La Diputación de Valencia impulsa una señalización para detectar la presencia de jabalíes en carretera
El sistema consiste en detectores que activan una señal fotovoltaica para avisar a los conductores de la presencia de animales

Entrevista a Reme Mazzolari y Lorena Martínez.
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València
La Diputación de Valencia trabaja en un sistema de señalización para reducir los accidentes de tráfico provocados por fauna salvaje, especialmente jabalíes. La iniciativa, desarrollada en colaboración con la empresa valenciana Metalesa, se encuentra actualmente en fase de pruebas en la CV‑600, en la zona de Simat la Valldigna.
Lo ha anunciado en Hoy por Hoy Valencia la vicepresidenta segunda y diputada de Carreteras, Reme Mazzolari. Según la diputada de Carreteras, los siniestros con animales “han aumentado muchísimo” en los últimos años, y el 62% de ellos están relacionados con jabalíes. El diagnóstico elaborado por la Diputación identifica 46 zonas críticas, distribuidas en 36 tramos y 10 puntos concretos de la red provincial, con especial incidencia en las demarcaciones de Alzira, l’Alcúdia de Crespins, Buñol, la Hoya de Buñol‑Chiva, Requena‑Utiel y Villar del Arzobispo.
El sistema piloto consiste en detectores instalados que abarcan entre 70 y 160 metros. Cuando un animal cruza la zona vigilada, el dispositivo activa una señal luminosa fotovoltaica que alerta al conductor en tiempo real. “Son soluciones que detectan el paso de los animales y avisan de su presencia para mejorar la seguridad vial”, detalla Mazzolari.

7 accidentes mortales durante el 2025
Solo en 2025, la Diputación ha registrado siete accidentes mortales vinculados con animales . Si el periodo de pruebas confirma la eficacia del sistema, la institución prevé extenderlo progresivamente a todas las zonas críticas ya identificadas.
Impacto en la agricultura
La problemática de la sobrepoblación de jabalíes no solo afecta a la seguridad vial. También tiene un impacto directo, por ejemplo, en la agricultura. Así lo ha señalado Lorena Martínez, presidenta de la Federación de Caza de la Comunitat Valenciana, quien remarca el papel que están desempeñando los clubes de cazadores en la contención de la especie y las dificultades que afrontan.
En este sentido, también la Diputación de Valencia ha habilitado una línea de ayudas específica para apoyar a los cazadores en las zonas de sobreabundancia. La federación calcula que, solo durante la temporada de ganchos y batidas, de septiembre a febrero, los clubes invierten más de nueve millones de euros en material como señalización, munición y analíticas veterinarias necesarias para el consumo de la carne que se sufragaran, en parte, con la ayuda de la institución supramunicipal. “La caza deja de ser una opción para convertirse en una obligación”, revela Martínez, ya que los planes aprobados por la administración fijan un número mínimo de batidas que deben realizarse.

Lorena Martínez, presidenta de la Federación de Caza de la Comunitat Valenciana. / Cadena SER

Lorena Martínez, presidenta de la Federación de Caza de la Comunitat Valenciana. / Cadena SER
40 euros por jabalí
A esta ayuda provincial se suma la línea de la Generalitat Valenciana, que contempla 40 euros por cada jabalí abatido y retirado, además de una partida adicional destinada a mejorar la logística y la gestión de los animales. Los cazadores deben comunicar cada captura y trasladar los ejemplares a los puntos habilitados, donde reciben un albarán que posteriormente permite tramitar la compensación económica.
Uno de los principales retos sigue siendo el control sanitario. Según la presidenta de la Federación de Caza de la Comunitat Valenciana, la carne de jabalí es apta para el consumo, pero requiere un análisis previo para descartar la presencia de triquina. En la Comunitat Valenciana solo hay entre 15 y 20 veterinarios autorizados para realizar estas pruebas. Además, tal y como ha aseverado Martínez, aunque ya existe un decreto que permite comercializar carne de caza a terceros, todavía falta la infraestructura necesaria como salas de tratamiento, empresas y mataderos para gestionarla de forma eficiente.
Obligados a cazar
Martínez subraya también la presión que soportan los clubes ante los avisos por daños agrícolas o presencia de fauna en zonas urbanas. En casos como la sobreabundancia de conejo, los cazadores están obligados a actuar en un plazo máximo de 15 días desde que el Ayuntamiento les traslada un parte de daños. “Somos voluntarios, tenemos nuestros trabajos, y aun así estamos haciendo un esfuerzo que la administración reconoce que no podría asumir”, afirma Martínez.
La presidenta de la Federación de Caza de la Comunitat Valenciana también denuncia los episodios de boicot sufridos en algunas batidas, como los ocurridos en el Desert de les Palmes, donde grupos anticaza interrumpieron una actuación solicitada por la propia administración. Asegura que estas intervenciones se realizan de forma coordinada, comunicadas a la Guardia Civil y debidamente señalizadas para garantizar la seguridad de todos los usuarios del monte.
En este sentido, Martínez insiste en que la sobrepoblación de jabalíes es un problema que se viene advirtiendo desde hace más de una década y que la falta de medidas tempranas ha agravado la situación. La reciente expansión de la peste porcina africana, capaz de permanecer activa durante meses en restos biológicos, ha acelerado la adopción de nuevas políticas. “Los cazadores estamos cazando cada vez más, pero el problema se tenía que haber atajado antes”, concluye.
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