Nacho Ares cuenta la historia del túnel de Madrid que mandó construir Pepe Botella
Madrid es esa ciudad que, cuanto más crees conocerla, más sorpresas te guarda debajo de las baldosas. La última "joyita" que nos han devuelto es el famoso túnel de Bonaparte en el Campo del Moro, y la verdad es que la historia tiene su miga
Nacho Ares cuenta la historia del túnel de Madrid que mandó construir Pepe Botella
Madrid
Imaginate a José I, el rey al que apodaron "Pepe Botella" con más mala leche que rigor histórico, viéndose en un Madrid que no lo quería ni en pintura. El hombre, que no era tonto y valoraba su integridad fisica, le pidió al arquitecto estrella de la época, Juan de Villanueva, que le hiciera un "atajo" VIP en 1811.
Quería ir del Palacio Real a la Casa de Campo sin que nadie le tirara un tomate o algo por por el camino. Asi nació este túnel, una obra de ingenieria que es, básicamente, el antepasado ilustre de nuestras salidas de emergencia, pero con mucho más estilo y unos ladrillos vistos que ya quisiera cualquier loft moderno.
Un túnel reabierto
Lo divertido de todo esto es que el túnel atraviesa las entrañas del Campo del Moro, un jardin que tiene un nombre con mucha historia y un poco de drama. Se llama asi porque allá por el año 1109, un ejército almorávide decidio acampar en esa ladera para intentar reconquistar Madrid.
No les salio bien la jugada, pero el nombre se quedo ahi, flotando en el ambiente durante siglos mientras el terreno seguia siendo un barranco bastante descuidado donde la gente iba a soltar a los caballos o a cazar cuatro perdices.
No fue hasta mucho después cuando se pusieron serios con el diseño, especialmente con la legada de los Borbones, que querian algo a la altura de Versalles pero se topaban sempre con el mismo problema: la cuesta es tan empinada que diseñar un jardin ahi era un dolor de cabeza para cualquier paisajista.
Mientras el túnel servia para que el rey se escapara a sus posesiones de caza de forma discreta, los jardines de arriba seguian siendo un proyecto a medio gas. José I tenía ideas modernas para Madrid queria llenarla de plazas y aire limpio, pero su túnel acabó siendo un simbolo de su aislamiento.
Años más tarde, ya en tiempos de la regencia de María Cristina, el jardinero Ramón Oliva le dio al Campo del Moro ese toque romántico que tiene ahora, con sus caminos que serpentean v sus pavos reales paseándose como si fueran los dueños del lugar. El túnel por su parte, acabó cayendo en el olvido, sirviendo para guardar trastos o como refugio cuando las cosas se pusieron feas durante la Guerra Civil.
Que ahora lo hayan reabierto y lo hayan conectado con la Galeria de las Colecciones Reales es un puntazo, sinceramente. Es como si Madrid nos dejara usar por fin la puerta de atrás que estaba reservada para la aristocracia en apuros.