Lo que esconde la calle de Guatla
En el barrio de Sant Antoni, en los números pares del tramo final de la calle Sagunto, se abre un pequeño atzucat que lleva por nombre: calle de Guatla, una denominación que ha suscitado alguna que otra controversia
Callejeando con Luis Fernández (02/02/2026)
València
La acequia de Rascanya es la más baja de todas las que recorren el margen izquierdo del río Turia. Nace en Campanar y transcurre por Tendetes, Marxalenes y Orriols hasta llegar a Benimaclet por un lado y San Miguel de los Reyes por otro. Aproximadamente a medio camino de sus trece kilómetros de recorrido, a la altura del barrio de Tormos, el cauce principal se dividía en varios ramales, uno de los cuales tomaba dirección este hacia el poblado Benimaclet hasta desembocar en la acequia de Vera.
Esta bifurcación, conocida como braç de Guatla, cruzaba la antigua carretera de Barcelona —actual avenida de la Constitución— y la calle Sagunto casi a la altura de la iglesia de San Antonio Abad, donde construyeron su colegio los Salesianos y donde también se instaló la Fábrica de Hilados, Trenzados y Tejidos de Yute de Pilar Casanova, que precisamente aprovechaba la fuerza de las aguas del mencionado braç de Guatla.
Este complejo industrial, abandonado y casi en ruinas, ha llegado milagrosamente hasta nuestros días gracias a la intensa lucha vecinal del barrio, que in extremis ha conseguido salvarlo de la piqueta cuando pretendían convertirlo en un macrohotel. La fábrica, obra de los arquitectos Antonio Gómez Davó y José Luis Testor, fue erigida en 1935 y responde a una tipología arquitectónica de factoría textil ligada a una explotación hídrica de la que se abastecía, en este caso la acequia de Rascanya, de la cual todavía se puede apreciar un tramo abierto en el recinto.
Se trata, por tanto, de uno de los escasos vestigios del patrimonio industrial textil que restan en nuestra ciudad, que, por su valor etnológico, merece ser declarado Bien de Relevancia Local, como así parece que finalmente será, y cuyas naves serán destinadas a dotaciones públicas para el barrio. De momento, uno de sus elementos más característicos, un panel cerámico dedicado a la Virgen de la Cabeza y datado en 1935, que se encontraba ubicado en la fachada de la nave norte, ya ha sido salvaguardado.
Acceso a la fábrica
El acceso a la fábrica, encerrada en una manzana interior, se realiza por un pequeño atzucat, una calle sin salida que desemboca directamente en el portón de entrada al recinto, donde a duras penas todavía se puede leer el letrero cerámico que reza: “Fábrica de hilados trenzados y tejidos de yute. Año 1936”. Este callejón lleva el nombre de calle de Guatla por el mencionado ramal de la acequia de Rascanya que circula por aquí, una denominación que ha suscitado diversas hipótesis acerca de su origen.
Guatla es el nombre que en valenciano recibe la codorniz, un ave muy habitual en las llanuras mediterráneas y, por tanto, un topónimo bastante generalizado. También, en su forma Guala, existe como apellido y, por tanto, podría referirse a algún habitante de la zona. Pero existe otra acepción del término guatla, un poco más escatológica que nos puede llevar hacia otras hipótesis. Resulta que coloquialmente en valenciano, guatla también hace referencia a los excrementos y las heces. Y como es bien sabido, las acequias eran usadas en su momento para verter las aguas fecales en las zonas de la huerta.
Pero al respecto, aún hay otra versión de esta denominación, redactada en los años 20 del siglo pasado por el periodista Godofredo Ros en el diario de La Voz de Valencia, por la cual: “debe su nombre al vulgo, que la tituló así porque era un callejón lleno de inmundicias y sitio adecuado para que los niños acudieran al mismo, no solo con objeto de solazarse en sus juegos, sino de una manera especial para satisfacer sus necesidades corporales, tanto menores como mayores. Y como a los residuos de estas, en nuestra lengua vernácula el vulgo las suele distinguir con el nombre de guala, este fue el origen, según nos han manifestado, del título que lleva esta calle desde tiempo inmemorial”.
Calle de Cheste
Cabe mencionar, que el tramo de la calle Guala, entre la avenida de la Constitución y la calle Sagunto, hoy desaparecido, aunque con un solar abierto que atestigua su antigua presencia, llevó durante la segunda mitad del siglo XX el nombre de calle de Cheste, una denominación que, a pesar de no existir ya dicha vía, sigue apareciendo en las guías oficiales de la ciudad.
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Luis Fernández Gimeno
Ingeniero Técnico en Topografía y Máster en Teledetección...Ingeniero Técnico en Topografía y Máster en Teledetección por la Universidad Politécnica de Valencia. Divulgador especializado en toponimia y cultura popular, es autor de libros como 'Toponimia i Memòria Urbana' (Ayuntamiento de València, 2023) y 'Las calles y su historia' (Drassana, 2017). Conduce los espacios 'SER Falleros' y 'Callejeando'.