Los hermanos Davenport y el espiritismo ventrílocuo
Madrid, invierno de 1875. El antiguo Circo de Price, aquel caserón de madera en la Plaza del Rey, bullía con un rumor distinto al de las acrobacias habituales. No se hablaba de trapecios, sino de ultratumba. Los hermanos Davenport, llegados de Estados Unidos, prometían lo imposible: contactar con el "más allá" a plena luz del día (o casi). 150 años después, el circo Price revive esa maravilla.

Los hermanos Davenport y el espiritismo ventrílocuo
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Ira y William Davenport no se presentaban como magos, sino como médiums. Su acto central, el famoso "Armario Espiritista", dejó a los madrileños de la época con el corazón en un puño. Los hermanos eran atados de pies y manos dentro de un gran mueble de madera; en cuanto se cerraban las puertas, el estrépito comenzaba. Campanas que volaban, panderetas que sonaban solas y manos fantasmales que se asomaban por las rendijas. Un siglo y medio después, el Circo Price revive de una forma muy particular esa experiencia.
Del armario a las voces de ultratumba
Hoy, en pleno 2026, el XVI Festival Internacional de Magia de Madrid, bajo la batuta del ilusionista Jorge Blass, recupera ese aroma a misterio victoriano, pero con un giro de tuerca contemporáneo. La magia no ha muerto; ha evolucionado, y este año el Price vuelve a ser el epicentro de lo imposible.
Jorge Blass ha logrado convertir este festival en una ciudad ineludible donde lo clásico y lo vanguardista convergen. Y es en este escenario donde la historia de los Davenport encuentra su eco más sorprendente en la figura de Celia Muñoz.
Si los Davenport usaban un armario, Celia Muñoz utiliza algo mucho más íntimo y escalofriante: su propia voz. La ganadora de America's Got Talent y referente mundial de la ventriloquía, presenta en esta edición un número que rinde homenaje a aquellas sesiones de espiritismo del siglo XIX.
En su show, Celia no solo demuestra una técnica vocal prodigiosa que desafía la anatomía; se convierte en una auténtica médium escénica. Durante el festival, la audiencia es testigo de un "contacto" con el pasado. La premisa es que Celia conecta con el espíritu de una antigua cantante de ópera. Y el fenómeno es que, sin mover un solo músculo facial, la voz de la soprano emerge de la nada, llenando el Price con una melodía que parece viajar desde el túnel del tiempo.
Hoy visitan nuestro estudio Jorge Blass, el arquitecto de la magia en Madrid.




