Callejeando: La popular calle de la Floresta
A principios del siglo XX se delineó una travesía del camino Nuevo del Grao a la que, debido a la frondosidad y exuberancia de sus huertas, los vecinos bautizaron como calle de la Floresta
Callejeando con Luis Fernández (16/02/2026)
València
A principios del siglo XX, la partida de Algirós, situada entre el camino Nuevo del Grao y el camino del Cabañal, era un terreno eminentemente agrícola surcado por los brazales de la acequia de Mestalla, que se iba ramificando hasta desembocar en distintos puntos del frente marítimo. Más allá de las barracas y alquerías preexistentes, es en ese momento cuando, al calor de las leyes de Casas Baratas, empiezan a brotar entre la huerta nuevos pequeños conjuntos residenciales que aprovechaban al máximo las propias infraestructuras rurales para su propia organización.
Ese fue el caso del barrio de Casas Baratas de la Caja de Previsión Social, conocido como cooperativa “La Unión”, levantado en una parcela irregular en el punto donde se bifurcaban la acequia de Roca y el brazal de la Campaneta, junto al camino de la Casa de la Salud, posteriormente Manuel Candela.
Este grupo de casas de una planta y patio, dispuestas en dos manzanas achaflanadas siguiendo los planes de ensanche, fue obra del arquitecto Enrique Viedma —autor entre otras de la Finca Roja— contaban con una calle privada delineada en perpendicular al camino Nuevo del Grao —actual avenida del Puerto— pero sin tener salida a esta, ya que la senda de Albors y la mencionada acequia de la Campaneta cortaban el acceso, que debía hacerse por un paso adoquinado que partía desde la mencionada calle del Instituto Candela, quedando el barrio como una auténtica isla urbana entre campos de cultivo, rodeado de un paraje que además destacaba por su frondosidad y por estar poblado de hermosos ejemplares de árboles, plantas y arbustos típicos de la vega de València.
Por eso, los nuevos vecinos decidieron que esta calle interior del barrio recién abierta fuese denominada como calle de la Floresta, ya que, efectivamente, tanto en castellano como en valenciano, significa terreno frondoso y ameno poblado de árboles. Con el paso de los años, el entorno idílico de la calle de la Floresta empezó a transformarse, cambiando las huertas y alquerías por edificios de viviendas y establecimientos industriales, sobre todo almacenes y serrerías. Pero el barrio seguía conservando su carácter popular y contaba con un vecindario muy dinámico que organizaba las tradicionales fiestas de las Fallas en la desaparecida comisión Floresta-Av. Del Puerto o festejos en honor a San Antonio de Padua en junio.
Una anécdota de la calle Floresta es que tiene el dudoso honor de haber sido una de las últimas calles del camino del Grao en ser urbanizadas, una circunstancia que llevó a los vecinos a organizar repetidas quejas al Ayuntamiento, porque en época de lluvias se formaba una balsa que impedía la circulación de carros para acceder a los comercios e industrias que allí se encontraban. Finalmente, en el año 1953 se adoquinó la calle, un pavimento que estuvo presente hasta no hace mucho, en 2022, siendo una de las pocas calles de la ciudad que todavía lo conservaba.
En ese momento, la calle de la Floresta ya se abrió definitivamente a la avenida del Puerto, a la altura del número 99, conectándola con la incipiente calle de Ramiro de Maeztu. Y en el número 1, esquina con la mencionada avenida, se colocó un bonito panel cerámico con un dibujo, junto al rótulo de la calle, que evoca la huerta y las barracas que había en aquel paraje tan bien bautizado como La Floresta.
Sigue toda la última hora en el canal de Whatsapp de Radio Valencia:haz clic aquí y suscríbete para recibir toda la información y la actualidad del día en tu móvil.
Luis Fernández Gimeno
Ingeniero Técnico en Topografía y Máster en Teledetección...Ingeniero Técnico en Topografía y Máster en Teledetección por la Universidad Politécnica de Valencia. Divulgador especializado en toponimia y cultura popular, es autor de libros como 'Toponimia i Memòria Urbana' (Ayuntamiento de València, 2023) y 'Las calles y su historia' (Drassana, 2017). Conduce los espacios 'SER Falleros' y 'Callejeando'.