En memoria del pintor Ricardo Verde
Una bonita lápida rotuladora nos recuerda al pintor valenciano Ricardo Verde a la entrada de la pequeña calle que tiene dedicada en el barrio de la Exposición

Callejeando (23/10/2023): La calle del pintor Ricardo Verde
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
València
A principios del siglo XX, salvo los viejos arrabales de Morvedre y Alboraya, la ciudad fluvial todavía no había dado el salto definitivo a la orilla izquierda del río Turia. En el tramo que comprende el paseo de la Alameda, concebido en el siglo XVI entre los puentes del Real y del Mar, apenas destacaban los cuarteles de San Juan de la Ribera entre huertas y alquerías a los pies de los caminos de la Soledad, de Benimaclet y de Algirós. En esta encrucijada se levantó en 1909 el complejo de la Exposición Regional, un hito en la historia de la ciudad que acabó por dar nombre a toda la zona y legó un par de edificios que, junto al estadio de Mestalla inaugurado en 1923, forman parte del patrimonio arquitectónico del barrio.
El entorno de la Exposición empezó a urbanizarse partir de los años veinte, siguiendo viejos caminos como el comentado de Algirós, o nuevas alineaciones como la de Dr. Simarro, posteriormente Micer Mascó, o Amadeo de Saboya. Entre esta última calle y los cuarteles de San Juan de la Ribera se abrió una calle que durante años fue conocida como continuación de Serrano Flores, ya que efectivamente desembocaba en ella dicha calle, en el cruce con el camino de Algirós -posteriormente calle Finlandia-, y continuaba hasta enfrentar con las instalaciones del Tenis Club Valencia antes de su traslado a su actual ubicación en Botánico Cavanilles. Este tramo de calle, conocido actualmente como calle del pintor Ricardo Verde, fue bautizado así en 1959 a petición del Círculo de Bellas Artes, en recuerdo del pintor valenciano.
Ricardo Verde Rubio (Valencia, 1876 – 1954) nació en la calle San Ramón, en pleno barrio del Carmen. De orígenes humildes, con apenas doce años ingresó en la Escuela de Bellas Artes, donde destacó en las disciplinas de colorido y composición, y sus paisajes de la huerta empezaron a llamar la atención de propios y extraños.
Trabajó como ilustrador de revistas, grabador y cartelista, dejando ver ya sus tendencias expresionistas. En 1916 entró a formar parte de la Juventud Artística Valenciana, impulsada por Sorolla, y en 1920 logró la plaza de profesor de pintura de la Escuela de Bellas Artes de Valencia, de la que fue nombrado académico y posteriormente secretario.
Fue junto a Ballester, Renau y Pérez Contel uno de los pioneros de la renovación artística valenciana de los años treinta, participando junto a ellos en exposiciones colectivas en la Sala Blava o en la Exposición Internacional de París de 1937 a través de la Alianza de Intelectuales Antifascistas. Como muchos otros artistas, al finalizar la guerra fue depurado y expulsado de la Academia, lo que le sumió en una gran depresión. Acabó sus días en 1954, confinado en su estudio y con graves problemas económicos a causa de la represión franquista.
Aun así, el Círculo de Bellas Artes consiguió esquivar la censura y le organizó un homenaje póstumo. Le dedicó una retrospectiva a toda su carrera y solicitó al Ayuntamiento que se rotulase una calle en su nombre, haciéndose cargo de la lápida el mismo círculo. Y así fue aprobado, el 30 de abril de 1959, cuando la hasta entonces conocida como continuación de Serrano Flores fue rotulada como calle del pintor Ricardo Verde.




