Tapa, tapeo, tapea: El Rebost de Miguel Barrera
El chef ofrece una variada carta de tapas con sabores internacionales para todos los gustos

Cornete de tartar de salmón y guacamole


Miguel Barrera se hace con el espacio del Hotel Mindoro donde se ubica su concepto de bar, El Rebost de Miguel Barrera. Con una carta de bocados y tapas, el cocinero valldalbense vuelca el restaurante para acercarlo más al original Paraíso, aquel bar en la avenida principal de La Vall d’Alba donde se madre preparaba magníficas tortillas que ahora recupera, como punto de reunión para los amantes del almuerzo.
“La tortilla que comía tu padre”, me dice Miguel. Barrera y yo compartimos pueblo y sí, La Vall d’Alba es zona gastronómica, siempre ha destacado por tener grandes casas de comidas. El que antes era el Paraíso, es ahora Cal Paradís, con una estrella Michelín y que cumple diez años estrellado, cuando hicieron la transición a la alta gastronomía los clientes le preguntaban por el pulpo encebollado de su madre y “ahora que podrán volver a comer en El Rebost a un precio asumible”.

Flor de calabacín tempurizado y vinagreta de miel

Flor de calabacín tempurizado y vinagreta de miel
Miguel confiesa que El Rebost se inauguró pensando en lo que es ahora, y que a pesar de querer una carta de un tíquet medio sin exceder de los 25 euros, el concepto evolucionó hacia el fine dining con todo lo que esto conlleva: más elaboraciones, más procesos, más arroces, precio medio más elevado, personal más formado. Algo fallaba, porque lo que él quería era acercar la cocina disfrutona a todos los paladares, sin grandes pretensiones, y le llegaban los mismos clientes que irían a Cal Paradís, predispuestos a vivir una experiencia gastronómica de estrella.

Boquerones de la lonja

Boquerones de la lonja
Este vuelco, es por gestión, por equilibrio personal y profesional y también económico. Miguel Barrera decide junto a Ángela, su mujer y su jefa de sala, que El Rebost sólo abrirá por las tardes. Es un concepto de tapeo, con terraza, a partir de las seis y hasta las doce de la noche; de lunes a sábado. Hemos visto como la figura del chef se convertía en super star, y ahora camina hacia la rentabilidad; pocos quedan que puedan vivir de un restaurante gastronómico y muchos son los que han creado conceptos paralelos con el fin de que su ecosistema sea viable.
¿Qué es una tapa?
Denominamos tapa a esa ración que puedes compartir pero que tiene sentido por sí misma y podrías bien comértela sola: ensaladilla, la tortilla con cebolla, incluso un sabroso brioche algo alargado que puedes partir en porciones; el tradicional pulpo de roca con ajos y laurel; los boquerones de lonja con un aliño muy sutil. Y también, la parte viajada, porque Miguel ha estado en Singapur, en México y en otros rincones del mundo que han influenciado algunos de los bocados que ahora presenta también en carta. No quiere renunciar a esos sabores picantes, aunque algunos sean excesivamente ardientes. El bao de cochinita Pibil, el burrito, el cono de salmón con guacamole receta mexicana y el saam de chili crab que ganaría con más carne y alguna costra menos. Se nota que su equipo de cocina también es internacional.
No sería un bar sin unas croquetas de jamón, más bien líquidas, tampoco sería informal sin unos buñuelos de bacalao para comerse con las manos y en dos bocados. Tapa, tapeo, tapea en El Rebost, sin olvidar el tombet que ellos bautizan con el apellido de Les Useres, el guiso tradicional del interior que la población de l’Alcalatén, Les Useres, luce con orgullo. Originalmente de cabritillo y cocido a fuego lento en cazuela de fango. La tradición, siempre la tradición.




