Sociedad
MOROS Y CRISTIANOS

Cocentaina vence a la larga espera y emociona con la Entrada Cristiana

Rafael Llorens y Moisès Gil, capitán y abanderado del bando de la cruz por la filà Contrabandistes y la filà Almogàvers, arrancan largos aplausos durante su recorrido

Cocentaina

Cocentaina se reencontró a sí misma, se reencontró con sus Fiestas de Moros y Cristianos, tras dos años de parón por la pandemia. Tras el acto del Himno y la Nit de l'Olla del viernes, el sábado era el día central de estas celebraciones. Dentro de los numerosos eventos de estos intensos días, dos platos fuertes: la Diana y la Entrada.

Cerca de 4.000 personas estaba previsto que participarán en esta última y con puntualidad británica y cumpliéndose todos los horarios previstos, el popular José Vicente Castelló, 'Prim', daba salida al desfile 'socarrat' con unas palabras emocionadas y con especial recuerdo "a los que ya no están". La filà Contrabandistes, con su capitán Rafael Llorens 'Peluca', era el encargado de abrir la comitiva.

Como se esperaba el cargo fue una loa al caballo. Cerca de 50 caballos formaron parte del desfile, todos ellos de su cuadra y escuela de equitación 'Peluca'. Con su hija Graciela al frente, coordinando un cargo elaborado por el diseñador Juan Climent, inició su recorrido por el Passeig del Comtat hacia la plaza de El Pla frente al Palau Comtal.

El capitán, la favorita, su esposa, Mari Carmen Monllor, y sus tres nietos, un chico y dos chicas, José Javier, Isabel y Graciela, junto a las amazonas, llevaban trajes confeccionados por Germán Mollá de Creaciones Germanísimo, con el rojo como color dominante ellas y el negro y el dorado ellos, mientras que el resto de diseños de Climent estaban elaborados por Diego Gómez de El Molinar.

Curiosamente Llorens quiso tener en su carroza, como culminación, a uno de los elementos más emblemáticos de su Cocentaina natal, como es el castillo y le acompañó una 'chaquetilla' de contrabandista de su padre y es que cuatro son las ya generaciones de Llorens que han formado y forman parte de esta formación cristiana contestana.

Y como decíamos, los caballos como grandes protagonistas, en todo tipo de formatos, en calesa, arrastrando la carroza, en espectaculares ejercicios de monta, en doma acompañando al ballet flamenco de Virginia Bolufer... incluso en una de las carrozas se le ponían las herraduras a un pequeño poni.

Tras la escuadra de negros se sucedieron las filaes Cavalleria Ministerial, Maseros y Creuats, antes de aparecer en el desfile la figura del abanderado cristiano de la filà Almogàvers, que este año ha estado ostentado por el escultor contestano Moisès Gil. Gil hizo el diseño de su cargo y se inspiró para ello en la estancia de los almogávares en Grecia. Por ello desfiló junto a su mujer, Rosana Bernabeu, y a sus hijos, Anna y Moisès, en una carroza que recordaba al gran monumento griego por excelencia: el Partenón, con sus cariátides incluidas. Azul y blanco eran los colores predominantes de su traje, en el que no faltaba el tradicional casco del Rey Jaume I. Como buen escultor, no faltaron tampoco reproducciones de conocidas estatuas griegas, como la Venus de Milo, el Discóbolo o la Victoria de Samotracia. Incluso el ballet de Alicia Montava estaba inspirado en estas estatuas griegas. La confección fue de Talleres El Drac.

Tras la escuadra de negros del abanderado obra de Juan Climent, elaborada por Festalcoi, y la tradicional de los Almogàvers, se completaba el desfile de las huestes de la cruz con las filaes Gentils, Cavallers de Llúria y Contestanos.

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