Glovo ve inviable contratar riders fuera de las grandes ciudades y prepara 143 despidos en Cataluña
La compañía de reparto a domicilio concentra la afectación catalana del ERE en municipios como Salou, Castelldefels o Torredembarra, donde no les resulta “eficiente” tener a los repartidores como asalariados, mientras mantiene intacta la plantilla en los núcleos de mayor población

Un repartidor de Glovo / Europa Press

Barcelona
Hace diez meses que Glovo cambió de etapa. Las multas constantes de la Seguridad Social y la investigación penal contra el consejero delegado y fundador de Glovo, Óscar Pierre, por un presunto delito contra los trabajadores que aún sigue en curso, hicieron que la compañía dejara atrás el modelo de falsos autónomos y contratara a 14.000 repartidores. El cambio suavizó su imagen. El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, asistió al décimo aniversario de la empresa, donde agradeció que se hubiera adaptado a las regulaciones, y hace unos meses la compañía estrenó un consejo asesor con la exconsellera de Economía, Natàlia Mas, la expresidenta del PDeCAT, Marta Pascal, o el exministro de Exteriores del PP José Manuel García-Margallo. Pero el cambio de etapa también le ha añadido un quebradero de cabeza: de momento, no ha conseguido que el nuevo modelo laboral sea viable más allá de las grandes ciudades.
Según documentación a la que ha podido acceder la SER , Glovo ha propuesto despedir a 143 repartidores en Catalunya en 20 ciudades pequeñas o medianas, mientras apuesta por mantener intacta la plantilla en las grandes ciudades catalanas. Esta reducción forma parte del Expediente de Regulación de Empleo (ERE) de 766 trabajadores en todo el Estado que planteó hace un mes y que ahora empieza a negociar con los sindicatos. “El actual modelo de reparto ha demostrado ser ineficiente y ha provocado una notable caída del servicio, especialmente en las poblaciones pequeñas y medianas. Para sostenerlo, es imprescindible volver al modelo anterior, donde GSP no asume la operativa”, señalaba entonces Glovo en una carta. A preguntas de esta emisora, la empresa no ha querido confirmar los datos desglosados de los despidos.
El expediente de regulación que propone la empresa de las mochilas amarillas prescinde de 77 trabajadores en la demarcación de Barcelona, con Castelldefels, Molins de Rei, Sant Vicenç dels Horts y la costa del Maresme como principales damnificados. En Cardedeu, además de repartidores, uno de los afectados es un jefe de reparto, como también ocurre en Lloret de Mar, donde el único despedido es el encargado. Si en las comarcas de Girona las 11 bajas de repartidores se proponen en la Costa Brava, entre Platja d’Aro y Roses, en la demarcación de Tarragona se señala principalmente la Costa Daurada, con municipios como Salou, Calafell y Torredembarra y una cifra total que asciende a 52 bajas. En Lleida no se plantea ningún recorte.
En diciembre, un estudio de la Autoritat Catalana de la Competència (ACCO) cifraba en un 80 % la cuota de mercado del gigante del delivery en Catalunya. ¿Por qué, aun así, no le salen las cuentas? “Si su sistema no se basa en la explotación, no son lo suficientemente eficientes económicamente como para seguir operando en ciudades medianas y pequeñas”, razona Carlos Sola, responsable del sector en Comisiones Obreras. El sindicalista considera que la empresa quiere justificar que, cuando ofrece un modelo laboral no externalizado, los repartidores solo son productivos en las grandes ciudades. Volver al “modelo anterior”, mencionado en la carta, significa ofrecer el servicio a través de flotas.
En plena negociación del ERE, la semana pasada Comisiones Obreras convocó la primera huelga de repartidores en Glovo, con paros parciales los días 24, 25 y 26 de abril. Frenar el expediente de regulación, negociar un convenio colectivo propio y facilitar elecciones sindicales en todo el Estado son las demandas del sindicato, que también ha denunciado a la empresa por haber llevado a cabo un ERE encubierto en los meses previos a la propuesta de recorte de plantilla.
En estos últimos meses, tal como explicó la SER, varios asalariados han recibido cartas de despido por motivos disciplinarios, alegando ausencias o problemas de puntualidad que ellos niegan. Entonces, los riders afirmaban que, aunque la empresa les ha asegurado que siempre los revisa un responsable, muchas finalizaciones de contrato se realizan de manera automatizada y, en ocasiones, se cometen errores.




