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Calle Palafox, antigua de San Cristóbal de los Roperos

Contigua al Mercado Central se encuentra la calle de Palafox, antigua Sagrario de las Madalenas y San Cristóbal de los Roperos, dedicada a un personaje cuya vinculación con el pueblo valenciano ya fue cuestionada cuando se rotuló en 1877

Luis Fernández nos lleva a la calle Palafox, antigua de San Cristóbal de los Roperos

València

El 1 de agosto de 1877, siendo alcalde de València el Marqués del Tremolar, se produjo una de las más significativas y polémicas reformas del nomenclátor callejero de la ciudad. La importancia de esta reforma, que afectó a 24 calles de la ciudad con nombres duplicados y “en dialecto valenciano”, estriba, en primer lugar, en su carácter uniformador, desarrollado por la cultura oficial del Estado a través del nombre de personajes relevantes que encarnaban las ideas y valores de la época restauracionista y que por lo tanto podíamos encontrar en cualquier ciudad del país. Y en segundo lugar, en que dichas calles han mantenido esta denominación desde entonces, convirtiéndose así sus nombres en históricos y reconocidos topónimos del paisaje de la memoria oficial de la ciudad. Así pues, denominaciones tradicionales como calle de la la Palma, del Pou o de la Garrofera, fueron sustituidas por personajes icónicos de la memoria nacional: escritores como Moratín, Jovellanos, Samaniego, Lope de Vega o Garcilaso, pintores como Palomino o Murillo o evocaciones patrióticas hispanas, como Pinzón, Recaredo o nuestro protagonista de hoy, Palafox.

Esta selección de nombres impuestos desde la corte no agradó a un amplio sector de la opinión pública de la ciudad de València y así se reflejó en el diario El Mercantil Valenciano del 2 de agosto de 1877: “No comprendemos lo de Recaredo, Ercilla, Samaniego, Jovellanos, Álvarez, Mendoza, Palafox, etc. Personajes muy dignos de eterna loa indudablemente; pero que antes de llegar a ellos hay nombre ilustres valencianos que pudieran servir para designación de las calles citadas. ¿Por qué no poner en vez de del nombre de Balmes por ejemplo, á la calle Larga del Engonari, el nombre de Peris, defensor de la Germania; en vez de Cisneros á la plaza de San Gil, de Domenech, en recuerdo del célebre palleter y en lugar de Recaredo á la calle de la Cocina, de En Guillem de Vinatea. No ha presidido muy buen criterio á esta designación de nombres”.

En concreto, la calle de Palafox se rotuló en la que hasta entonces era conocida como San Cristóbal de los Roperos – originariamente y en lengua valenciana, Sant Cristòfol dels Pellers-, por tratarse de una calle que, por el nombre de San Cristóbal, ya se hallaba repetida a varios lugares de la ciudad, entre ellos junto a la calle del Mar, donde se situaba dicho convento y donde hoy todavía podemos encontrar la única calle de San Cristóbal que sobrevivió. También fue conocida como Sagrari de les Madalenes, debido a que era precisamente esta calle la que se encontraba a espaldas del sagrario de la iglesia del convento de monjas dominicas de la Madalena, situado en el terreno donde hoy se encuentra el Mercado Central, y derruido en 1836. Mientras que el nombre de Sant Cristòfol del Pellers procedía del retablo que en dicha calle había dedicado a San Cristóbal, donde además se asentaban los pellers o roperos, menestrales que vendían ropa vieja en los encants o mercados de viejo.

Pero en 1877, estos nombres tradicionales que nos evocaban la València medieval, su paisaje y su paisanaje, fueron sustituidos por el de Palafox, en memoria de José Rebolledo de Palafox y Melzi, un militar liberal español, capitán general y duque de Zaragoza, héroe de la guerra de la independencia, y que como ya dijo el Mercantil Valenciano hace 150 años, en una decisión poco acertada.

Luis Fernández Gimeno

Ingeniero Técnico en Topografía y Máster en Teledetección...