“Hace 47 años que esperamos este momento”: la mirada iraní en Cataluña sobre la caída de Jamenei
Said Ashtari, que fue el domingo a la concentración de ciudadanos de origen iraní en el centro de Barcelona, celebra el final del régimen de “matanzas y torturas”

“Hace 47 años que esperamos este momento”: la mirada iraní en Cataluña sobre la caída de Jamenei
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Barcelona
Tanto en Cataluña como en Irán, la población iraní está dividida entre la euforia por la caída de Alí Jamenei y el luto con indignación por el ataque de Estados Unidos, como ya pasó con la intervención en Venezuela. Pero para Said Ashtari, iraní que lleva más de 40 años afincado en Cataluña, lo que prevalece es que ha caído el líder Supremo del régimen de los ayatolás: un momento “que esperabámos desde hacía 47 años”, cuenta en el programa Aquí Catalunya, de la SER. Por eso salió a celebrar este fin de semana en la manifestación en el centro de Barcelona. Una etapa de "matanzas y torturas", recalca.
A Said Ashtari poco le importan que haya sido “una guerra sin debate y sin apoyo de la opinión pública estadounidense”, según la define Moussa Bourkeba, investigador el CIDOB y un ataque “unilateral, por sorpresa y en pleno proceso de negociación nuclear”, en palabras de Mikel Ayestaran, ex corresponsal en Oriente Medio. Para Said es sin duda una liberación.
Los analistas Bourkeba y Ayestaran coinciden en el rol detonador que ha tenido Israel en estes conflicto. Pero que sea Israel “el que tiene un verdadero interés en esta guerra”, como indica Bourkeba y que “Donald Trump no tiene un plan”, como apunta Ayestaran, son un mal menor para Said, como para los miles de iraníes que celebran el asesinato del ayatolá Jamenei. Aunque la ola se sienta en toda la región. Y no solo por la subida del precio del petróleo.
Y es que “el problema no es tanto la producción de petróleo de Irán, sino el estrecho entre Irán y Omán -el de Ormuz- que es el punto de acceso al Golfo Pérsico”, explica Jordi Fábrega, jefe de economía de la SER. “El punto de salida del petróleo de Arabia Saudí, de Emiratos árabes, de Iraq y de Kuwait”, añade. Y esos países sí que representan un 30% de la producción mundial de crudo. "De momento, hay muchos barcos que están anclados o que han dado la vuelta, porque las navieras les han ordenado no entrar”, detalla.
Said Ashtari sólo ve el fin de la represión -recuerda los miles de muertos en la última oleada el pasado mes de enero-. “El pueblo quiere cantar y bailar”, sentencia.




