"Mi hija de 9 años ya no recuerda la vida sin alarmas ni bombardeos": el día a día de los ucranianos en Kíev tras cuatro años de guerra
Olena Bretel (42) vive en la capital de Ucrania con sus hijos y afirma que ellos se han adaptado mejor que los adultos a la guerra; Olesia Savytska (40) emigró a Barcelona tras el estallido del conflicto

"La meva filla de 9 anys ja no recorda la vida sense alarmes ni bombardejos": el dia a dia dels ucraïnesos a Kíiv després de quatre anys de guerra
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"Ahora mi vida se ha vuelto más complicada, este último año lo he notado mucho". Así empieza a hablar Olena Bretel, de 42 años, profesora de español en la universidad pública de Kíev. La guerra, hace justo cuatro años, empezó cuando ella estaba en España. Al cabo de un año decidió regresar a su país, desde donde atiende esta entrevista telefónica con el programa Aquí Catalunya. "Ésta es mi ciudad, mis raíces, mi familia", reivindica.
El primer año de guerra en la capital lo recuerda como "caótico"; ahora dice que ya se han adaptado. Habla por ella y su familia, también en nombre de su entorno. "Ahora ya vamos con previsión, sabemos lo que puede pasar", y pone ejemplos concretos: en la capital solo tienen entre tres y cuatro horas de electricidad al día. "No puedes poner ni la lavadora ni usar el ascensor"; en el tiempo que hay luz, cuenta Bretel, aprovechan para cargar baterías externas, por ejemplo, u organizan su agenda de acuerdo con ello: tiene una amiga que vive en una planta 22, "sabe que hay un día a la semana que lo pasará en casa de sus padres, o se tendrá que quedar a dormir en casa de amigos, o tendrá que subir a pie si no hay ascensor".
El internet tampoco aguanta; la conexión falla al cabo de unas horas de uso. En muchas oficinas hay generadores, "pero en casa es difícil para la gente vulnerable", lamenta. En Kíev son miles las personas que no tienen electricidad; "con temperaturas de 15 grados negativos es extremadamente duro". Menciona también las escuelas sin calefacción ni electricidad: "es el año más difícil".
Bretel tiene claro que no vive con miedo; lo que asusta es el futuro. "Por eso intentamos no pensar en nada. ¿Hemos sobrevivido al día? Bien". Es madre de dos hijos y sostiene que se han adaptado mucho mejor ellos que los adultos a la situación de guerra. "Mi hija de 9 años no recuerda la vida sin alarmas ni bombardeos". Explica que en clase suena la alarma y todos los niños van al sótano: "ellos están contentos, celebran '¡qué bien, no hay clase!'. La normalización de una vida en guerra".
Si a Olena Bretel el estallido de la guerra la sorprendió en España, a Olesia Savytska (40, dermatóloga) fue justo lo contrario: ella estaba en Járkiv y se trasladó a Barcelona al cabo de un tiempo. "Nos llamó mi suegra la madrugada de ese día diciendo que había empezado la guerra", recuerda también en una conversación por teléfono. "Fue un momento impactante que cambió nuestra vida"; asegura que sintieron miedo y desconcierto.
En su caso, tenía al suegro muy enfermo, sus riñones no funcionaban y dependía de la diálisis. "En medio de una guerra, cada viaje al hospital era un riesgo", expone. Fue la Comunidad de Sant'Egidio, el movimiento internacional de laicos, quienes ayudaron a Savytska y a su familia a llegar a Barcelona, ciudad donde han podido tratar a su suegro. Además, los acompañaron buscando alojamiento y trabajo.
Preguntada por si volvería a su país, como hizo Bretel, reconoce que es una cuestión difícil de responder. Su familia está allí, pero la familia del marido la tiene en Barcelona. "No sabemos en el futuro cómo estará la situación. Por eso vivimos con miedo por la seguridad que deben enfrentar cada día los que viven en Ucrania".
Zelenski recibe a varios líderes europeos en el cuarto aniversario de la ofensiva rusa e invita a Trump a visitar Ucrania
Los líderes de los países nórdicos y bálticos viajan este martes a Kíev a fin de reunirse con el presidente Zelenski y evaluar la continuación del apoyo militar al país, las sanciones a Rusia y las negociaciones de paz promovidas por EE. UU. Según Naciones Unidas, desde el estallido de la guerra han muerto 15.000 civiles, y centenares de miles en cuanto a bajas militares, que ninguno de los dos ejércitos se atreve a asumir o a enumerar de manera concreta.
Así que, cuatro años después, esta guerra parece enconada a pesar de las negociaciones. Ninguna de las dos partes parece dispuesta a ceder, y tampoco Zelenski está dispuesto a claudicar ante esas imposiciones que trata de poner en marcha Donald Trump, que está mucho más cerca de las tesis de Vladimir Putin que de las tesis de Europa. Lamentan Bretel y Savytska que, mientras duran las negociaciones, las bombas no cesan.

Laura Estrada
Redactora, locutora.




