con mi madre en el hospital por una operación. Avisé con antelación a una supervisora y me dijo que no había ningún problema", explica. "Sin embargo, al cabo de unos días le llegó un correo de la empresa pidiendo explicaciones por su ausencia. "Tenía miedo de que me sancionaran y le escribí por WhatsApp a la supervisora, que me repitió que no me preocupara", añade.

Todo parecía correcto con los justificantes del hospital, hasta que recibió una llamada del otro supervisor de repartidores de Barcelona. Le preguntó por qué hacía cuatro días que no iba al trabajo y David volvió a explicar que estaba en el hospital con su madre. La siguiente comunicación que recibió fue la carta de despido. David asegura que la empresa le ha admitido el error y le llamaron de recursos humanos para garantizarle la readmisión, que aún no se ha producido. “Mi caso no es una anomalía. Hay muchos compañeros que se han encontrado en las mismas”, asegura.

Glovo tiene habilitados unos turnos de atención a repartidores los martes, miércoles y jueves en la calle Venezuela, en el barrio del Poblenou de la capital catalana. Allí llegan riders con despidos del estilo del de David, otros con sanciones y casos que, pese a llevar meses sin trabajar para la empresa, todavía no han sido dados de baja. “Glovo ha pasado de una plantilla externalizada a una de las que tiene más trabajadores de España. Creo que están un poco colapsados”, razona este repartidor.

"No han hecho ni caso al justificante"

Francisco, repartidor de 34 años en Linares (Jaén), cuenta que fue despedido en enero tras cinco años trabajando para Glovo, repartiendo pedidos de supermercados con su coche. La empresa dice que no se presentó a su puesto de trabajo. "Yo estaba con mi cuñada, que ha tenido un hijo y necesitaba ayuda", cuenta. "Yo le di un justificante a mi encargado y le avisé de que cogía los días de permiso que me correspondían", lamenta. "No le han hecho ni caso".

Sin embargo, asegura que ya no quiere que le readmitan y que se ha buscado otro trabajo. Eso sí, se ha buscado un abogado para reclamar a Glovo que le reconozcan los años que trabajó como falso autónomo. "¿Tú te crees que el finiquito de 5 años trabajados es solo de 300 euros? Es de locos", concluye.

Glovo recuerda que también ha hecho contrataciones

Ahora mismo Glovo trabaja con alrededor de 20.000 repartidores en España, aunque no concreta cuántos están directamente contratados y cuántos están subcontratados a través de flotas. Preguntada por SER Catalunya, la compañía admite que se han producido despidos disciplinarios, pero defiende que también están haciendo nuevas contrataciones —sin cifrarlas—, aunque reconoce que les está costando encontrar personal. Mientras tanto, cuentan con el apoyo de las flotas subcontratadas, un modelo que los sindicatos reprochan que alarga la precariedad.

En diez años de vida, la compañía con sede en Barcelona ha pagado millones de euros en sanciones y cotizaciones atrasadas por emplear a falsos autónomos y se encuentra en plena investigación judicial por un presunto delito contra los derechos de los trabajadores.