La vida tras el desalojo del asentamiento más grande de España: "Quiero trabajar aquí y espero la regularización"
Cuatro meses después del desahucio de Badalona, la SER reconstruye el periplo de migrantes atendidos por entidades sociales

Decenas de personas desalojadas del instituto de Badalona siguen sin un sitio donde dormir / Quique García (EFE)

Badalona
"He intentado olvidarlo", cuenta Katim, quién vivió estas navidades debajo de un puente. "No puedo. Es parte de mi historia", añade. Él es uno de los migrantes que sufrió este invierno el desalojo del asentamiento del B9, el antiguo instituto abandonado en Badalona dónde se refugiaban 400 personas. Fue el desahucio más grande de España. "Solo nos queda luchar, pero todo tiene un límite", lamenta resignado.
Cuando se cumplen cuatro meses del desalojo, algunos de los testigos cuentan a la SER este nuevo capítulo de su vida. Tras recibir el rechazo y la persecución del alcalde Xavier García Albiol (PP), el pueblo ha sido su refugio: la mayoría logran sobrevivir gracias a las entidades sociales, quiénes les han dado cobijo.

Medio centenar de personas que fueron desalojadas del antiguo instituto B9 de Badalona pasaron varias noches al raso en fente del recinto / Alejandro García

Medio centenar de personas que fueron desalojadas del antiguo instituto B9 de Badalona pasaron varias noches al raso en fente del recinto / Alejandro García
Ibrahima, pendiente de la regularización
El mismo fatídico 17 de diciembre, horas después de dejar el B9, Ibrahima recibió ayuda de Cáritas. "Hay gente buena que nos ayudó a encotrar otros sitios", explica. Algunos fueron reubicados en hostales de Terrassa, Lleida o Girona, mientras que él se quedó en uno de Badalona. "Al principio me quedé una semana, querían asegurarse que era un buen chico", relata en inglés: "Les llamé para explicarles que estoy estudiando catalán. Quiero trabajar aquí y estoy esperando la regularización".

Imagen de archivo: Días posteriores al desalojo del B9 / Alejandro Garcia

Imagen de archivo: Días posteriores al desalojo del B9 / Alejandro Garcia
Pasados unos días, desde Cáritas le prorrogaron la estancia. Lleva así semana tras semana y si nada cambia a finales de abril volverá a quedarse sin techo. "El verano pasado me fui a Ibiza a trabajar. Me gustaría volver cuando me regularice. Puedo trabajar en seguridad, aunque preferiría ser recepcionista en un hotel", planea. Ibra habla inglés, francés, alemán y ya empieza a ganar confianza en castellano.
Katim, en la calle pese a llevar 30 años en España
Vivir debajo de un puente durante más de un mes fue algo muy duro para Katim, que ahora duerme en un hostal de Barcelona. Es uno de los migrantes que Albiol consiguió expulsar del municipio. Se fue a la ciudad vecina buscando ayuda. "Todo es luchar para ver dónde podemos terminar, pero la lucha tiene un límite. No me merezco esto", exhala: "No he tenido nunca ningún problema con la policía ni me he drogado. He pagado todo lo que tenía que pagar". Llegó a España hace casi tres décadas: "No llevo aquí ni dos días ni tres. Llegué en 1998".

Los Mossos desalojando el antiguo instituto B9 de Badalona / Alejandro Garcia

Los Mossos desalojando el antiguo instituto B9 de Badalona / Alejandro Garcia
Padece epilepsia y ahora mismo no puede trabajar. Además, le ha perdido la pista a muchos de sus compañeros. "Allí me sentía como en casa. Son muchos años y sentía que eran como mis hermanos. El alcalde ha sido muy duro con los nuestros. Toda la política ha sido muy dura", sentencia.

Idrissa, un faro para muchos de sus compañeros
Cada mañana, muchos de los exresidentes del B9 reciben una llamada. Es Idrissa, que si no los encuentra, se pasea por las calles de Badalona y Barcelona, en las zonas dónde sabe que suelen dormir muchos de ellos. "Intento localizarles porque la mayoría no tienen tarjeta sanitaria", cuenta. "Muchos están acampando en playas", afirma. Él ha encontrado un hogar.

Muchos de ellos se largaron del B9 solo con una maleta / Alejandro Garcia

Muchos de ellos se largaron del B9 solo con una maleta / Alejandro Garcia
Está muy enfadado con las instituciones: "La mayoría de los chicos se dedican a recoger chatarra. Con eso no les llega ni para comprar su comida. Lo poco que compran en el supermercado vienen conmigo a cocinarlo. Algunos, a veces, se pasan el día en comisaría en algún control rutinario y les tengo que dar yo de comer porque no han podido obtener ni un euro".
Younouss, desplazado para encontrar un techo
Algunos de los desalojados tuvieron que cambiarse de municipio e incluso de comarca para encontrar un techo. Lo hicieron en pleno diciembre, con temperaturas de hasta cinco grados: "Fue muy difícil buscar un sitio con tanto frío", cuenta Younouss, quién vive ahora en el Masnou (el Maresme). Atiende a la SER en uno de sus nuevos viajes habituales en tren camino a su trabajo. Su nuevo techo es temporal: "Sé que habrá una fecha en qué me tendré que ir, pero todavía no sé cual", cuenta.

Younouss participó de la iniciativa Els Nous Altres Catalans, proyecto de SER Catalunya que pretende retratar la Cataluña diversa

Younouss participó de la iniciativa Els Nous Altres Catalans, proyecto de SER Catalunya que pretende retratar la Cataluña diversa
Como Ibra, también está pendiente de la regularización: "Así podremos pedir trabajos y desplazarnos si hace falta. Sin papeles esto es imposible", asevera. Younouss es uno de los desahuciados del B9 más integrados en la sociedad: domina con creces el castellano y el catalán y es muy consciente de la situación actual. "Sabemos que la vivienda es un problema para todos los españoles. Queremos poder luchar también por tener un piso pagado con nuestro trabajo".

Un desalojo discriminatorio
Las entidades que ayudan a los desalojados han reclamado a lo largo de estos meses que se trata de una actuación discriminatoria. Distintos líderes políticos y organizaciones lo han denunciado ante la justicia europea. El alcalde Xavier García Albiol vinculó en todo momento a los desahuciados con la delincuencia y afirmó que iba a construir una comisaría en el solar del antiguo instituto.

Rueda de prensa de Xavier García Albiol tras el desalojo del B9 / JORDI PUJOLAR

Rueda de prensa de Xavier García Albiol tras el desalojo del B9 / JORDI PUJOLAR
Además, la Fiscalía española se pronunció a finales de marzo al respecto, y acusó Albiol de incumplir la orden de desalojo al no ofrecer “ningún tipo de ayuda” a los ocupantes. El Ayuntamiento de Badalona admitió ante la jueza que no dispone de un protocolo para atender a las personas sin hogar. El albergue municipal para personas sin hogar está cerrado desde hace meses.

Ferran Dalmau
Periodista i editor d'informatius. Societat, Barcelona, habitatge, turisme.




