La mediación y la gestión emocional se consolidan como vías para evitar el juzgado en un divorcio
El Colegio de Abogados de Valencia agiliza acuerdos y reduce el conflicto, mientras que el método 'Pantera' apuesta por preparar emocionalmente la ruptura antes de llegar al juzgado
Mediación para divorcios: entrevista a Yolanda Sánchez y Elena Martin
València
Cada vez se registran más rupturas matrimoniales y, aunque muchas de ellas terminan en los juzgados, existen alternativas previas que pueden facilitar una separación pactada. en Hoy por Hoy Valencia, Yolanda Sánchez, mediadora y miembro de la Junta de Gobierno del Colegio de Abogados de Valencia, ha explicado el servicio de mediación que la institución ofrece desde 2012. Desde su puesta en marcha se han tramitado 1.807 expedientes, 237 de ellos solo el último año.
Según relata, quienes optan por este camino suelen estar muy satisfechos porque se trata de un procedimiento capaz de cerrar un divorcio en apenas dos meses, un plazo muy alejado de los tiempos judiciales, que pueden alargarse más de un año entre la primera instancia y los recursos. La mediación evita un desgaste emocional añadido y permite que las partes sean escuchadas y se faciliten acuerdos duraderos.
Yolanda insiste en que, aunque se recomienda el asesoramiento de letrados, en mediación las protagonistas son las propias partes, algo especialmente relevante cuando hay hijos menores implicados. A diferencia de los juzgados, donde las preguntas están muy dirigidas y no siempre se atienden las expectativas personales, la mediación permite comprenderse, dialogar y alcanzar soluciones en las que todos ganan.
Diferentes alternativas
Otra de las alternativas para hacer frente a esta situación es la que propone Elena Martín, abogada y formada en mindfulness. Martín, que ha vivido lo que significa un divorcio, ha creado el método 'Pantera'. Una propuesta que acompaña emocional y legalmente a las personas antes incluso de iniciar el proceso formal de divorcio. Ella misma se describe como una especie de divorce planner. Explica que la mayoría de quienes acuden a ella lo hacen individualmente y cargados de miedos, dudas y sentimientos de culpa, especialmente cuando hay hijos.
Su método trabaja las emociones, los patrones de relación y las creencias que llevan a repetir dinámicas y a victimizarse. El objetivo es que la persona afronte el divorcio sin rencor y sin esperar que el otro cambie, una expectativa que, según indica, también es una forma de egoísmo. Para Elena, la mediación funciona, pero llega tarde porque muchas parejas acceden a ella cuando ya han sobrepasado límites, acumulado rabia y establecido la culpa como eje del conflicto. Su propuesta busca que al menos una de las partes lidere la separación, entendiendo que la pareja termina, pero el vínculo como padres continúa y debe mantenerse con madurez y respeto.
Según Martín, hay cuestiones que aparecen de forma recurrente, como los patrones que se repiten en las relaciones o el sentimiento de culpa de muchas madres que se resisten a aceptar custodias compartidas, a su juicio por creencias arraigadas más que por necesidades reales de los menores. También remarca el impacto del precio de la vivienda en la decisión de separarse, un motivo frecuente para aplazar el divorcio. Aun así, defiende que existen alternativas como volver temporalmente a la casa familiar o compartir vivienda mientras se reorganiza la situación.
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