La columna de Espido Freire: ¿se domestica el grafiti en un museo?
El recorrido histórico nos lleva a los orígenes en Nueva York y Filadelfia, recordándonos que el grafiti "no nació como arte, sino como una afirmación individual, una firma lanzada contra la invisibilidad"

La columna de Espido Freire: de la clandestinidad al museo, la rebelión del spray
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Madrid
Este domingo, Espido Freire nos invita a mirar las paredes, pero esta vez dentro de la Sala Mateo Inurria de la Fundación Canal. Desde esta semana y hasta el 3 de mayo, la escritora nos propone recorrer la evolución del arte urbano, analizando ese extraño viaje que ha llevado al grafiti desde la clandestinidad de los años 60 hasta convertirse en uno de los lenguajes más influyentes del arte contemporáneo.
La paradoja del "cuarto limpio"
En su columna, Espido comienza señalando la ironía que vertebra la muestra: "Hay algo profundamente paradójico en que el arte urbano, que nació en los vagones de metro y que no ha pedido permiso, acabe colgado en una sala pulcra, con un horario determinado, un vigilante y una hoja de sala". Sin embargo, para la escritora, "esa contradicción es justamente el corazón de la exposición".
Del "estoy aquí" al icono global
El recorrido histórico nos lleva a los orígenes en Nueva York y Filadelfia, recordándonos que el grafiti "no nació como arte, sino como una afirmación individual, una firma lanzada contra la invisibilidad". Era un gesto de urgencia, un "estoy aquí" sin expectativa de permanencia.
La muestra permite dialogar con obras originales de leyendas como Jean-Michel Basquiat, que "entendió antes que nadie que la calle se estaba convirtiendo en un campo de batalla simbólico", o Keith Haring, capaz de transformar el trazo inmediato en icono universal. También están presentes pioneros del stencil como Blek le Rat, el español Suso33 o el dúo Os Gemeos.
Banksy y la frontera mediática
Espido pone el foco especialmente en el apartado monográfico dedicado a Banksy, una figura clave para entender la dimensión actual del género. "Con él, el arte urbano cruza definitivamente la frontera mediática", asegura Freire. "Banksy no solamente pinta un muro, sino que lanza un titular, provoca debates y genera contradicciones".
¿Se domestica el grafiti en un museo?
La columna cierra con una reflexión sobre si archivar lo efímero supone una traición. La respuesta de Espido es clara: no se traiciona, se transforma. "El arte urbano no pierde fuerza al entrar en una sala, sino que nos obliga a centrarnos en él", explica. Ya no podemos pasar de largo como en la calle.
Lejos de "domesticar" el grafiti, esta exposición "nos recuerda que muchas de las imágenes que hoy reconocemos como arte nacieron de una urgencia: la de pintar algo antes de que amaneciera". Una urgencia que, incluso bajo los fluorescentes del museo, "sigue siendo brutalmente radical".
Escucha la columna aquí: Arte urbano en la Fundación Canal
Escucha la reflexión completa de Espido Freire en A vivir Madrid, analizando la exposición que recorre la historia del arte urbano.




