El centro regional de atención a la prostitución de Leganés ha realizado más de 4.000 intervenciones en los últimos diez meses
Este servicio de la Comunidad de Madrid cuenta con una unidad móvil para recorrer polígonos industriales
Entrevistamos a María José Martín Flor, coordinadora del centro de atención integral a mujeres en situación de prostitución (CEIMPRO)
Leganés
El centro de atención integral a mujeres en situación de prostitución (CEIMPRO), un recurso de público regional gestionado por APRAMP con sede en Leganés, ha realizado 4.100 atenciones a mujeres en sus diez primeros meses en funcionamiento, “en polígonos industriales, clubes y espacios invisibles”, tal y como ha señalado María José Martín Flor, coordinadora del centro en ‘Hoy por Hoy Madrid Sur’.
María José Martín Flor, coordinadora del centro de atención integral a mujeres en situación de prostitución (CEIMPRO) / Cadena SER
Este centro pionero en España cuenta con un servicio de unidad móvil para ofrecer a esas mujeres un “primer acercamiento”, normalmente para dar consejos para evitar ETS (enfermedades de trasmisión sexual) y “generar confianza” para que puedan dar el paso de acercarse al propio CEIMPRO.
El equipo lo forman, entre otras, seis trabajadoras sociales, dos psicólogas, dos profesionales del área jurídica y también de asesoramiento laboral.
El objetivo es dar opciones sociales y laborales a estas mujeres para que puedan abandonar la prostitución y que “al tener una alternativa real, se den cuenta de que es posible salir de esta situación”.
“Hay ya dos inserciones laborales de mujeres que han encontrado un trabajo gracias a un plan individualizado de inserción”, se ha felicitado.
Espacios invisibles de prostitución
Lejos de la imagen de que la prostitución se ejerce solo en prostíbulos y polígonos industriales, la coordinadora del CEIMPRO desvela otros lugares, que llama “espacios invisibles”.
“Son pisos de un bloque de vecinos normal, donde no te podrías imaginar que se está ejerciendo la prostitución”, nos ha contado.
Además reconoce que no hay un perfil determinado, solo hace falta ser “mujer y vulnerable”, aunque normalmente se encuentran mujeres latinoamericanas pero con una amplia franja de edad (“desde los 20 años hasta los 50”).
Pero hay algo que sí que suelen encontrar asociado a la prostitución: problemas de drogadicción.
“Está muy presente porque para ellas es tan difícil la situación que necesitan el consumo para paliar la gravedad de lo que viven cada día; también encontramos que en clubes las obligan a consumir para aguantar esa cantidad de horas”, ha explicado Martín Flor, que confiesa que también “hay mujeres que nos dicen: necesito consumir porque me da mucho asco que me toque un hombre”.