Preparar un primer maratón en 11 semanas: "Ha sido una obra de ingeniería"
Alfonso Beltrá, CEO de Santamadre, explica en La Graderia d'el Balcó cómo han sido las semanas de preparación para que el atleta Yomif Kejelcha baje de las dos horas en su primer maratón, en Londres, donde terminó segundo

"Controlàvem les 24 hores la temperatura, oxigen, pulsacions, respiracions per minut, quilocalories, anàlisis de sang... ha sigut una obra d'enginyeria"
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Barcelona
El Maratón de Londres 2026 pasará a la historia del atletismo y del deporte: los tres primeros clasificados, el podio al completo, batieron el récord del mundo hasta entonces vigente. Los dos primeros, además, son los primeros dos hombres en bajar de las dos horas.
El ganador, el keniata Sabastian Sawe, paró el cronómetro en 1:59:30. El segundo, el etíope Yomif Kejelcha, llegó once segundos más tarde: 1:59:41. Con una particularidad: era el primer maratón que corría. La preparación de Kejelcha para conseguir esta irrupción histórica dentro de la categoría fue diseñada por la empresa española Santamadre, y el CEO y cofundador Alfonso Beltrá ha compartido los secretos de cómo lo han logrado en el programa La Graderia d'El Balcó, de SER Catalunya.
Unas horas después de aterrizar procedente de Londres, Beltrá se confiesa "todavía flotando, es difícil de asimilar. Sí que es cierto que, cuando empezamos, el proyecto era bajar algún día de las dos horas en maratón, porque veíamos un potencial enorme."
La gesta culmina un crecimiento de Kejelcha dentro de las diferentes distancias del atletismo profesional poco habitual de ver en este nivel de excelencia: "Nunca había pasado que una persona que había ganado y hecho récords mundiales en pista, en pruebas de 1.500, 3.000 y medallas mundiales en 5.000 y 10.000, dé el salto al maratón y también sea top mundial. Ya hizo el récord del mundo de medio maratón, y si conseguimos también el de maratón, hablaremos de uno de los mejores atletas de la historia. Y solo tiene 28 años."
Por eso el resultado en Londres ha sido una sorpresa relativa para Beltrá: "Sabíamos que podría luchar de tú a tú con los mejores, pero no nos imaginábamos que buscarían bajar de las dos horas en Londres porque no es un circuito extremadamente rápido."
Todo controlado al detalle
Uno de los cerebros detrás de todo el programa de preparación desgrana que "lo teníamos todo estudiado: Controlábamos diariamente, las 24 horas, su temperatura corporal, la saturación de oxígeno, las pulsaciones, las veces que respira por minuto, las kilocalorías que gasta, le llevábamos toda la alimentación, analíticas de sangre cada tres semanas, la coordinación con su entrenador para subir o bajar las cargas de entrenamiento... en 11 semanas de preparación, repasándolo antes de la carrera, vimos que no podríamos haber hecho nada más. Hemos dado el 100% todo el mundo, era imposible hacer más."
El proceso de preparación tuvo que hacerse con el tiempo muy justo, no llegó a los tres meses: "Fueron 11 semanas porque cuando empezamos a trabajar, cuando fui a Etiopía me encontré con que Yomif tenía una tendinopatía en la rodilla que entrenaba un día y le obligaba a parar tres. Lo llevé a Madrid a un traumatólogo de mi confianza, David Capapé, le desapareció el dolor en cuatro o cinco días y entonces pudimos retomar los entrenamientos y empezar la preparación. Bajó de las dos horas en solo 11 semanas."
Durante ese periodo, la recogida de datos fue constante: "trabajamos con una pulsera que monitoriza todos los datos fisiológicos, y el reloj de entrenamiento recoge todos los datos del entrenamiento. Y con todos los datos intentamos entender qué pasa dentro del cuerpo del atleta y ayudamos a diseñar las sesiones de entrenamiento."
La empresa era todavía más grande por el condicionante de que partían de cero en todos los aspectos, tanto el biológico del atleta como la relación humana con todo su equipo, puesto que nunca habían trabajado juntos. Y resultó un éxito total: "El reto era que nos hicieran caso, y ha sido cuestión de utilizar la inteligencia emocional. Antes de ir a Etiopía, entendí que allí el entrenador es como un padrino y todas las decisiones pasan por él, y por gestión de egos era muy importante hacerlo partícipe. Su entrenador ha sido muy inteligente y ha visto que el atleta mejoraba, y cada vez nos ha dado más margen para trabajar. Esto se lo tengo que agradecer y, después de la carrera, le di las gracias por la confianza; si no, habría sido imposible."
Una unión de fuerzas que hace pensar en un futuro todavía más esplendoroso: "Ahora tenemos mucha más información para trabajar con él. Cuesta mucho conocer el cuerpo de un deportista y, cuanto más tiempo se trabaja, se puede hilar más fino."
Dos avituallamientos perdidos: 14 g de hidratos y 1 km vacío
Bajar de las dos horas en el primer maratón era un hito impensable, más de lo que se habrían podido marcar como objetivo. Pero quedarse a 11 segundos de la victoria abre un interrogante de qué habría podido pasar si el desarrollo de la carrera hubiera sido perfecto al 100%:
"Hay una cosa que sabe muy poca gente: teníamos contabilizado el gasto energético que tendría durante el maratón. Habíamos pesado la comida dos días antes, él estaba en la habitación y no queríamos que se ocupara de nada: le habíamos planificado hora a hora lo que tenía que hacer durante el día para que estuviera totalmente relajado y que estaba todo controlado para asegurarnos que su cuerpo salía con el depósito al 100%," explica Beltrán, que añade que "le habíamos preparado un plan minucioso estudiando la velocidad del viento, en qué posición tenía que correr según como entrara el viento en cada calle... excepto que hubo dos avituallamientos que no son del todo clave pero que son importantes y no llega a coger el bidón de una bebida en los que tenía 62ml y 58ml de un producto nuestro que contenían en total 13 gramos de hidratos de carbono."
Y esta pequeña dosis de hidratos habría podido ser lo que habría podido convertir el mejor debut maratoniano de todos los tiempos en un triunfo y récord del mundo: "Nosotros sabemos qué consume su cuerpo cada hora, y él en el kilómetro 41 intenta cambiar el ritmo y se da cuenta de que no tiene nada, que se ha quedado vacío. Si lo trasladamos al gasto calórico que tiene, 14 gramos le habrían servido para mantener o aumentar el ritmo hasta el final de la carrera y vete a saber qué hubiera pasado."
Las lágrimas: de la frustración a la emoción
Por este pequeño detalle, la sensación del atleta cuando cruzó la meta a solo 11 segundos del ganador fue de haber fallado. Alfonso Beltrá relata que Kejelcha, "cuando llega a la meta, me abraza y lo primero que me dice es 'lo siento, me he equivocado: no he podido coger los dos bidones y me he quedado vacío en el kilómetro 41. Esta carrera la hemos perdido.' Él todavía no sabía que había bajado de las dos horas, y es cuando, al cabo de tres o cuatro minutos, le digo que no piense en esto porque ha hecho historia y es el debutante más rápido de un maratón y además ha bajado de las dos horas, que se queda sorprendido y empieza a ser consciente de la realidad."
Y estos abrazos y estas emociones compartidas son lo que, al final, dan sentido a 11 semanas trepidantes de preparación: "Lo más bonito de la historia no es que trabajemos con la marca y que él utilice nuestros productos. Cuando me marchaba hacia el aeropuerto, Yomif me abrazó, rompió a llorar y me dijo: 'No sé cómo agradecerte todo lo que has hecho por mí; sin ti esto no habría sido posible'. Y esto es lo que te queda dentro"
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DescargarY sin desayunar...
Una de las curiosidades después de la carrera es que llamó la atención que el desayuno del ganador habían sido unas tostadas de pan con miel. El segundo, Kejelcha, no había ingerido ni siquiera esto: "No desayunamos, porque teníamos un prototipo para él de una bebida muy muy rica en carbohidratos, que equivaldría a un plato de pasta de 500-600 gramos, y buscábamos que su estómago estuviera vacío y la carga digestiva fuera cero. Sabíamos que teníamos las de perder contra Sawe, el ganador, porque lleva cinco años adaptado al maratón y es el mejor del mundo. Por eso cuidamos todos los detalles y estaba todo minuciosamente cuidado, ha sido una obra de ingeniería."
Beltrá confiesa que ha sido posible obrar la gesta en solo 11 semanas gracias a las condiciones físicas y a la mentalidad de un atleta determinado a pasar a los libros de historia: "Depende del atleta que te encuentres, puedes pulsar más el acelerador o no, y con él hemos podido ir a fondo porque daba y pedía, es un atleta que quiere hacer historia," concluye.

Joan Tejedor
Narrador dels partits del Barça en català a SER Catalunya i presentador de La Graderia del Balcó. Treballa...




